¿Una universidad o un buen negocio?

 

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Un buen maestro tiene por objeto educar a sus alumnos. Jamás hacer negocio con la ignorancia de ellos

Un hombre inteligente es capaz de sonreír porque cuenta con sentido del humor; por el contrario de un imbécil –disculpen la expresión, pero es la acertada– que vive poniendo cara de serio creyendo que así lo van a respetar. Sugerimos a nuestros lectores desconfiar de aquel que presume de serio. Por nuestra parte, confiamos ciegamente en quien ante una situación, por complicada que esta parezca, es capaz de sonreír. Hay una tercera clase de individuos que, a diferencia de los anteriores, carece de convicción. Es el bobo que se ríe por todo. Ese personaje nos merece aún más sospecha.

La anterior reconvención surge a raíz de que hemos visto por estos días a algunos uribistas en la televisión poniendo cara seria en prefabricadas entrevistas. Mientras ellos fijan su gesto de momia ante la cámara, los televidentes reímos al escucharles tamañas sandeces. Uno de los individuos que más risa produce entre la opinión pública es el ex-senador Ernesto Macías –descrédito del Huila– quien en calidad de simple ciudadano se la pasa dando declaraciones sobre el gobierno actual. El mismo que dio el peor discurso en la historia de las posesiones presidenciales en Colombia, se la pasa criticando a diestra y siniestra. Nos comentaba un amigo de este departamento que Macías es la antítesis de las achiras de Altamira, porque mientras las achiras son muy buenas, este señor es muy, muy malo. Y eso que su cerebro no alcanza el tamaño de uno de estos deliciosos amasijos, o al menos ese es el decir opita. Reseñamos por certero el tuit de nuestro amigo Gonzalo Guillén (@HELIODOPTERO) acompañado de nuestros aplausos: a un tuit de Macías en el que llamaba a un alzamiento golpista, Guillén comentó “El Winston Churchill de Pitalito reaparece a tiempo para salvar la democracia.

Cambiando de víctima… No sabemos qué fue lo que pasó con la sabiduría que otrora se irradiaba en la universidad Sergio Arboleda. Puede que desapareciera con la admisión del joven Iván Duque, quien se hizo jurista en esta institución aun cuando algunos de sus contradictores afirman que desconoce los términos básicos que se estudian en la primera clase de introducción al Derecho. Otros podrían decir que el comienzo del fin vino con la titulación de personajes como Abelardo De La Espriella o el ex-director del RTVC y censurador oficial, Juan Pablo Bieri. El hecho es que la semana pasada el Ministerio de Educación retiró el certificado de alta acreditación otorgado a esta universidad en razón de una serie de irregularidades que fueron explicadas por Daniel Coronell (@DCoronell) en su reporte del viernes 16 de septiembre. Cinco de cinco en desorden y la misma nota en capacidad de preparar funcionarios públicos mediocres.

Una de las motivaciones para la actuación administrativa que llevó a la cancelación de la acreditación fue la contratación de un destacado “catedrático” que no se hizo presente a una sola de las clases que tenía asignadas. Se trata del fiscal general Francisco Barbosa. No tenemos duda de que si esto hubiere pasado en la Nacional o en la Distrital, ya estaría todo el mundo investigando y ordenando práctica de pruebas, pero como esta vez se trata de una universidad privada, todo indica que el “profesor” se saldrá con la suya.

Ya que tratamos el tema de las universidades, es bueno transcribir un aparte de una entrevista en la que la periodista Darcy Quinn (@darcyquinnr) confiesa que en la Sergio le regalaron su título: “era un tema de la tesis y unas cuantas materias, en la Javeriana fue muy difícil lograrlo, o sea, me pusieron mil trabas, entonces fui a la Sergio Arboleda y fueron muy amables y me dijeron “claro, Darcy, ven”. Me valieron unas materias, cogieron unos certificados, presentaba trabajos, iba a clases y me gradué.” ¿Cuántos más habrán recibido este ‘favorcito’?

