Alabar la contrainteligencia es ensalzar la estupidez

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Un elector no puede condicionar al elegido. El elegido se comprometió a un plan de gobierno por el que votó el elector. A eso y solo a eso está obligado.

Al pobre Gustavo Petro ya le quieren expropiar su triunfo. Ahora, algunos de quienes votaron por él, dicen merecer el reconocimiento y los réditos de la victoria. Esto puede ser cierto, pero que haya quienes crean que por entregar un volante o por pitar en señal de apoyo al candidato están en capacidad de poner condiciones al presidente electo, causa mucha gracia. Más risa aún generan quienes creen que el aplauso o el berrido les autoriza a pedir cuota de poder e incluso un ‘ministerito’ o un ‘institutico’. Un conocido decía por estos días “mira, chino, ahora que ganó Gustavo –nada de doctor–, ¿qué hacemos con los pelaos que me ayudaron gritando “¡viva Petro!”?”. Si de lo que se trata es de reconocer un juego de tejo a cargo de la campaña, es preciso recordar que las mechas del compadre eran las que sonaban más duro, luego, mayor debe ser el reconocimiento para él.

Lo mismo parecen creer quienes hicieron oposición al candidato, pero hablando bajito. Los Rodolfos, Sergios y algunos de sus ex-aliados reclaman participación en el gobierno entrante o rumoran sobre su ingreso a este, pues a juicio suyo perder les da derecho. Pregúntenle si no al ingeniero, cuyos seguidores reclaman el ministerio de Obras Públicas para su movimiento, ‘cartera’ que de existir disputarían con los maestros de obra, y ni qué decir con los rusos. Lo reiteramos… ¡pobre de Gustavo! A quienes quieren una porción del gabinete, que hagan fila.

–Cambiando de tema–. Vimos en días pasados una noticia que nos confirmó la inteligencia con que se conduce la fuerza policial bajo el mando del ministro Mamolano. Resulta que un agente de la policía de Baranoa (Atlántico) detuvo y arrestó a un hombre de 86 años vestido como el Che Guevara, bajo el pretexto de estar ataviado con “prendas de uso privativo de las fuerzas militares”. De seguir las cosas como van, nadie podrá disfrazarse el 11 de noviembre en Cartagena o el 6 de enero en Pasto. Lo sucedido da la impresión de que el ministro poco ha incentivado la inteligencia dentro de las fuerzas y parece estar promoviendo más bien la contra-inteligencia. Falta poco para ver funcionarios de la policía judicial allanando estudios de televisión y tiendas de disfraces con el propósito de incautar “prendas de uso privativo de las fuerzas militares”. Lo mejor que podría hacer el ministro, al menos como muestra de interés por la víctima, es ordenar que se retire de la institución a quien adelantó tan insólito procedimiento. Por lo que sabemos, el ciudadano no fue puesto a disposición de la Fiscalía, pero de haber sido así y si hubiere algún fiscal que formulara imputación en contra suya por estos hechos, ese funcionario también tendría que irse. Valga la cuña: habrá que darle fosfogén a los policías y militares bajo el mando de Mamolano. Quedan advertidos los productores de series y películas: no se les ocurra grabar Espartaco en territorio colombiano, puede que los detengan y los acusen de estar suplantando al ESMAD. A quienes participaron en este ‘operativo’ les aplicaríamos la fórmula Cabal: “¡Trabajen, vagos!”

Ojalá en Colombia nuestra policía fuese tan amigable como la de Seúl (Corea)

Continuando con asuntos de Defensa, apareció en medios una información que fue publicada por el Diario del Norte bajo el titular “Doce militares del Batallón La Popa harán reconocimiento público por su participación en falsos positivos en Cesar y sur de La Guajira”. La frase nos ha hecho pensar que, si la popa es la parte de atrás del barco, ese batallón debe estar siempre en la retaguardia. Cuando una señora tiene una buena parte de atrás, los infantes de marina suelen decir “se ve bien la señora por la popa” y entre proa y popa, estos caballeritos –porque lo que hicieron no fue de caballeros– confesarán ante la JEP su participación en la comisión de 127 ejecuciones extrajudiciales entre 2002 y 2005.

Y ya que hablamos del Ejército, podemos confirmar que el señor Zapateiro se irá a la retaguardia el 20 de julio, pues se aburrió de meter el ‘zapateiro’, o la pata, mejor dicho; por ejemplo, al haber regañado públicamente a quien meses después sería el presidente electo y su futuro comandante en jefe. Si el gobierno Duque hubiere sido serio lo habría puesto de patitas en la calle al día siguiente de su tuit y se habría iniciado un proceso disciplinario en su contra.

Por otra parte, esta semana conocimos que el señor Daniel Palacios está ocupando el puesto de una mujer. Para quedarse en el cargo tendría que usar media pantalón y emplear el baño de su sexo opuesto. En opinión del Tribunal Administrativo de Cundinamarca el nombramiento de min-calzoncillos violaba la ley de cuotas, por lo cual declaró su nulidad. Él anunció que recurrirá la decisión ante el Consejo de Estado, pero en el entretiempo y mientras se determina qué está bajo los interiores, señor Palacios, a liberar el cargo.

Para terminar, toda la razón tiene el presidente del Polo Democrático, Alexander López (@AlexLopezMaya), cuando señala como injusto el gravamen a una pensión de jubilación, pues esta no es ningún regalo para el pensionado, por el contrario, es la devolución de los ahorros hechos por este durante años de trabajo y que evitan que muera de hambre. No es un subsidio, es el reconocimiento de un derecho adquirido. ¿Cuándo los derechos dejarán de ser rogados? ¿Habrá algún día en que no tengan que mendigarse? Olvidan los amargados que los cotizantes ya pagan impuestos por su salario, así que el gravamen a la mesada pensional se constituiría como un doble tributo sobre un mismo hecho generador. El senador electo Humberto de La Calle (@DeLaCalleHum), quien goza de una pensión de jubilación de la cual seguramente no subsiste, es el más reciente proponente de este impuesto. Al leerlo en sus épocas como defensor del referendo uribista y de la eliminación de contralorías departamentales y distritales, recordamos que perdió en esas dos causas, y confiamos en que esta será una tercera derrota. Señor de La Calle, deje en paz a los pensionados de Colombia.

Adenda: felicitaciones merece la nueva versión de Operación Jaque, a cargo del periodista Gonzalo Guillén (@HELIODOPTERO). Así nos regañen, el trabajo hecho por Guillén tiene todos los visos de ser tan cierto como la versión oficial sobre este operativo. Nos gustaría ver una interviú entre Guillén y el libretista oficial de esta ocasión, con la moderación de Ingrid Betancourt (@IBetancourtCol), y que sean los espectadores quienes valoren ambas posiciones.

Coletilla a cargo del ex-magistrado y ex-fiscal general, doctor Eduardo Montealegre Lynett: “El presidente Gustavo Petro, tiene un dilema trágico: escoger entre los principios que defendió durante toda su vida y el oportunismo menesteroso de sus “nuevos mejores amigos”: los políticos que se robaron a Colombia y causaron la crisis. Optar por los primeros, es un acto de grandeza. Lo otro, es una claudicación.”

¡Hasta la próxima semana!