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Columnas

La pandemia ha desnudado el poder

Columna del 21 de junio de 2020, escrita cuando la primera ola golpeaba con más fuerza al continente americano.

El dato de partida

Estados Unidos y Brasil eran entonces los dos países más afectados del planeta, con más de 3,4 millones de contagios oficiales acumulados y alrededor de 172 mil muertos entre ambos. El texto sitúa esa coincidencia en el centro: los dos gobiernos que habían negado la gravedad del virus eran los dos que lo sufrían con mayor intensidad.

La tesis

El argumento no es epidemiológico sino político. La columna sostiene que una emergencia sanitaria no crea las características de un régimen pero las revela, porque obliga a decidir en poco tiempo y a la vista de todos quién recibe protección y quién no.

Lo que a su juicio quedó al descubierto en ambos casos fue la disposición a aceptar una mortalidad concentrada en poblaciones específicas —racializadas, pobres, migrantes— como coste asumible frente a la interrupción de la actividad económica.

El tramo histórico

La segunda mitad del texto gira hacia Colombia por una vía indirecta: la historia de cómo el poder económico del país se relacionó con las economías ilegales. Recorre el asesinato del ministro Rodrigo Lara Bonilla en 1984, la trayectoria de los carteles de Medellín y Cali —Pablo Escobar, los Rodríguez Orejuela, Gonzalo Rodríguez Gacha— y la conformación de estructuras paramilitares en el Magdalena Medio con instrucción del mercenario israelí Yair Klein.

El vínculo con la primera parte es la tesis de que las élites colombianas han tolerado repetidamente la violencia y la ilegalidad mientras estas protegían la estructura de propiedad, del mismo modo que en 2020 se toleraba la mortalidad mientras se protegiera la actividad económica.

El movimiento del texto

Lo que hace este texto, y que las columnas posteriores de ese año repetirían con más desarrollo, es negarse a tratar la pandemia como un accidente sanitario. La sitúa en una serie larga de decisiones sobre a quién protege el Estado colombiano y a quién no, que es también la serie en la que caben Lara Bonilla, el Magdalena Medio y los carteles.