–Pasando de tema– Escuchamos atónitos a algunos duquistas –que nunca se rieron de las metidas de pata del gobierno por cuatro años– hablando con sorna de la doctora Irene Vélez por unos lapsus lingüísticos cometidos ante situaciones de presión. Olvidan muy astutamente los osos del ex-presidente Duque, como cuando mostró ante la Asamblea General de la ONU unas fotografías con las que buscaba probar la presencia del ELN en Venezuela cuando en realidad habían sido tomadas en Colombia, o cuando afirmó en tarima que al “régimen de Maduro le quedaban las horas contadas” y hoy Maduro sigue en Miraflores y de él nadie sabe dónde está. Lo peor, o lo mejor del cuento, es que la ministra Vélez se hizo a un lugar en la historia al alcanzar un acuerdo con las empresas productoras de energía eléctrica para disminuir el valor de la factura, que se había visto expuesto a un incremento del 28% en promedio nacional en lo que va del año.

Como lo anticipamos en esta columna, el programa Consultorio Jurídico vuelve a la televisión; como siempre, con la dirección y presentación de uno de los autores de esta columna: Germán Navas Talero. En el concurso de los estudiantes los premios serán libros, para ver si convencemos a unos pocos colombianos de que el mejor ahorro que se puede hacer es en cultura. Como antes, al pie de Germán estarán sus amigos Luis Eduardo Leiva y Jorge Afanador. La primera emisión será el martes 27 de septiembre a las 7:30 p.m. hora de Colombia, con repetición al día siguiente a las 12:30 p.m. Se transmitirá por TeleAmiga, tanto en su señal de televisión como por la cuenta del canal en YouTube.

Adenda: chistoso, por decir lo menos, nos pareció la denuncia que formuló la señora Karen Abudinen –la de los 70.000 millones extraviados– contra el senador Gustavo Bolívar bajo el pretexto de que habría afectado su buen nombre y honra con un tuit. Nosotros nos atrevemos a preguntarle… ¿sabrá la señora dónde están los setenta mil millones o nos contestará lo que un gamín le respondió a otro: “averígüelo Vargas”? Si nos responde lo último, ¿a cuál Vargas debemos preguntarle?

Adenda dos: Nuestro periodista de cabecera, Francisco A. Cristancho R, sugiere… “Si bien la seriedad de la U. Sergio Arboleda quedó en entredicho, hay en ella –o debe haber– algunas personas que se distinguen por su seriedad y rectitud. De ser así… ¿presentaron ya su renuncia ante esa ‘descalificada’ institución?”

La coletilla de esta semana está a cargo del ex fiscal Eduardo Montealegre…
“La ambición política de Rodrigo Noguera, quien quiso convertir la Universidad Sergio Arboleda en el “tanque de pensamiento” de la derecha colombiana, llevó a ese centro de estudios a una de las peores crisis de su historia: corrupción, captura por intereses políticos, mala calidad educativa, desprestigio total. La única solución frente a la hecatombe es su renuncia, para que los sectores transparentes de ese claustro –que los hay– tomen las riendas. El ministerio debe intervenirla rápidamente para que retome su rumbo: el de la calidad en la educación, alejada del lodo politiquero donde la sumió el nefasto “rector magnífico”. Los “sergistas” deben iniciar una rebelión, para impedir que el abuso de poder de una familia, que se apropió de un patrimonio del país –como si fuera su hacienda–, siga esquilmando la esperanza de las jóvenes generaciones que han creído –de buena fe– en ese proyecto. Lección aprendida: la toma de la universidad –colocada al servicio de quienes han destruido a Colombia durante décadas– por sectores vinculados al narco-paramilitarismo, término socavando su propia estructura. Eso debe tener consecuencias: juicios de responsabilidad política y legal. Ministro Gaviria: su actitud firme, frente al tapen, tapen, tapen, merece un aplauso. ¡Adelante!”

¡Hasta la próxima semana!