Política
Trump, Biden y Petro
Columna del 11 de octubre de 2020, escrita tres semanas antes de la elección presidencial estadounidense.
El desencadenante
El texto parte de un hecho concreto: el entonces presidente Donald Trump había dedicado varias menciones públicas al autor de la columna, calificándolo de socialista, exguerrillero del M-19 y perdedor, en el marco de su campaña.
La lectura que hace de esas menciones es instrumental. No van dirigidas a Colombia sino al electorado latino de Florida, y su función es asociar al candidato demócrata con la izquierda latinoamericana ante votantes de origen cubano y venezolano para quienes esa asociación resulta decisiva.
El argumento
Lo que interesa al texto no es la ofensa sino el mecanismo: la política colombiana convertida en material de campaña ajena. Sostiene que Colombia ha ocupado durante décadas ese lugar —el de escenario donde se dirimen discusiones que no son suyas— y enumera los momentos en que la relación bilateral se subordinó a la agenda electoral estadounidense, del Plan Colombia en adelante.
El tramo histórico
Una sección recorre la relación entre ambos países desde una perspectiva más larga: el papel del Partido Demócrata y de figuras como Edward Kennedy en las condicionalidades de derechos humanos a la ayuda militar, el peso de la política antidrogas en la agenda bilateral, y la construcción de la imagen exportable de Colombia —entre Juan Valdez y Pablo Escobar— como los dos únicos registros disponibles.
Menciona también el asesinato de Luis Carlos Galán en 1989 como el punto en que esa relación quedó fijada.
La parte propositiva
El texto plantea que un eventual cambio de administración en Washington abriría margen para renegociar los términos: menos énfasis en erradicación forzada, más en desarrollo rural, y una relación en la que la implementación del acuerdo de paz fuera un asunto de interés compartido y no un requisito formal.
Se publicó un mes antes del resultado que efectivamente cambió esa administración.