Columnas
El Imperio contra un hombre
«Una de las mejores maneras de lograr justicia es exponer la injusticia».
Columna del 8 de septiembre de 2020, firmada en su edición original por el defensor de derechos humanos Luis Guillermo Pérez Casas, sobre la audiencia de extradición contra Julian Assange reanudada el día anterior en Londres.
Qué estaba en juego
Assange enfrentaba una solicitud de extradición de Estados Unidos por las publicaciones de WikiLeaks de 2010, que documentaron crímenes de guerra, torturas, ejecuciones extrajudiciales y violaciones cometidas por tropas estadounidenses en Irak y Afganistán.
El texto insiste en un punto que considera decisivo y frecuentemente omitido: aquel material no se publicó solo en WikiLeaks. Se publicó simultáneamente, y previa selección conjunta, en The New York Times, The Washington Post, The Guardian, Le Monde y Der Spiegel. Ninguno de sus directores fue procesado.
El argumento
De ahí sale la tesis de la columna: si la conducta imputada es la publicación de documentos clasificados de interés público, y esa conducta la realizaron también los mayores diarios del mundo occidental sin consecuencia alguna, entonces lo que se persigue no es la conducta sino la persona. Y el precedente que se busca no afecta a un individuo sino a la posibilidad misma de publicar.
El texto sitúa el caso en la tradición de los procesos por los Papeles del Pentágono y recuerda que Amnistía Internacional y organizaciones de libertad de prensa habían pedido el archivo de la causa.
Los reconocimientos
La columna enumera los premios periodísticos que WikiLeaks recibió por ese trabajo —entre ellos distinciones de organizaciones de medios y de derechos humanos— para sostener que el mismo material que fundamentó los cargos fue premiado como periodismo por el mismo ecosistema profesional que después guardó silencio.
La conexión colombiana
El último tramo lleva el argumento a Colombia. Los cables diplomáticos publicados en 2010 incluían informes de la embajada estadounidense en Bogotá sobre la relación entre agencias de inteligencia, paramilitarismo y política nacional, material que fue utilizado por investigadores y por la prensa colombiana durante años.
El punto es de coherencia: quien usó esas fuentes difícilmente puede desentenderse del proceso contra quien las puso a disposición.