“El estudio no sirve para nada”

entrevista a uribe

Por: Gustavo Bolívar

Transcurría el año 2002. Estábamos en la ciudad de Pereira, de paso hacia Manizales, con el elenco de la serie “Pandillas Guerra y Paz” que escribía por esa época, atendiendo una invitación a mediar en el conflicto entre dos pandillas del barrio Solferino, cuando se me acercó una niña, como de unos catorce o quince años y me preguntó si yo era el director de la serie. Le respondí que era el libretista y el director periodístico del programa. Me dijo que ella quería ser actríz y me indagó por los requisitos. Le dije que básicamente necesitaba prepararse, estudiar para ganar el casting. De su respuesta nació el libro “Sin tetas no hay paraíso”.

Me dijo que ella no quería estudiar porque “el estudio no servía para nada”.

Ante tamaña respuesta, dada por una joven de su edad, sentí la necesidad de ahondar en el porqué. Me contó que su hermana, que ya había terminado el bachillerato, estaba trabajando de mesera en un restaurante pobre, mientras que las niñas de su curso (noveno grado) que se habían retirado del colegio, ya tenían su motico, su ropa de marca, sus buenos relojes y que incluso algunas ya le habían mandado a arreglar la casita a sus mamás.

Sentí que esas palabras encerraban el síntoma de una sociedad enferma. Y aunque traté de convencerla de su error, con el tiempo comprendí que Catalina tenía razón. En una sociedad donde la herencia del narcotráfico es enriquecerse rápido y fácil; en un país donde la práctica de los políticos corruptos es el clientelismo (vote por mí o hágame campaña que yo te nombro), en un contexto de guerra donde el poder de un arma suplanta el poder del conocimiento, no es descabellado pensar que el estudio no sirve para nada.

Lo vemos a diario conversando con un agrónomo conductor de Uber o con un economista conductor de Taxi, por citar solo dos ejemplos.

Pero el puntillazo final a dieciocho años de cavilaciones luego de haber escuchado aquella frase triste y lapidaria, lo sentí hace pocos días, a mediados de esta semana, cuando leí la respuesta a un mensaje que la joven Julieth Carranza le envió a nuestra consul en Buenos Aires, la señora María Clara Rubiano. Palabras más, palabras menos, la joven de veinte años, estudiante de medicina, una de los casi cien mil jóvenes que emigran anualmente al exterior en busca de educación de calidad, le suplicaba a la funcionaria que le ayudara a embarcar en un vuelo humanitario porque su madre, de quien dependía su manutención en Argentina, había perdido el empleo por la pandemia y su situación en aquel país era insostenible.

Pues la señora Maria Clara, le respondió a Julieth como lo hiciera Catalina aquella tarde:

“Esta es una experiencia difícil… espero les deje la enseñanza a los jóvenes que creen que con estudiar alcanza”.

El subtexto es claro: no sean ilusos, chinos pendejos, el estudio no sirve para ni mierda. Tienen que tener palancas. Tienen que hacer campaña por algún corrupto si quieren conseguir un buen empleo. Tienen que vender sus principios si quieren acomodarse en un puesto sin importar si tienen las calidades necesarias, como el que ella misma ostenta saltándose la carrera diplomatica. Es una bachiller con un curso de “tasador, martillero público” que nada tiene que ver con sus funciones, entre las que no están, comportarse con nuestros jóvenes y con sus padres que les pagamos su sueldo, como una verdadera indolente.

De historias de personajes que no estudiaron pero que alcanzaron altos puestos a base de recomendaciones políticas, favores sexuales, trabajos electorales, o simples servicios de matoneo en redes sociales, están plagadas nuestras entidades públicas. Para no ir tan lejos, 33 de los 60 embajadores que tenemos en la actualidad no tienen mérito alguno para estar en sus cargos, tres de ellos apenas alcanzan el grado de bachiller y otros tantos no terminaron sus carreras o estudiaron programas que nada tienen que ver con el servicio diplomático como un médico (en la embajada de Panamá) o un cónsul con carrera técnica en mecánica automotriz (en República Dominicana)

Entre los que no tienen mérito, es decir, los que no han hecho carrera diplomática, están, la suegra del abogado de mafiosos y corruptos, Abelardo de la Espriella, la señora Regina Arachuan Dahl, primer secretario (funciones como cónsul) de la embajada de colombia en los Estados Unidos.

