martes, febrero 20

“Los Sabios”

“De falsos sabios está empedrado el camino al infierno”

Por: Jairo Bautista / Twtter: @jbautista1505

Desde hace años, la economía se ha convertido en una ciencia oscura, más parecida a los conjuros de Harry Potter o a versiones renovadas de la Biblia en latín, que a una ciencia social, humana y fundamental para definir la calidad de vida y la felicidad de las personas en una sociedad.

Esto denota el poder de la economía, sus saberes de una manera u otra definen quien vive, quien muere, quien come, quien se enriquece y quien se contenta con vivir siendo “pobre”. Afirmo, sin temor a equivocarme, que la complejización y oscurecimiento de la ciencia económica es directamente proporcional a su importancia en la vida contemporánea.

Y como en toda ciencia oscura, existen expertos, magos del conocimiento, hechiceros de las ecuaciones, cálculos y proyecciones, casi todos suelen anteponer a su nombre, pomposos títulos de universidades -especialmente en inglés-, llenan sus hojas de vida con títulos de posgrado los cuales hacen de manera profusa -algún ministro de vivienda de la actual administración hacía al mismo tiempo maestría y doctorado mientras era vicepresidente de un gremio financiero-, referencian a otros con sus propios perfiles, obtienen becas de investigación de prestigiosos institutos y entidades multilaterales, y ante todo, promulgan a los cuatro vientos ser conocedores de la verdad económica. Todos son buenos muchachos, todos son brillantes, todos son luminosos.

Este grupo de selectos, ocupan desde plazas docentes en prestantes universidades, cargos directivos en “think tanks” financiados por poderosas empresas e instituciones financieras, se trasladan fácilmente a juntas directivas de grandes corporaciones, y finalmente, llegan a cargos de poder en el gobierno viviendo en ese permanente círculo glorioso, es claro, que el desempleo no es lo de ellos.

Se tratan a si mismos y se venden ante la sociedad como “gente exitosa”: como Ministros señalan que sus políticas son maravillosas, como exministros señalan que sus políticas fueron maravillosas y las del titular de turno un fracaso, como directores de centros de pensamiento económico saben cuales son las mejores reformas que el país necesita y todos, absolutamente todos saben exactamente que hacer y nunca dudan.

En todo este trasegar construyen alrededor suyo un muro, con los futuros herederos de este poder: asistentes de investigación, asistentes ejecutivos, asesores gubernamentales, que aprenden los secretos oscuros de la economía ortodoxa y saben claramente que lo que no se alinee con esos saberes, debe ser tachado de “populista” “anti técnico” e “inadecuado”.  Además, saben de todo: desde cultura hasta la cura para el Covid 19.

De esta manera, y con un discurso pretendidamente técnico y por ende complejo de entender para la mayor parte de los ciudadanos, sugieren reformas laborales, pensionales, administrativas, penales, fiscales, tributarias, sanitarias etc. No les importa a veces si sus argumentos  son falaces, para eso hay modelos econométricos que pueden justificar cualquier cosa: decir por ejemplo, que en Colombia estamos muy bien de salario mínimo, que los pobres son aquellos que tienen ingresos menores de $240 mil pesos al mes, que la economía se recuperará en 2021 saltando como una pelota de caucho, que los mega ricos y sus empresas pagan muy pocos impuestos, y que en general los colombianos somos una banda de “mamertos atenidos” a los subsidios del gobierno.

Esto no tendría problema alguno si no fuera porque sus ideas, sus convencimientos, sus valores, su visión de mundo, ha llevado a la ruina a millones de colombianos y colombianas, ha endurecido las condiciones del trabajo, promovido la informalidad y generado desprotección. Sus recomendaciones y decisiones han negado tranquilidad a millones de hogares y convertido a Colombia en una nación sumamente desigual, empobrecida y por ende violenta y difícil de gobernar.

Apellidos como Carrasquilla, Clavijo, Bernal, Malagón, Cárdenas, Crane, entre otros, son algunos de los exponentes de la hechicería económica, son arquitectos de reformas que ni siquiera ellos se creen, veamos algunos casos:

Sergio Clavijo -exdirector hasta hace poco de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras – y permanente defensor de los fondos privados de pensiones, tiene su pensión en COLPENSIONES, el fondo público que Clavijo ha pedido en múltiples ocasiones marchitar.

Alberto Carrasquilla -actual ministro de Hacienda- que dice que los colombianos no pagamos impuestos, constituyó empresas en Panamá, reconocido paraíso fiscal desde donde se puede evitar pagar tributos al fisco colombiano, constituyó negocios financieros que endeudaron a los municipios para que se adelantaran soluciones de provisión de agua potable y que solo lucraron a su empresa Konfigura. Hoy los municipios no tienen agua, pero si deudas impagables.

Alberto Bernal –tristemente reconocido economista afín al uribismo, y activo tuitero- anunció en medio de la campaña electoral de 2018  que si Iván Duque llegaba a ser presidente de Colombia llevaría al dólar a terrenos de $2.700 pesos, y además tuvo el descaro de defender su absurdo con un modelo econométrico (aquí puede ver su defensa https://www.larepublica.co/analisis/alberto-j-bernal-leon-500059/sobre-el-2900-de-alberto-bernal-2917594)

Ese mismo Bernal fue también quien aconsejaba comprar acciones de Interbolsa aún sabiendo de su inminente desplome, en medio de su desfachatez acusó a un CARICATURISTA -Vladdo- de ser el causante del descalabro de una empresa que literalmente estafó a cientos de inversionistas… menos a Bernal, que se quedó con sus jugosas comisiones de intermediación y se fue a vivir a los Estados Unidos, desde donde pontifica sobre lo divino y lo humano.  Dejo aquí la versión de antes de la quiebra de Interbolsa, escrita por uno de los defensores de Bernal (http://blogs.portafolio.co/el-mundo-en-perspectiva/panico-economico/) y lo que realmente sucedió, narrado unos años después del descalabro (https://www.dinero.com/inversionistas/caso-interbolsa/articulo/interbolsa-razones-quiebra/181954) curiosamente en esta última versión, no nombran por ninguna parte a Vladdo.

