Stalkeando
«El General Naranjo»: entre la ficción, la realidad y la falsedad histórica
«La mala historia no es historia inofensiva. Es peligrosa». La cita de Hobsbawm que abre el texto.
Columna de julio de 2020, firmada en su edición original por María José Pizarro, sobre la serie de televisión producida por Fox Telecolombia y emitida por Caracol.
El objeto
La serie se presenta al inicio de cada emisión con una advertencia: algunos personajes y sucesos son reales, otros ficticios; está basada en el libro El general de las mil batallas, de Julio Sánchez Cristo, y en hechos e información reales.
El texto sostiene que esa fórmula no resuelve nada. Cuando una producción de gran audiencia dramatiza un periodo con víctimas vivas, procesos judiciales abiertos y responsabilidades no establecidas, la advertencia legal traslada al espectador una tarea —distinguir el hecho de la invención— que el espectador no está en condiciones de hacer.
El argumento
La cita de Eric Hobsbawm que abre la columna condensa la tesis: la mala historia no es inofensiva, y frases aparentemente inocuas pueden funcionar como sentencias. Aplicado al caso, el reproche concreto es que la serie reordena la cronología de episodios del conflicto, atribuye a unos actores decisiones que correspondieron a otros y omite el contexto en que se produjeron.
El texto señala que quien tiene autoridad interpretativa sobre esos hechos no es un guion sino los expedientes, los informes de la Comisión de la Verdad entonces en curso y los testimonios de las víctimas.
El asunto legal
La columna registra el anuncio de una nueva demanda contra la producción, en la línea de otras acciones presentadas por familiares de víctimas contra series colombianas del mismo género. El punto jurídico en discusión era hasta dónde llega la libertad creativa cuando la obra usa nombres reales y hasta dónde llega el derecho al buen nombre de personas identificables.
Quién fija el relato
En un país donde la televisión de entretenimiento ha construido buena parte de lo que el público cree saber sobre el conflicto y el narcotráfico, discutir quién escribe esa versión no es crítica televisiva. Es una discusión sobre la memoria, y llega antes que cualquier informe: para millones de espectadores la serie es la fuente, y llega mucho más lejos que el expediente.