El TEMBICI ¿UN TRANSMILENIO EN DOS RUEDAS?

Por: Leonardo Puentes

Parte 3. Las bicis de los banqueros brasileros

Continuemos con la consultoría de la C-40 y GIZ. Según palabras de Deyanira Ávila, Subdirectora de la Bicicleta y el Peatón en la Secretaría de Movilidad de aquel momento (hoy Secretaria de Movilidad), este informe técnico concluía que en Bogotá el sistema de bicicletas debía establecerse en el borde oriental de la ciudad; que serían al rededor de 3.000 bicicletas compartidas que beneficiarían a las localidades del centro ampliado: Teusaquillo, Chapinero, Barrios Unidos y Usaquén. Es decir, en total contravía con los estudios poblacionales y los resultados de la encuesta de movilidad 2019 que ya mencionamos.

Deyanira Ávila Moreno, Secretaria de Movilidad de Bogotá.             Nicolás Estupiñán, Exsecretario de Movilidad.

El argumento principal que esgrime la doctora Deyanira en medios de comunicación, es que “Se determino mediante un estudio técnico que existe una población potencial para pagar una tarifa para este tipo de servicio de micro movilidad”. Es decir, el criterio principal para la formulación de un proyecto de esta envergadura no fue quién necesita el servicio, sino quién lo puede pagar.

El Tembici, además, es un proyecto de concesión llave en mano, es decir, el concesionario pondrá absolutamente todo: la infraestructura de estaciones, bicicletas, talleres ambulantes de mantenimiento y, aparte de todo, lo opera. Según la Dra. Deyanira, “este es un buen negocio para Bogotá, porque el distrito no pondrá un solo peso”, lo que no le dicen a Bogotá es que este negociazo puede dejarle al operador privado ingresos brutos anuales de más de $8.600 millones de pesos (solo en tarifas), es decir alrededor de $64.800 millones de pesos en los 7 años y medio de la concesión, donde Bogotá solo se quedará con una retribución en “especie” y que esta retribución estaría representada en estaciones de bicicleta por un costo estimado de $10.500 millones de pesos; es decir, Bogotá solo se queda con un poco más del 16% que Tembici estaría recaudando. ¡Qué gangazo!

En este contexto, la alcaldesa persiste en llamar “público” a un sistema que no nos pertenece, ni que nos genera plusvalía. Etiquetarle “publico” es endulzar con caramelo un negocio redondo destinado a un tercero. Pero,

¿Quién es ese tercero?

Tomas Martins, CEO Tembici; George Hodgson, embajador de Reino Unido; Claudia López, alcaldesa de Bogotá; y Deyanira Ávila, secretaria de Movilidad. Lanzamiento de Tembici Bogotá.

Pues ni siquiera es una firma Colombiana, el único oferente en la licitación de 2021 fue la firma brasilera M1 Transportes Sustentaveis LTDA, cuyo representante legal en Colombia es Mauricio Serrano Goy y su CEO es Tomas Petti Martins, quienes llevan más de 10 años promoviendo sistemas privados de bicicleta por latinoamérica bajo la marca Tembici y en una estrategia de expansión global liderada por la compañía mundialmente conocida Public Bike System Company (PBSC) de origen Canadiense y que actualmente tiene rodando bicicletas en 46 ciudades del mundo.

Hoy Tembici opera el sistema de ocho ciudades Brasileras, Bikesantiago en Santiago de Chile, también el Nordelta de Tigre Argentina y EcoBici de Buenos Aires. Este último sistema que era estatal y gratuito, sufrió la privatización en 2019 y quedó a cargo de Tembici, un cambio drástico que despertó malestar en la comunidad porteña y organizaciones sociales quienes posteriormente denunciaron el incumplimiento de hasta 44 clausulas del contrato original, entre ellas la fijación de publicidad en espacios no permitidos, la falsa espectativa de duplicar el numero de bicicletas de 2.000 a 4.000 unidades y un nuevo sistema tarifario que no le puede competir a la bicicleta personal. Esto terminó en que la ciudad de Buenos Aires decreció de 8.000 viajes diarios en el Sistema Público de Bicicletas a solo 2.000 en 2021.

La “sostenibilidad” un negocio sobre ruedas.