Política
Miguel Ceballos, de comisionado de paz a ministro de Justicia
En agosto de 2020, con las cifras de asesinatos de líderes sociales al alza y una seguidilla de masacres en el suroccidente, se movió una pieza del gabinete: Miguel Ceballos Arévalo dejaba el cargo de Alto Comisionado para la Paz para perfilarse como ministro de Justicia.
La cadena de movimientos
La vacante se produjo porque Margarita Cabello renunció al Ministerio de Justicia para atender la postulación que le hizo el presidente Iván Duque a la Procuraduría General de la Nación, cargo al que efectivamente llegó ese mismo mes.
Ceballos, abogado y profesor de la Universidad Sergio Arboleda, había sido viceministro de Justicia durante el segundo mandato de Álvaro Uribe Vélez antes de asumir la oficina del Alto Comisionado en 2018.
Por qué se cubrió
El interés de la nota no está en el nombramiento sino en el momento. La oficina del Alto Comisionado tiene a su cargo la implementación del acuerdo de paz y los acercamientos con grupos armados, precisamente las dos funciones sobre las que se concentraban las críticas cuando el titular la dejó.
Durante su gestión, los diálogos con el ELN estaban suspendidos, el mecanismo de garantías de seguridad para líderes sociales previsto en el acuerdo no operaba a la velocidad comprometida, y el propio comisionado había sostenido públicas discrepancias con la Jurisdicción Especial para la Paz.
Lo que quedó pendiente
La nota registró las preguntas que la salida dejó abiertas: quién asumiría la interlocución con las comunidades en las zonas donde el rebrote de violencia era más intenso, y si el cambio implicaba una reorientación de la política de paz o simplemente una recolocación.
Ceballos ocupó el Ministerio de Justicia hasta 2021.
El cargo que dejó
La oficina del Alto Comisionado para la Paz no es un ministerio ni tiene presupuesto propio de ejecución: su función es política y de interlocución. Eso la hace enteramente dependiente del respaldo presidencial, y explica por qué su capacidad de acción varía tanto de un gobierno a otro.
El relevo se produjo sin que se anunciara un cambio de política, lo que en la práctica dejó la implementación del acuerdo de paz en la misma situación en la que estaba.