Elecciones en Suecia: ¿cuál sorpresa?

Por: Jaime Gómez, vocero en asuntos de política exterior del partido Iniciativa Feminista de Suecia

El domingo 11 de septiembre pasado tuvo lugar una jornada electoral en Suecia. Se eligieron parlamentarios, concejales y lo que equivaldría en Colombia a los “diputados” de las Asambleas departamentales. Esa noche, los habitantes de Suecia, se fueron a dormir con la noticia que muchos habíamos temido por años: un partido nacionalista, racista con raíces en el nazismo llamado “Los Demócratas de Suecia” (SD por sus siglas en sueco), se había convertido en el segundo partido más votado en este país, conocido mundialmente entre otras cosas por ser la sede de la Fundación Nobel que reparte los premios Nobel y por ser el país en donde un primer ministro que encabezaba las marchas contra la guerra de Vietnam, Olof Palme, fue asesinado una helada noche del mes de febrero de 1986 en pleno centro de Estocolmo. Así las cosas, “Los Demócratas de Suecia”, se han convertido en el partido político con raíces nazistas más grande, no solo de Europa sino también del mundo entero.

Existen diversas explicaciones para responder a la pregunta de cómo Suecia llegó a este punto y todo indica que no fue un fenómeno que apareció de repente y de la nada, sino que fue un largo proceso de décadas en el que la influencia del nazismo durante los años de la segunda guerra mundial perduró después de terminada y se anidó en algunos grupos, potenciando un sentimiento nacionalista que permitió mezclar los ingredientes necesarios para lo que denomino “la anunciada catástrofe sueca”.

El partido “SD” se conformó el 6 de febrero de 1988 en Estocolmo. Al menos 9 de las 30 personas que participaron activamente en la fundación del partido tenían una conexión directa con organizaciones nazis y fascistas de este país. En efecto, entre algunos de los primeros miembros del partido se encontraban también varias personas anteriormente activas en partidos y organizaciones de extrema derecha y racistas como el “Partido del Progreso”, el “Partido Sueco” y “Conserva Suecia Sueca” (BSS). Su activismo era notorio, sobre todo en ciertas fechas en donde recordaban sucesos que resaltaban su carácter nacionalista, como el 30 de noviembre de cada año, fecha en la que recuerdan mediante manifestaciones y agresiones físicas a los migrantes en las calles, la muerte del rey Carlos XII porque encarnaba el tipo de «líder nacionalista que lideraría la lucha contra los musulmanes y así salvaría a la «raza blanca» de la destrucción.”

Otro hecho notorio que desnuda su carácter nazista fué la famosa quema de libros que, al mejor estilo del exprocurador Ordoñez, se realizó en la pequeña población de Höör, ubicada al sur del país en el año de 1996, con participación de miembros activos de SD quienes desfilaron con banderas con la esvástica y pronunciaron discursos de propaganda antisemita.

Así empezó un recorrido que los llevó en el año 2010 a tener el 5,7 por ciento de la votación obteniendo 15 escaños en el parlamento. Pero no fue solamente la acción violenta de un grupo de racistas lo que permitió que llegaran al parlamento. Lo fué también, esa parte de la historia sueca que está teñida de expresiones profundamente racistas como es el caso de Carl von Linné, conocido mundialmente por sus investigaciones en el campo de la botánica, pero a las cuales hay que agregar también, las menos conocidas que realizó para clasificar a los seres humanos en cuatro categorías: blancos, rojos, amarillos y negros. Los blancos eran hermosos, musculosos, perspicaces e inventivos. Los negros eran todo lo contrario: repulsivos, lentos y poco emprendedores. El investigador británico sobre racismo, Francisco Bethencourt, escribe que las obras de Linné se convirtieron en la piedra angular del desarrollo del racismo moderno por cuanto «estableció una jerarquía humana». Según el historiador sueco Henrik Arnstad, “la creación de Linné a veces se denomina «racismo científico» y se convirtió en la ideología de innumerables genocidios.”