El embajador de Bélgica es Felipe García Echeverry, exmagistrado uribista del CNE, célebre por negar la personería de la Colombia Humana y por haber archivado el caso Odebrecht a Oscar Iván Zuluaga en el Consejo Nacional Electoral. Osea, corrijo… sí tiene mérito.

Según el representante David Racero, autor de algunas de estas investigaciones, el Embajador en Brasil, Darío Montoya Mejía, exdirector del SENA y exrector de la universidad de Álvaro Uribe (universidad ELITE) no cuenta con el requisito del segundo idioma, ni con experiencia en el servicio diplomático.

El embajador en China, Luis Diego Monsalve, fue sancionado por la procuraduría en 2003 para ocupar cargos públicos pero eso sí, y en esto radica su mérito, es aportante de todas las campañas posibles. Donó 18 millones a la campaña de Aníbal Gaviria para la alcaldía de Medellín en 2012. Aportó 2 millones a Oscar Iván Zuluaga en 2014, 10 millones a la campaña de Uribe al senado en 2018 y 30 millones a la de Duque Presidente. O sea, para qué pero el tipo pagó su nombramiento. Además, fue presidente de New Stetic, S.A, empresa que ha contratado cientos de miles de millones con los gobiernos del nivel local y nacional a quienes ha ayudado a elegir. Todo un diplomático. ¿O no?

El embajador en Ecuador, Manuel Henríquez Rosero, también tiene un mérito: ser hermano de la Representante a la Cámara Teresa Henríquez Rosero.

El Consul en Miami Pedro Agustín Valencia Laserna también tiene un mérito: ser hermano de la senadora Paloma Valencia. Hablar duro paga.

Eduardo Enríquez Caicedo, cónsul en Boston, Estados Unidos, también tiene un mérito: ser hijo del Senador Eduardo Enríquez Maya. Tradición Familia y propiedad.

Pierre Eugenio García, hijo del exsenador Carlos García, investigado por parapolítica, es nombrado “provisionalmente” como Ministro Plenipotenciario antela la ONU en Ginebra. Refundar la patria paga.

La señora Alexandra Moreno Piraquive, quien pusos sus iglesias al servicio de la causa uribista, ahora es ministro plenipotenciario de nuestra embajada en los Estados Unidos. En nombre de la sangre derramada por nuestro señor Jesucristo.

La señora Ana Milena Muñoz de Gaviria es embajadora en Egipto. Su esposo, Cesar Gaviria arrió las banderas del partido Liberal y enterró su ideario socialdemócrata para aliarse con el uribismo ultraderechista en las elecciones pasadas. Sin contar el puesto que le están preparando a Simón, sacado del país durante los debates por el proceso judicial contra la firma Odebrecht. ¿Por qué? Pronto lo sabremos.

Nuestro embajador en Guatemala, Juan Hurtado Cano, fue el coautor del acto legislativo 02 de 2004 que permitió la reelección de Álvaro Uribe en 2006. No olviden que esa votación fue fraudulenta y corrupta y que por ella fueron a la cárcel dos ministros del entonces presidente. Yidispolítica.

Nuestro embajador en Indonesia se llama Juan Camilo Valencia y tiene doble mérito; ser hermano del senador Santiago Valencia e hijo del otrora cacique electoral Fabio Valencia Cossio. Plato de lentejas.

El embajador de Colombia en Líbano se llama Fernando Helo Yamhure, según el representante David Racero, es primo de Alfredo Yamhure Safi quien junto a su primo Salem Yamhure fueron acusados de apropiarse fraudulemntamente de 177 mil millones de pesos en beneficios tributarios a través de exportaciones e importaciones ficticias. ¿Tendrán algo que ver estos Yamhure con el escribiente de Carlos Castaño? No lo sabemos.

La embajadora en México es hermana del exministro Mauricio Cárdenas e hija del exgerente de la Federación Nacional De Cafeteros, Jorge Cárdenas Gutiérrez.

