domingo, julio 14

MI REENCUENTRO CON PETRO:

SEGUNDA  ENTREGA: El Metro de Bogotá.

Sobre dos temas, de lo hablado con el presidente Petro en nuestro reencuentro del sábado, hablaré en esta segunda entrega de la columna: Metro de Bogotá y Alcaldía de Bogotá.

Cuando le hablé al presidente Petro de mi reunión con parte del gabinete de la gobernación de Tokio, la ciudad más poblada del mundo, sonrío con tristeza en la parte donde le conté que los planes de desarrollo en esa ciudad se hacían a 100 años.

Su sonrisa también fue de desconsuelo. Tal vez porque si aquí los planes de desarrollo fueran vinculantes y a largo plazo, hoy los bogotanos ya estarían usando el metro subterráneo que él dejó listo para licitar en 2015 con estudios de tercera fase (ingeniería de detalle) y el cheque que le giró el entonces presidente Santos como respaldo del Compes que financiaría el 70%.

La historia no miente. Con el argumento de que el metro elevado era más rápido de construir y menos costoso, Enrique Peñalosa tiró a la basura los estudios del metro subterráneo que le costaron a los bogotanos 141.000 millones de pesos. Detrimento que nadie terminó pagando por ese concubinato que existe entre los órganos de control con la politiquería que los elige.

El caso es que al mismo tiempo con Bogotá, una ciudad más pequeña y con menores ingresos como Quito, inició la elaboración de estudios para un metro subterráneo de casi la misma longitud, que ya hoy está rodando por el subsuelo de la capital ecuatoriana. El de Bogotá, ocho años después de aquel canto de sirena de Peñalosa, ni siquiera tiene estudios. Se le fueron los cuatro años a Peñalosa y se están terminando los cuatro de Claudia López y aún no tenemos los estudios. Su entrega ha sido incumplida tres veces por el consorcio chino y la seguirá incumpliendo a juzgar por la cantidad de entregables que no han sido aprobados por la interventoría. En conclusión: Peñaloza y Claudia López le mintieron a Bogotá una y otra vez.

Primero porque era mentira que los estudios estuvieran listos, segundo porque el metro no empezó a rodar en 2020 como lo prometió Peñalosa y tercero, lo más grave, porque no resultó más barato. El de Petro costaba 7.500 millones de dólares a 2.000 pesos el dólar y el de Peñalosa, no se sabe cuánto cuesta pero lo que si se sabe es que el dólar hoy en día cuesta el doble.

“Imaginen el tamaño de la irresponsabilidad, contratar una obra de esa magnitud sin saber el costo”, dijo el presidente.

Y no se puede saber el costo, porque el precio final lo determinan los planos de ingeniería de detalle que aún no están listos, ni lo estarán en varios meses. Es el descalabro más grande de la historia de la ciudad y los responsables tienen nombre propio: Enrique Peñalosa y Claudia López. El primero porque en su afán narcisista de aparecer como el autor del Metro, impidiendo de paso el lucimiento de Gustavo Petro para que no fuera presidente, destruyó los estudios que estaban más avanzados, según la misma Contraloría Distrital  y la segunda por decir en campaña que el metro subterráneo era la mejor opción cuando lo que llegó a hacer como alcaldesa fue sepultarlo.

Hoy todo es incertidumbre por la falta de estudios,  por el desconocimiento que se tiene del valor final de la obra y la falta de seriedad de los contratistas. Si como dice el dicho “en el desayuno se sabe cómo será el almuerzo”, pues nos esperan años de dolores de cabeza porque el desayuno fue de incumplimiento. No esperemos pues, que el almuerzo sea cumplido. El consorcio chino al que Peñalosa le adjudicó el metro a media noche, un día antes de entregar la alcaldía, tiene un largo record internacional de incumplimiento e incluso corrupción.

En este punto, Petro me contó que ha hablado varias veces con Claudia y que la última vez le propuso algo que para mí tiene toda la lógica del mundo. Llevar el metro, como está concebido por Peñalosa hasta la Calle primera con avenida Caracas y desde ese punto tomar los estudios del subterráneo que ya están hechos y que van por la carrera novena.  Es decir, desbaratar el mayor exabrupto de la ingeniería mundial cual es el de hacer pasar un metro elevado por encima de una troncal de buses contaminantes.

¿Por qué exabrupto? Aquí tres razones poderosas.

La primera. Si los pilotes o columnas que sostienen el metro elevado van cada 30 metros o en algunos tramos 50 metros, necesariamente, varias de esas columnas que tienen hasta 2,50 cms de diámetro, van a quedar incrustadas dentro de las estaciones de Transmilenio que ya, de por sí, hoy son estrechas. ¿Imaginan varias columnas en medio de las estaciones? Será la chambonada del milenio.

Lo segundo porque de los 6.500 buses que aproximadamente tiene el sistema, solo hay cerca de 500 eléctricos. Es decir, las personas que estén esperando el metro elevado, recibirán directamente, en sus narices, las emisiones de gases tóxicos que emitan los buses que transitan por la primera planta de la av. Caracas.

La tercera, es que el metro contratado tiene las estaciones cada 1.6 kilómetros, unas 20 cuadras, lo que obligaría a los usuarios del metro a bajarse para tomar un bus de Transmilenio que los aproxime a los lugares hacia donde van. Es decir, el metro pasa a ser un alimentador de los buses y no al contrario como sucede en cualquier parte del mundo.

