El acoso no es solo sexual, también hay judicial

 

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Los pueblos libres escogen su sistema de gobierno y a quienes lo ocupan. A los pueblos esclavos se los imponen.

Aunque para algunos el acoso es propiedad de los impulsos sexuales, también existe otra modalidad, muy de moda hoy en día, y es el acoso a los jueces. Ustedes recordarán haber escuchado al senador Eduardo Pulgar, alias pulgarcito, persuadiendo a un juez por allá en la costa para que hiciera no sabemos qué diablura, a lo que el funcionario se negó y como consecuencia de ello, tuvo que renunciar a su cargo y exiliarse. Pulgar perdió su investidura y terminó en la cárcel, esto a pesar de tener muy buenas amistades en las altas esferas del poder. En resumen, meterse con los jueces le costó a Pulgar su carrera y su libertad.

La semana pasada nos enteramos de la forma tan descarada en la que un abogado de Bucaramanga acosaba a un juez para que no dictara la sentencia de un proceso hasta después de las elecciones, dado que su poderdante era, ni más ni menos, que el candidato Rodolfo Hernández. Los protagonistas de esta juri-comedia fueron Eduardo Pilonieta y el juez del circuito Rubén Fernando Morales. El primero buscaba que el segundo cancelara una audiencia y demorara su fallo en un proceso de reconocimiento de pensión a un ciudadano de la cuarta edad, cuyo pago negaba su ex-patrono Rodolfo Hernández. El juez no aceptó los coqueteos del abogado ni cedió a su chantaje, dictó sentencia y obligó al candidato demandado a pagar una suma de varios millones de pesos, reconociendo el derecho a la pensión del demandante. Los fracasos de Hernández y de Pulgar en sus intentos por atentar contra la recta administración de justicia dan ejemplo de que esta aún es justa y autónoma. Un buen aplauso para este funcionario y felicitaciones al demandante, quien ya ingresó a la nómina de pensionados. Esperamos que pronto reciba su merecida mesada, pues ninguna gracia tendría que esta suma la venga a recibir en avemarías de la otra vida.

A la señora Claudia López tampoco le funcionó el cuento del POT a su acomodo. La soberbia de nuestra emperatriz le ha impedido entrar en acuerdos con el Concejo Distrital, ni siquiera lo intentó para sacar adelante el Plan de Ordenamiento Territorial. Quienes de esto entienden afirman que, de seguir las cosas como van, podría paralizarse el desarrollo de Bogotá y poner aun en mayor riesgo los ecosistemas de la ciudad. No conocemos en detalle el documento expedido por decreto y contentivo del POT, pero a juzgar por experiencias pasadas con la alcaldesa, tememos que este incluya más troncales del sistema fallido TransMilenio, proyecto que ha dejado a la ciudad en el subdesarrollo respecto de otras capitales del mundo.

Tristísima estará la alcaldesa de Bogotá con los resultados del domingo, pues dentro de las demagógicas propuestas del candidato vencido en las urnas estaba que él daría todo el apoyo al metro elevado. Hoy es un buen día para reiterar esta pregunta, ¿no habrá entendido la alcaldesa que el proyecto del metro subterráneo estaba más avanzado que el elevado para el momento en que ella llegó al Palacio Liévano? Y que sea esta una oportunidad para decirle a la alcaldesa que escuchar a los contradictores no denota falta de inteligencia o de habilidad, todo lo contrario, el que escucha las críticas y las valora es un buen gobernante. El ejercicio de la administración pública no puede tener como propósito satisfacer el ego del ungido en las urnas, sino que debe buscar que se escuche, piense, pondere y con base en ello, que se tomen las decisiones que atiendan al interés general.