Así, unos y otros constituyen un círculo de mutuos elogios, una secta de elegidos, que se ha apoderado del debate económico, ha marchitado la enseñanza de la economía en las universidades donde solo se discuten hoy por hoy manuales de microeconomía y de econometría, han eliminado la economía política de los pensum y la han sustituido por arcanas fórmulas matemáticas que suelen validar los prejuicios de sus autores, han convertido la ciencia económica en vil publicidad y mercadeo de ideas, y usan sus cargos para asaltar el interés público y promover desde sus posiciones jugosos negocios para sus pagadores y para ellos mismos.

Por estos días, los “sabios” están mas activos que nunca: hace un par de semanas la VicePresidenta Martha Lucía Ramírez anunció con bombos y platillos la conformación  de una misión de sabios que tiene como fin “rescatar la economía colombiana” de la crisis generada por el coronavirus, esta misión está liderada por ella misma -que llama a los colombianos atenidos- y conformada por el venezolano Ricardo Hausman -profesor en Harvard, representante de Guaidó ante el BID, quien al parecer se encuentra en un conflicto de intereses por ocupar estos dos cargos, el cual hábilmente eludió (vea la historia en https://thegrayzone.com/2020/02/16/golpista-venezolano-ricardo-hausmann-falsa-renuncia-bid-harvard/).

De este círculo de la sabiduría también hacen parte Richard Baldwin -del Instituto de Estudios para el Desarrollo de Ginebra-Suiza-, Javier Díaz -director de ANALDEX-, Marcela Eslava -Decana de la U de los Andes, el eje gravitacional donde se forman los “sabios” en Colombia-, Carlos Gallego -Director de NUTRESA, empresa del sector de alimentos que alimentó de buena manera al Centro Democrático con nutritivas donaciones-, Mauricio Reina -Director de FEDESARROLLO- y otros funcionarios del Banco Mundial y el PNUD.

¿Vieron ustedes por allí algún líder sindical, algún representante de los trabajadores y trabajadoras informales, o algún miembro de los pequeños empresarios que generan el 80% del empleo del país? No se asusten si entre las recomendaciones de esta comisión aparece la flexibilización laboral, la eliminación del salario mínimo, o la reducción de los beneficios pensionales como fórmulas todopoderosas para rescatar la economía.

Otro encuentro de “sabios” lo constituye la “glamorosa” Comisión de Estudios de Beneficios Tributarios, aprobada en la ley 2010 de 2019 -Reforma Tributaria- idea que no fue del gobierno sino de la oposición y sectores de la academia, y la cual pasó de convertirse en un foro representativo y deliberativo de la sociedad colombiana  en materia tributaria, a un estéril y árido foro de “prestigiosos economistas” que Jorge Romero definió como el “Dream Team” tributario (https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/jose-andres-romero-tarazona/el-dream-team-tributario-columna-de-jose-andres-romero-tarazona-524966).

Pues bien, Romero olvidó contarnos que ese equipo maravilloso fue elegido a dedo por Carrasquilla, y que todos ellos tienen una característica: no representan a nadie. Harry Rosenbloom (NYU, Estados Unidos), Brian Arnold (Canadá), Jeffrey Owens (UK), Pascal Saint-Amans (Francia) y Kent Smetters (Worton, Estados Unidos), tienen en común muchos apellidos sajones, que no pagan impuestos en Colombia y que -espero equivocarme- ya tienen listas sus conclusiones, que ya Carrasquilla anuncia abiertamente ante los medios (https://www.eltiempo.com/economia/sectores/carrasquilla-dice-que-enormes-exenciones-tributarias-no-tiene-efecto-en-equidad-ni-en-crecimiento-526010)  y que con mucha razón Leopoldo Férgusson caracterizó en una gráfica, como un conjunto de hombres blancos, extranjeros, con cero conocimiento del sistema tributario colombiano, sin mujeres, sin colombianos, y sin independencia alguna del gobierno de turno al cual tiene que entregarle recomendaciones (https://www.larepublica.co/analisis/leopoldo-fergusson-2992702/premonitorio-3041335).

Son nombres pretendidamente ilustres que solamente vienen a santificar las decisiones ya tomadas, sabios que no vienen a estudiar sino a legitimar con “ciencia económica” lo que ya se cocina  en el Ministerio de Hacienda: una reforma que endurecerá el régimen de IVA y buscará recursos en las clases medias y populares, para respetar los beneficios de los mega ricos, algo que desde otras orillas se ha criticado de manera insistente (https://www.ofiscal.org/single-post/2020/08/05/Un-an%C3%A1lisis-de-los-beneficios-tributarios-en-Colombia).

En manos de estos “sabios” Colombia muy seguramente no superará sus múltiples problemas de desigualdad, fragilidad laboral e injusticia tributaria.  Parafraseando a la genial economista  Joan Robinson: es hora de estudiar economía, para aprender a defendernos de los economistas.

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