¡Somos el grito de las que ya no están!

Por: Heidy Sánchez

Como todos los años cada 8 de marzo las mujeres cumplimos una cita con nosotras, no para celebrar sino para CONMEMORAR el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Una vez más salimos a las calles a reivindicar nuestras luchas, nuestros sueños, nuestra memoria, y nos juntamos para recordar y reconocer a cada una de las mujeres que han entregado hasta la vida misma por la equidad de género y el reconocimiento de nuestros derechos.

La fecha nos remonta a aquellas mujeres que en 1908 murieron calcinadas al ser encerradas en una fábrica por su patrón para no permitirles sumarse a la protesta de trabajadoras por salarios justos y condiciones dignas de trabajo en las calles de Nueva York. Del mismo, nos recuerda la lucha de muchas otras mujeres que han liderado y abanderado iniciativas a favor del género, gracias a las cuales hoy gozamos de derechos tales como el elegir y ser elegidas, el acceso a la educación superior, entre otros.

Nuestras voces, consignas y abrazos se encontraron nuevamente en las calles para continuar con la lucha por la equidad de género, buscando el cierre de brechas entre hombres y mujeres, exigiendo la resignificación y la redistribución de las tareas del cuidado en el hogar, la eliminación de toda violencia basada en género y los feminicidios.

Estamos en un momento de crisis el cual afecta principalmente a las mujeres, quienes enfrentamos una tasa de desempleo a nivel nacional de 19,6%[1] para enero de 2021, más de 630 feminicidios en el 2020 y el incremento de las violencias físicas, psicológicas, sexuales en el marco de la violencia intrafamiliar producto del confinamiento por COVID-19. Es así que para Bogotá, en solo diciembre de 2020 se registraron 14.490 casos de violencia física y 2.971 casos de violencia sexual, donde el 83,4% de las víctimas fueron mujeres[2].

Este 8 de marzo nos convertimos en ríos de mujeres vestidas de negro, usando pañoletas moradas y alzando galerías de memoria como símbolo de protesta y rechazo a los feminicidios que incrementan en el país; pues sumado a lo acontecido en 2020 y si bien las cifras están por confirmar en 2021, pueden ser más de 80 las mujeres víctimas de feminicidio hasta el momento.

A propósito, según el Boletín Mensual de Feminicidios “Vivas Nos Queremos” publicado por la Red Feminista Antimilitarista, para enero del 2021 se registraron de manera oficial 55 feminicidios, siendo Antioquia, Valle del Cauca y Bogotá las regiones que registran un número mayor a nivel nacional. Adicionalmente, este informe indica que el 71% de los casos se reportaron en zona rural y en su mayoría contra mujeres entre los 25 y 29 años; quienes fueron víctimas de sicarios o de sus compañeros permanentes principalmente.

Todo esto evidencia que es extensa la lista de motivos por la que las mujeres nos encontramos en las calles de nuevo este 8M, como acto de sororidad y compromiso con las luchas colectivas que representamos. Juntas recorrimos las calles entonando consignas para recordarle al mundo que las tareas del cuidado que desarrollamos también son trabajo, que golpear y maltratar no son símbolo de amor y que América Latina será toda feminista.

La movilización fue todo un éxito, no obstante, es lamentable que una reivindicación tan significativa e histórica sea subestimada y reducida en particular por los medios de comunicación que le hacen juego al patriarcado, lo cual corrobora que aún tenemos mucho camino por recorrer y que se requiere un cambio estructural de la sociedad. Las acciones que lideramos y protagonizamos en defensa de nuestros derechos se vieron subestimadas y desdibujadas por una cortina de humo.

Las notas periodísticas no resaltaron que en Bogotá por lo menos 10.000 mujeres recorrimos las calles, nos encontramos en la Plaza de Bolívar, elevamos consignas y prendimos velas en memoria de las que ya no están, por el contrario, se concentraron en algunos hechos aislados que se presentaron en un momento de la marcha. Algunas mujeres, de cierta como reparación, decidieron tomar acciones contra infraestructuras como la iglesia y una tienda de pornografía, ambas representantes del patriarcado y multiplicadoras del machismo. Pero a final de cuentas, muros con la posibilidad de limpiarse y reponerse.

Diferente es el caso de las mujeres que ya no están: las víctimas de feminicidios, violaciones u otros tipos violencias, de las que nunca logran reponerse. Motivos tenían quienes realizaron estas acciones, pero no con el objetivo de dañar a nadie como si lo han hecho con ellas. Mientras tanto el Distrito, en vez de escuchar sus exigencias y fortalecer las medidas de atención en el marco de la “Bogotá Cuidadora”, como es costumbre envió ESMAD a dispersar, reprimir y atacar a las mujeres marchantes.

Es así como los medios de comunicación se encargaron de producir notas, no acerca del multitudinario encuentro feminista y los retos que tienen los gobiernos locales y el gobierno nacional para cumplir las exigencias y necesidades de estas, sino que de manera amarillista se concentraron en los hechos aislados de daños a infraestructuras, los cuales resultaron ser más protagonistas que la Plaza de Bolívar llena de mujeres, jóvenes y niñas unidas alrededor de la misma causa.

Una vez más al patriarcado le cuesta reconocer nuestros logros y para “informar” ubican el foco de atención en otro punto distinto al objetivo fundamental de la marcha y los resultados históricos que en el marco del “Estallido Feminista” se obtuvieron. Por esas más de 10.000 mujeres que nos abrazamos en la Plaza de Bolívar y por las más de 700 que han perdido su vida a causa de feminicidios en el último año, continuaremos aunando esfuerzos por lograr conquistas colectivas y alcanzar la indispensable equidad de género. ¡Somos el grito de las que ya no están!

  1. Boletín Técnico Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) Enero 2021. Principales indicadores del mercado laboral Enero de 2021. Página 7. DANE.
  2. http://omeg.sdmujer.gov.co/index.php/home/estadisticas

 

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