En Noruega está Ángela Montoya Holguín exministra de las TIC en el gobierno de Pastrana. En su hoja de vida de Función Pública solo aparece como Bachiller. Para para qué estudiar.

Cierran la lista de nuestros representantes en el exterior un número grande de excandiatos por el Centro Democrático que se quemaron en las elecciones de 2018 y los familiares de directivas del Centro Democrático en las regiones. Hasta los padres de un ahijado del expresidente Uribe despachan desde la embajada de Perú, con 33.6 millones de sueldo más gastos de representación.

Como pueden ver, no son los títulos, no son los estudios… es la plata, son los amigos, es la politiquería, es el clientelismo. Catalina y la señora María Clara Rubiano, tasadora de profesión, tienen la maldita razón: El estudio no sirve para nada y menos en un país donde a los estudiantes les sacan los ojos y los tiran a matar, de hecho, ya han matado varios, por exigir más presupuesto a la educación, más cobertura, más calidad o mejor infraestructura para sus aulas. Y cuando tienen que ir a otro país en busca de educación gratuita, como Julieth, los dejamos abandonados a su suerte.

¿De qué vale estudiar en un país donde la mayoría tienen que endeudarse para terminar sus carreras y no tienen el menor chance de un emprendimiento, ante la imposibilidad de otro crédito, ya sea porque están reportados a las entidades de riesgo financiero o porque los bancos solo le prestan a los ricos? ¿Qué salida les brindamos a los más de 400 mil bachilleres que se quedan sin un cupo en la educación superior cada año?

Según el Ministerio de Educación de cada 100 jóvenes colombianos, 52 acceden a la Educación Superior (técnica, tecnológica o a la universidad). De esos 52, solo 30 entran a la universidad (15 a la pública y 15 a la privada). De los 30, la mitad se gradúa, 8 en la pública y 8 en la privada, 5 conseguirán empleo y solo uno, como en una cruel carrera de espermatoziodes,  alcanzará una pensión. Y eso no es nada. De los jóvenes de estrato uno, solo el 10% que termina el bachillerato podrá estudiar alguna carrera o tecnología. En Colombia según la OCDE, solo el 33% de los adultos entre los 24 y los 35 años terminaron el Bachillerato. En Chile este porcentaje es del 80% y en Corea del Sur del 97%.

Con estas cifras tan miserables, ¿de qué se ufanan en el gobierno cuando abren la bocota para gritar a los cuatro vientos que el presupuesto de educación es muy alto y que los estudiantes son solo vándalos que salen a echar piedra porque son unos vagos que quieren todo regalado?

Entre tanto, nuestra inversión en ciencia y tecnología es la más baja del continente ( 0, 02% del PIB) mientras nuestra inversión en Defensa, proporcionalmente, es la más alta (3,2 del PIB). ¿Ya entienden nuestro atraso?

No se desanimen, las cosas pueden empeorar. Apenas van 22 y medio de los 48 meses que durará este festín pestilente, esta corruptela sin límite, esta degradación de la política, esta pesadilla en el poder llamada uribismo. Un día muy cercano los estudiantes serán el eje de toda política pública, los reyes de la sociedad, el elemento más importante de nuestro desarrollo, los que decidan el rumbo del país. Trabajemos para quitarle la razón a Catalina y a María Clara.

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14 Comments on "“El estudio no sirve para nada”"

  1. Que triste realidad un montón de, aparte de ignorantes brutos y obviamente esto los hace altivos. Gobernando nuestro país

  2. Absolutamente cierto senador Bolivar, pero justamente, la pregunta para los y las educadoras sobre el para que estudiar? Para trasformar ese orden inequitativo y antidemocrático en Colombia

  3. Bernardino Pinto | 5 julio, 2020 at 7:28 am | Responder

    La prostitución en la politica es la regla de oro del MATARIFE, razon por la cual el hampa se apoderó del poder. Lo que no se entiende es como es posible que oficiales de alta graduación y 25 o más años de carrera militar, hayan terminado vendiéndose como nocheras de cantina a los trágicos más bajos.

