lunes, marzo 4

Yo ese cuento no me lo como

Por: Julián David Avellaneda

En pasados días, más puntualmente el viernes 3 de octubre la antigua guerrilla y hoy partido político FARC, mediante una carta remitida a la JEP, admitieron haber sido los autores intelectuales del homicidio de Álvaro Gómez Hurtado en el año 1995; quienes aseguraron contar toda la verdad ante la Jurisdicción Especial para la Paz.

Si algo he aprendido es que detrás de todas estas noticias y lo que sale a la luz de este tipo de eventos, es que, hay que “cogerlos con pinzas”, creer de primera todo lo que aparece en las noticias es un error y creo que no hace falta que lo diga para tenerlo claro. Aquí es donde me pregunto:

¿Por qué razón o con qué objetivo las FARC admiten su responsabilidad en este magnicidio 25 años después?

Las cosas no suceden porque si, nadie hace algo si no tiene un interés detrás, y mucho menos las FARC quienes a lo largo de casi cinco décadas nos demostraron que lo que menos les interesa es el beneficio del país o de los demás, lo que prima para ellos son sus propios intereses. Teniendo en cuenta esto, ¿por qué ahora sí lo hacen?, ¿Por qué no lo hicieron en su momento? No concuerda con la forma de actuar de las FARC o en general de cualquier grupo terrorista, precisamente el terrorismo trata de eso, atribuirse actos propios o incluso de otros autores para generar terror en la población mediante los grandes medios de comunicación que informan a las masas.

Carros bombas y masacres son muestra que las FARC actuaban así, y a pesar de que el atentado al Club el Nogal nunca fue aceptado, todas las investigaciones apuntan a alias “el paisa” y con certeza se puede decir que fue así, ya que existen razones lógicas para que esto sucediera, reuniones clandestinas entre dirigentes uribistas y paramilitares dentro del club serian el objetivo perfecto para un atentado. Pero volviendo al tema, ¿qué sentido tendría el asesinato de Álvaro Gómez?, diría que la única razón aparente serían sus ideales políticos de derecha y el ser hijo de Laureano Gómez, pero no creo que sea motivo suficiente, además las investigaciones nunca señalaron a este grupo guerrillero.

Las hipótesis que maneja la Fiscalía apuntan a grupos narcotraficantes, puntualmente al cartel del norte del Valle, otra de las hipótesis más aceptadas por parte la opinión pública, y  afirmada por su propia familia, es que Gómez fue asesinado por el Estado, hechos que sucedieron durante el mandato de Ernesto Samper, gobierno que fue criticado por los nexos de su campaña electoral con el cartel de Cali, Álvaro fue uno de los personajes de la política y el periodismo que más cuestionó estas entradas de dinero para financiar al entonces candidato presidencial Ernesto Samper, y es por esto que su hijo Mauricio Gómez afirma que esta es una estrategia para que el caso de su padre pase a manos de la JEP y terminar  de esta manera el proceso.

Es inaudito que este magnicidio pase a la JEP, porque parte significativa de los colombianos al igual que yo, no se come el cuento de la autoría de las FARC en este asesinato, los entes judiciales tienen que investigar más a fondo y cuestionar cada palabra pronunciada por el grupo político FARC frente a este caso y evitar que solo sea una estrategia por parte de los verdaderos actores intelectuales de este parricidio, para perpetuar la impunidad que ha reinado frente al crimen de una persona cuyos ideales hoy el país demanda con urgencia, una derecha sin la mano oscura del narcotráfico y el paramilitarismo, para que junto a una izquierda decente sin nexos con guerrillas comunistas exista un equilibrio y por ende una verdadera democracia y no el cinismo que hoy nos gobierna.

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