Cambiando de tema… De buen recibo en la opinión pública ha sido la ley del caletre de Edward Rodríguez, Germán Navas Talero, María José Pizarro y con ponencia en el Senado de Iván Darío Agudelo, por medio de la cual se obliga a las autoridades de tránsito a indicarle al ciudadano qué días y a qué horas está permitido el parqueo en ciertas zonas hoy prohibidas de forma permanente, con la finalidad de evitar el uso excesivo de esta facultad prohibitiva. No tiene ninguna justificación impedir el parqueo en una vía residencial a las 3:00 a.m., ni un domingo en la tarde. Este proyecto que se convirtió en ley de la República atiende a unas necesidades de estacionamiento temporal de cientos de miles de ciudadanos en zonas residenciales, que no debe ser perseguida por las autoridades sino regulada. No es prohibir por prohibir, es prohibir para organizar.

No podemos terminar esta columna sin mencionar la victoria de Gustavo Petro y de Francia Márquez en la segunda vuelta por la presidencia de la República. En este punto de la columna el hogaño sacó de un codazo al antaño y toma la batuta. Un triunfo de los jóvenes que por cientos se tomaron las calles del país en 2019 y en 2021 para protestar contra el mal gobierno y por el rápido deterioro de sus condiciones de vida, poniendo en riesgo sus vidas y la seguridad de sus familias tras la reacción arbitraria y violenta de la fuerza pública y, a su vez, llenando de alegría y esperanza a un país adolorido. Un triunfo de las mujeres, que identificaron el riesgo que representaba la otra candidatura y movilizaron a miles de abstencionistas a votar por Petro y por Francia. Un triunfo de los indígenas y de los negros, quienes viajaron por horas para llegar a los puestos y votar con emoción e ilusión por la opción que les representaba como ninguna otra en el pasado.

Un triunfo de la izquierda democrática, que fue sujeta a la mayor crueldad de la que se tenga registro en nuestra historia política, una seguidilla de magnicidios; exilios; atentados; persecuciones y obstáculos. Es el triunfo de Manuel Cepeda; de Jaime Pardo; de Bernardo Jaramillo; de Carlos Pizarro; de José Antequera; de los congresistas, diputados, concejales y alcaldes de la Unión Patriótica que fueron asesinados en razón de su orientación política; de los 5.733 ciudadanos que integraban este partido y que fueron asesinados o desaparecidos entre 1984 y 2016. Es el triunfo de sus familias, de Iván y de María, de María José y de María del Mar, de José y de todos los dolientes que pudieron encontrar algo de paz con la elección de dos personas que comprenden y se identifican con la lucha de sus familiares. Es el triunfo de las Mujeres en Resistencia. Es el triunfo de Aída Avella y de Jahel Quiroga, sobrevivientes del genocidio y quienes a partir de este 20 de julio estarán sentadas, hombro a hombro, en el pleno del Senado. Es el triunfo de los partidos que integran el Pacto Histórico y que han resistido con tesón los embates de la persecución estatal. Es el triunfo del sindicalismo, que logró elegir a su primer presidente y quitarle ese privilegio a las patronales. Es el triunfo de los pobres, de los despojados, de los desclasados. El domingo ganamos los raros, los disidentes, los incómodos y los rebeldes. Y por eso no podemos dejar de celebrar.

https://www.youtube.com/watch?v=B0zrzocp8Pg

Según la Biblia, el arcoíris aparece después del diluvio. Buen augurio para el presidente electo Gustavo Petro es el arcoíris que apareció en la mañana siguiente a su victoria sobre la Plaza de Bolívar. De nuestra parte le deseamos la mejor de las suertes.

Y, para finalizar, una diciente coletilla a cargo de nuestro lector y periodista, Gonzalo Guillén, mejor conocido como @HELIODOPTERO:

“¿Algún comentario, queridos lectores?

Un periódico con la imagen de una persona Descripción generada automáticamente con confianza media

A este señor no lo contratamos ni de mago de circo.”

¡Hasta la próxima semana!

 

1 Comment on "El acoso no es solo sexual, también hay judicial"

  1. Nicolás Rodríguez Vásquez | 21 junio, 2022 at 1:48 pm |

    Excelente, sesudo

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