Años después encontramos otro hecho significativo. En 1909, se crea la “Sociedad Sueca para la Higiene Racial”, considerado el primer instituto racial del mundo que realiza un fuerte cabildeo a favor de una perspectiva de higiene racial como presupuesto fundamental para el desarrollo social. El argumento fundamental de sus impulsores era que “la raza sueca debía ser protegida y debía evitarse la mezcla de sangre con grupos étnicos considerados inferiores”. Detrás había una red de investigadores y políticos que querían lograr dos cosas en particular: establecer un instituto científico de biología racial e introducir leyes de esterilización en Suecia. Ambos objetivos fueron alcanzados, el instituto en 1922 tras una decisión parlamentaria y la primera ley en 1934. Así fue como se normalizó la esterilización de minorías étnicas no aceptadas en Suecia o de personas que vivían en la miseria o que se les consideraba incapaces de cuidar de sí mismxs o de lxs hijxs. A pesar de que en 1959 el instituto finalizó oficialmente sus actividades, una investigación de una comisión informó que Suecia esterilizó a 230.000 personas entre 1935 y 1996 en un programa basado en la eugenesia y en los conceptos de «higiene social y racial». Las 63.000 esterilizaciones practicadas entre 1934 y 1975 tenían por finalidad garantizar la pureza de la raza nórdica. Todos estos hechos crearon un ambiente favorable a la promoción del racismo en la creencia de la existencia de la supremacía blanca.

El ingreso de SD al parlamento en el 2010 se dio con el discurso de detener la inmigración a Suecia y repatriar a los que ya habían llegado. El ingreso del nuevo partido a estos espacios de poder generó un gran estupor y muchos afirmaban que era un evento que ocurriría una sola vez. Equivocación mayúscula que originó inmovilidad en diversos sectores de la sociedad. En las elecciones del 2014, obtuvo el 12,8 por ciento utilizando el mismo discurso racista y en las siguientes del 2018, el partido obtuvo el 17,5 por ciento consolidando su posición como el tercer partido más grande en el Parlamento. Ya para entonces y al compás de los vientos de derecha que se fortalecieron con la llegada de Trump a la presidencia de USA, los partidos políticos se movieron aún más hacia la derecha y comenzaron a competir con el discurso racista, anti globalista, excluyente y anti inmigrante de SD en donde las causas de todos los males las ubican en los inmigrantes que habitamos este país, especialmente la población musulmana a quienes acusan de tomarse los puestos de trabajo a costa del bienestar de los nacidos en Suecia.

El resultado lo vemos hoy. Un partido con raíces nazistas, empoderado como el segundo partido más grande de Suecia, con pretensiones de continuar imponiendo una agenda política racista, fascista y deshumanizante. En consecuencia, la mayoría de los partidos se han desplazado hacia la derecha y varios han adoptado políticas y retóricas nacionalistas y racistas para atraer a los votantes. SD critica la sociedad multicultural para enfatizar la necesidad de la preservación del patrimonio nacional y el fortalecimiento de las costumbres y de la cultura sueca. Además, exigen que los inmigrantes sean asimilados en la sociedad en lugar de incluirlos e integrarlos respetando su diversidad cultural. En la campaña electoral que acaba de pasar, expresaron su intención de trabajar por la aplicación de una política de migración de retorno con una campaña propagandística de alto impacto y cuya aplicación podría implicar la muerte de muchos de ellos cuando lleguen a sus países de origen. Ello daría un muy fuerte golpe a la democracia de este país. Así pretenden golpear a aquellos grupos que ayudaron a construir el estado de bienestar, pero a los que la sociedad ya ha aislado y empobrecido.

Si analizamos que el 20 por ciento de los jóvenes de este país votaron por SD y el 26 por ciento por su socio, el Partido Moderado (conservador), podemos concluir que el futuro cercano no es nada envidiable. Por lo pronto, Ulf Kristersson, líder de este partido, el Moderado, ha manifestado su intención de ser primer ministro. Este político, en las elecciones del 2018, formuló una promesa a Hédi Fried, sobreviviente de los campos de concentración nazi y que vivía en Suecia, de que jamás llegaría a un acuerdo con SD. Ahora será primer ministro gracias al apoyo de SD.

Con razón, las organizaciones de apoyo a los refugiados y partidos y organizaciones de izquierda llaman a la resistencia, la movilización y a la organización. Claudicar no es ninguna alternativa.