  4. Mery Luz Bonilla | 5 julio, 2020 at 8:18 am | Responder

    Muy cierto. El gobierno nunca se preocupa por la educación de los colombianos, porque así, en la ignorancia y el abandono es más fácil someter, robar, asesinar, todos los verbos indignantes e inhumanos que nos conjugan todos los días nuestros PADRES DE LA PATRIA. Excelente columna Gustavo. Gracias

  5. El desprecio por la educación es hija de la inversión de valores inculcada desde los hogares; es delito de sangre y hasta público cuando padres que ocuparon posiciones de dignidad dan ejemplo de tramoyas, aprovechamiento y de enriquecimiento a como de lugar. Se ven ejemplos como las basuras, chatarras, zona franca, etc.etc. Ese ejemplo cunde, y con él: saqueo a lo que se atraviese. Hay que desenmascarar a esos falsos y prominentes lideres. Felicitaciones por su enseñanza.

    • El ADN en general del colombiano, el listillo de turno, el nepotismo y amiguismo a ultranza. No pagar impuestos, desobediencia civil ya.

  6. Olmedo Vargas Hz. | 5 julio, 2020 at 10:05 am | Responder

    La idea de Universidad gratuita sigue vigente. Conozco diversos modelos que Serían fácilmente aplicables en Colombia. Las posibilidades que ofrece la educación superior son grandes. El status Quo se puede cambiar.

  7. Excelente Gustavo. Hay unas faltas ortográficas en el texto, pero eso no empaña el mensaje.

    La ignorancia siempre ha sido y será la mejor inversión de un Gobierno que busca perpetuidad en el trono. Los «Democráticos» le temen al desarrollo del espiritu creativo e investigativo, pues éstos son los que pueden acabar con la eterna rumba politica pagada por el pueblo.

    Estoy seguro que los jovenes tipo «Juanpis Gonzales» dirían algo como: «¿Estudiar? ¡¿Pa’ qué?! ¡A bailar más bien, bebamos alcohol y metamos vicio que mi papito en su puesto me paga TODO!»

  8. Columna muy Ilustrativa.

  9. Soy catedratica de una universidad pública y enseño en los últimos semestres de varias carreras.Mis estudiantes me dan literalmente lástima.Ellos y sus familias han hecho bien la tarea y se han esforzado mucho.La mayoría son de bajos recursos.A decir verdad,su nivel de conocimientos es bajísimo y su uso del español es como de 2do de primaria.Todo es por la forma.Sus trabajos están excelentemente presentados pero en sus cabezas no queda ningun contenido.Ellos se han inscrito en todos los niveles educativos pero la educación que han recibido es lamentable.Son los del baile de los que sobran

  10. Alberto Piñeros | 9 julio, 2020 at 8:18 am | Responder

    Exelente reflexión Gustavo. Y es una enfermedad que ha estado presente a través de los años, lo dicho yo que me tocó desertar de la universidad nacional cuando me di cuenta de la corruptela que se cernía en este puto país de mierda. Preferí volverme conductor de taxi a deber una deuda al país «Icetex» su sabía que el estudio no sería valorado, todo es cuestión de padrinazgo.

  11. René Ramírez Alonso | 11 julio, 2020 at 8:13 am | Responder

    Senador Gustavo Bolivar me siento muy identificado con su inconformismo, somos un país que dá vergüenza. Es imperativo derrocar a la derecha corrupta que nos gobierna; pero eso solo lo puede lograr una gran coalición de alternativos liderada por un candidato de centro, (si doy el nombre de cualquier candidato, por bueno que sea, lo descalificaran), si se insiste en que el candidato sea nuevamente Petro, vuelve a ganar Uribe y a ese señor solo le hace falta un gobierno más para acabar con el país. Lo invito a que piense con el corazón en la mano, qué es más importante, elegir a Petro presidente o derrotar al Uribismo?

  12. Que bueno que llegando al poder no se les olvidara lo que acaba de redactar.pero llegan con ákimo de revanchismo e intolerancia con la opsicion.ycometen losmismos errores y son peores con el poder ..caso venezuela,,todos ustedes y los de turno son perdone la expresion unas pecue$$@cas!!

  13. Es la realidad que quieren imponer (e imponen si no se actúa para cambiar).
    Suena desesperanzador, pero hay que seguir adelante luchando por una sociedad mejor.
    Podemos ser y vivir en una sociedad digna.

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