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Bogotá · Colombia

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Columnas

De la barricada a la multitud

Qué hacer después de tres semanas de bloqueo: una respuesta táctica.

Columna del 16 de mayo de 2021, escrita cuando el paro nacional llevaba más de dos semanas y la discusión sobre cómo continuar se había vuelto urgente dentro del propio movimiento.

El planteamiento

El texto se dirige explícitamente a quienes participaban en la movilización y propone un cambio de forma: pasar de la barricada —el punto de resistencia fijo, minoritario y expuesto— a la multitud, es decir, a la movilización masiva, móvil y difícil de reprimir sin costo político.

El argumento

La razón es de asimetría. Un punto de resistencia con cincuenta personas es aislable, cercable y atacable de madrugada sin testigos. Una marcha de cien mil no lo es. El bloqueo permanente concentra el desgaste en quienes menos capacidad tienen de soportarlo —jóvenes de barrios populares, sin protección jurídica ni visibilidad— y ofrece además la imagen que la contraparte necesita para justificar la fuerza.

El texto reconoce que la barricada cumplió una función en las primeras semanas: hizo visible el conflicto y sostuvo la presión. Pero sostiene que su rendimiento decrece y su costo humano crece.

La disputa por el relato

Una sección se ocupa de la teoría de la «revolución molecular disipada», difundida en esos días desde sectores académicos y militares —el texto menciona su circulación en la Universidad Militar— como marco para interpretar la protesta como una operación insurgente coordinada.

La columna la rechaza por su función: sirve para tratar a manifestantes como combatientes y, por tanto, para autorizar contra ellos medios de guerra.

La referencia literaria

El título dialoga con Los Miserables de Víctor Hugo y con la imagen de la barricada de 1832, que la columna usa para señalar lo que aquella insurrección tuvo de heroico y de derrotado a la vez.

Lo económico

Cierra con las cifras del debate fiscal de esas semanas, entre ellas magnitudes del orden de los 120 billones de pesos en un agregado presupuestal y los 28.000 millones de una partida concreta, en la línea del argumento sobre prioridades de gasto que recorre las demás columnas del periodo.