Hay varios argumentos más como la tugurización que sufrirá la principal avenida de los bogotanos, el deterioro de la valorización de los predios aledaños, el oscurecimiento definitivo y para siempre que sufrirán las casas y locales que hay a lo largo de esa avenida y la estética que definirá la ciudad en ese corredor tan importante, durante más de un siglo. Porque un metro no es algo que se construya y se demuela cada diez o veinte años, no. Este metro elevado permanecerá más de un siglo, literalmente, como una cremallera o una cicatriz sobre la ciudad.

De ahí la insistencia de Petro en que, por lo menos el tramo que atraviesa el centro de la ciudad y Chapinero sea subterráneo. Solicitud que hábilmente la alcaldesa y la oposición tratan de tergiversar, construyendo el relato de que Petro no quiere que haya metro. Que Petro se atraviesa a la principal obra de los bogotanos. Que Petro va a hacer que las obras se retrasen y que ese retraso puede demorar la obra cinco años más. ¿Cómo que cinco años más si en ese tiempo Quito construyó todo su metro subterráneo?

Petro no está pidiendo que se detenga la obra. El patio taller se puede seguir construyendo, la línea elevada que viene de Bosa y que va por la av. Primero de Mayo se puede seguir construyendo. Es más, si se toman los estudios del subterráneo para el tramo que atraviesa el Centro y Chapinero, esa demora en la adaptación y acople de los dos sistemas no debería significar un atraso de más de dos años.

Ahora, si hubiera una pedagogía objetiva, como la que trato de hacer en esta columna, ¿la ciudanía preferiría esa cicatriz sobre su cuerpo por toda una vida o esperaría dos años más, la demora no debería ser mayor, a que la cicatriz quede subcutánea, (subterránea)?

Es una decisión crucial. ¿Entregarle a Bogotá, la única ciudad con más de 10 millones de habitantes en su área metropolitana sin un sistema de metro, un tren subterráneo, una obra del primer mundo, o apostarle a un sistema elevado que, el propio Enrique Peñalosa en su famoso tuit de 2012, calificó como un largo orinal, atracadero maloliente, que afea la ciudad?

¿Y qué hacer con los predios que ya se compraron en la Caracas para las estaciones elevadas? Aquí aparece una oportunidad de oro para meternos de lleno en el concepto de ciudades de quince minutos de la cual es autor el colombiano Carlos Moreno, actual asesor de varios alcaldes en grandes ciudades del mundo. Le propuse al presidente, independientemente de que sea yo o no el candidato del Pacto Histórico, construir, cerca de las estaciones, grandes edificios de apartamentos. Densificar la ciudad en altura como lo hizo él en su paso por la Alcaldía mayor.

Si la gente vive cerca de una estación de metro, gana calidad de vida, deja de desperdiciar tiempo vital para su goce y el de su familia, en un trancón o caminando para tomar a un transporte. Hoy una de las metas más importantes de la ciudad de Tokio en materia de movilidad es que antes de 2025, ningún habitante de esa monstruosa y superpoblada ciudad no viva a más de 400 metros de una estación de metro. Si aquí desarrollamos integralmente los alrededores de las estaciones con vivienda, servicios de salud, comercio, supermercados y recreación, estaremos dando un paso significativo hacia la racionalización y el concepto de multicentrismo y proximidad. Que la gente viva la ciudad, no que la sufra.  

Por esta decisión, y con una alta probabilidad de que los estudios del metro no sean concluidos antes de que se vaya Claudia López es que a Gustavo Petro le interesa que el Pacto Histórico gane la Alcaldía de Bogotá. Sabe que se puede renegociar con los chinos el tramo subterráneo ya explicado y que no figura en el contrato inicial, y/o por qué no, si siguen los incumplimientos del contratista revisar la cláusula que habla de la caducidad del contrato.

En este punto, el presidente me preguntó cómo estaban mis posibilidades para ir como precandidato a la alcaldía de Bogotá al lado de Heidi Sánchez y Carlos Carrillo. Le conté lo que ustedes ya saben, que tengo algunos inconvenientes que estoy resolviendo. Sin embargo me pidió que no desistiera y que hablara con los presidentes de los partidos que integran el Pacto para que  ordenáramos la elaboración de una encuesta robusta y seria, con alguna empresa reconocida, que nos marque con objetividad si hay o no posibilidades. Sobre todo, en las combinaciones para segunda vuelta. Candidato Pacto vs Galán, Candidato del Pacto vs Lara. Candidato del Pacto Vs. Oviedo, por citar los candidatos con mayores posibilidades.

La haremos. Ya hablé con algunos de los presidentes. Será esa encuesta, que elaboraremos en las próximas dos semanas, la que defina nuestra decisión.

Gracias por difundir estas explicaciones. Estamos entrando en una nueva era de las comunicaciones del gobierno: Responder con respeto y argumentos a los ataques de la oposición y a los fake news de la oposición. Mañana en la última entrega les cuento lo que piensa el Presidente sobre el fondo para financiar al ELN y la estrategia para ganar alcaldías y gobernaciones en Octubre. Gracias.

@GustavoBolivar

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