martes, febrero 27

Claudia López hace política desde la Alcaldía

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Editor: Francisco Cristancho R.

No creamos a todo aquel que pregona de democracia y libertad. No olvidemos que esas palabras también han sido empleadas por autócratas y dictadores en todas las latitudes.

En el país de las zarzuelas y las operetas, el señor ministro de Transporte e incipiente ‘autofóbico’, William Camargo, optaría por complicarle la vida a todo el mundo. Anunció que habrá alza de peajes, al tiempo que advirtió sobre la posibilidad de imponer mayores limitaciones al uso de vehículos particulares. Al escuchar al ministro pensábamos que, si bien es razonable requerir un recaudo para financiar las obras, la dependencia excesiva sobre este lleva a preguntarse qué hacen los gobiernos con la partida que para infraestructura y transporte le autoriza anualmente el Congreso en el presupuesto general. ¿Sabrá este sintantica que en países desarrollados como Japón o Países Bajos se alcanzó un uso reducido del carro como consecuencia de la vasta oferta de transporte público rápido, limpio y seguro, así como con la provisión de espacios públicos de calidad? Aquí no hay nada de eso. Aunque simpatizamos con el gobierno del presidente Petro, anunciamos que desde esta tribuna haremos oposición a la propuesta del ministro Camargo.

Llama la atención, por preocupante, el desconocimiento que tienen algunos “opinadores” de derecha sobre la historia del país que dicen amar y defender. Un seguidor del expresidente Uribe, identificado como @emirplata0614, cuestionó la afirmación del presidente Petro según la cual desde San Andrés se traían neveras. En respuesta, decenas de internautas le recordaron que desde el archipiélago traían no solo neveras, sino también televisores, estufas, licores y un sinfín de productos importados. A estos últimos se unió Germán, quien comentó que era tan conocida la actividad de contrabando desde la isla, que antaño ocupaba páginas enteras en la prensa, como cuando Gabriel García Márquez escribió para El Tiempo una crónica sobre un maestro de armas –de apellido Velasco– que viajaba en un navío de la Armada Nacional y que naufragó por el exceso de peso derivado de la carga de contrabando que escondía.

Quizá con el elevado propósito de mejorar el nivel cultural de los colombianos, al que nos referíamos en la cuartilla anterior, en el Canal Congreso se inventaron algo fantástico: a partir de este semestre, el señor secretario general del Senado, Gregorio Eljach, tendrá un espacio en la programación destinado a hacer pedagogía de la ley. Estamos seguros de que Eljach podrá enseñar con suficiencia a los televidentes cómo es que las mayorías se gestan según los intereses del presidente y no conforme dicta la razón. Recordemos que él sirvió de acólito del entonces presidente del Senado, Efraín Cepeda, para birlarle a las víctimas del conflicto las 16 curules especiales que les asistían por derecho tras la firma del acuerdo de paz con las FARC. Por fortuna, los magistrados de la Corte Constitucional no habían tomado las conferencias de Eljach y, sin necesidad de contar con los dedos, confirmaron que se habían alcanzado las mayorías requeridas y por tanto la ley gozaba de plena vigencia.

Hablando de cortes; no le auguramos imparcialidad a la magistrada Cristina Lombana en el proceso que adelanta, por todo el Código Penal, contra la senadora Piedad Córdoba. Sabemos que Lombana es militar en retiro con el grado de mayor, el cual ostentó hasta 2019 –aun siendo magistrada del alto tribunal– y del que se precia a día de hoy. Es conocida y se encuentra plenamente documentada la animadversión de los cuerpos militares hacia Piedad, prueba de ello que fue víctima de interceptaciones telefónicas sin orden judicial y seguimientos ilegales adelantados por los cuerpos de seguridad del Estado. En un país donde se afirma la imparcialidad de la administración de justicia y se propone como garantía en favor de los ciudadanos el de contar con un juicio justo, la mayor Lombana no debería estar juzgando a su malquerida, quien además es senadora del partido de gobierno rechazado ampliamente entre algunos miembros de la reserva, como pudo constatarse en la movilización del 19 de julio.

Hay una pregunta que nos acecha, ¿qué cuernos hacía la señora alcalde de Bogotá, Claudia López, en el recinto del Senado al tiempo que esta corporación elegía su presidente? Anduvo de curul en curul, de abrazo en abrazo, manoseando los hombros de los congresistas que estaban decidiendo su voto. Es poco elegante y al menos curioso que estuviera allí, cuando todos los invitados especiales habían abandonado el Capitolio tras haber sido instalada la legislatura. No puede argüirse como defensa que la burgomaestre había resuelto quedarse un rato más en el espacio en que se adelantaba la ceremonia, pues –como lo habrán notado quienes conocen el Capitolio– la sesión de apertura tomó lugar en el salón Elíptico, mientras que la elección de la mesa directiva del Senado se realizó en el recinto de esta cámara.

Creemos nosotros, neófitos en la materia, que la presencia de López fue una clara intervención en política, por cuanto es una funcionaria pública que goza de autoridad civil y política, así como administra un ostensible presupuesto público, y que tenía un interés cierto y directo en la elección que discurría en el pleno del Senado. En últimas, el costeño Name le ganó a la compañera de la alcaldesa, lo cual le quita un dolor de cabeza al presidente Petro aunque puede augurar otros. Y decimos que se ahorra una migraña el presidente porque la señora López ha demostrado ser una socia poco confiable, que recibió con abrazos al presidente electo y en cuanto fue investido con la banda presidencial se tornó en opositora de primer orden a su gobierno.

Desde esta columna enviamos un nutrido aplauso y nuestras felicitaciones a la periodista Laura Ardila, pues con el auspicio de la editorial independiente Rey Naranjo podrá ver la luz su libro sobre las tramoyas del clan Char. La censura que impuso la editorial Planeta no prevaleció y ello debe ser motivo de celebración para todos los demócratas. Compraremos nuestra copia y regalaremos unas cuantas a nuestros amigos, para que nadie se quede sin conocer este trabajo. Según dijo su autora, el libro saldrá antes de las elecciones de octubre. Ojalá sirva para que algún votante de los Char haga un acto de contrición y cese su contribución a esta empresa del poder. ¡Ojalá! Aunque lo dudamos con razones fundadas.

Adenda: con ocasión de un tema que tratamos en columna anterior, referente a la denuncia formulada por Germán –entonces representante a la Cámara– contra los expresidentes Uribe y Pastrana, hemos logrado hacernos con copia del libelo, al que pueden acceder dando clic acá.

Tuit de la semana: de autoría de Emile Herzog (@querquitus), “¿o sea que el Verde cambió una muñeca por una marioneta?”. Se refiere el internauta al dosier de llamadas interceptadas por la Fiscalía al ex senador Mario Castaño, dentro del que se encuentran varias referencias al ahora presidente del Senado, Iván Name, como puede verse en esta nota de Casa Macondo.

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