Columnas
De la violencia, de la paz y de la vida
Escrita en la cuarta semana del paro, cuando las encuestas empezaron a moverse.
Columna del 23 de mayo de 2021, publicada mientras el paro nacional entraba en su cuarta semana y las cifras de muertos en las protestas seguían en disputa.
El diagnóstico
El texto parte de un hecho medible: todas las encuestas publicadas hasta esa fecha, sin excepción, mostraban una mayoría inclinada al cambio político. La columna interpreta la reacción de los sectores más conservadores no como discrepancia sino como pánico, y dedica su primera mitad a describir esa reacción en la prensa y en la política.
Aparecen nombradas la entonces canciller Claudia Blum, la senadora María del Rosario Guerra y la periodista Vicky Dávila, en el contexto de cómo se nombró públicamente la protesta durante esas semanas: el vocabulario del vandalismo, la insistencia en el bloqueo de vías y la ausencia casi total de la palabra que el título propone.
La crisis vital
El concepto que organiza el texto es el de crisis vital: la idea de que lo que estaba en la calle no era una demanda sectorial sino la constatación de que un porcentaje grande de la población joven no tenía ninguna expectativa razonable de mejorar su situación. La pandemia, sostiene, no creó esa condición pero la hizo visible, y la reforma tributaria que detonó el paro fue el desencadenante, no la causa.
El argumento económico
La columna contrasta dos magnitudes para sostener su tesis sobre las prioridades del gasto. Menciona los 15 billones de pesos que se movían en los alivios y garantías al sector financiero y los 28.000 millones de una partida social concreta, y cita el caso del Grupo Aval de Luis Carlos Sarmiento Angulo como ejemplo de la relación entre la banca y la política pública de esos años.
El punto no es la comparación aritmética directa —las partidas no son equivalentes— sino la afirmación de que la capacidad fiscal existía y se dirigió a otra parte.
El cierre
La última sección es la que da nombre al texto. Sostiene que la violencia, la paz y la vida no son tres temas sino uno: que un país que no garantiza lo tercero no puede negociar lo segundo, y que mientras la protesta se responda con fuerza letal la discusión sobre el acuerdo de paz es retórica.
Se publicó dos semanas después de una columna sobre cómo la violencia beneficia electoralmente a la derecha, y ambas se leyeron juntas durante ese mes.