Ir al contenido principal

Bogotá · Colombia

Cuarto de Hora

Periodismo político y de investigación

Política · Investigación · Judicial

Stalkeando

El lenguaje del engaño

Análisis de septiembre de 2020, firmado en su edición original por el investigador Jorge Aguilera, sobre una técnica concreta de desinformación: la suplantación de medios y de autores reales.

El caso que lo origina

El texto nace de una pregunta hecha en una reunión de periodistas latinoamericanos sobre el origen de las caricaturas atribuidas a «Retador» y sobre la tergiversación de las columnas del grupo Los Danieles en un sitio de dominio casi idéntico al legítimo.

El mecanismo es simple y por eso eficaz: se registra un dominio parecido, se replica el diseño del original, se publican textos alterados bajo la firma de autores reales, y el lector que llega por redes sociales no distingue la diferencia.

Por qué funciona

El análisis sostiene que la eficacia de la técnica no depende de que alguien crea el contenido falso de forma duradera, sino de que circule antes de ser desmentido. La corrección llega siempre después y alcanza a una fracción de quienes vieron el original.

El daño adicional, y el que el texto considera más grave, es de segundo orden: cuando existe una versión falsa de un autor, cualquier cosa que ese autor escriba puede ser puesta en duda. El objetivo no es que se crea la mentira sino que se deje de creer en nada.

El marco

El texto sitúa esa práctica dentro de una estrategia más amplia que atribuye al uribismo como corriente política, y cita intervenciones públicas de congresistas del Centro Democrático, entre ellas María Fernanda Cabal y Margarita Restrepo, en la línea de la disputa sobre la memoria del conflicto que también involucró al Centro Nacional de Memoria Histórica.

Cierra con una referencia a Bertolt Brecht sobre la relación entre la verdad y quienes tienen interés en ocultarla.

La infraestructura, no el lamento

Casi todo lo que se escribe sobre desinformación describe sus efectos. Este texto describe su maquinaria: qué dominios se registran, cómo se replica un diseño, con qué firma se publica lo falso y por qué la corrección nunca alcanza al original. Esa diferencia importa, porque los efectos no se pueden desmontar y la maquinaria sí.