No hay dos candidatos por el cambio en la segunda vuelta

 

Por Victoria Sandino Simanca Herrera

 

Apenas se conoció la noticia del fracaso electoral de Federico Gutiérrez en las elecciones del 29 de mayo, el partido de gobierno y sus aliados comenzaron a mover las fichas para jugársela por el santandereano Rodolfo Hernández. Las declaraciones de los más radicales del Centro Democrático confirmaron la sospecha que se tenía en los últimos días de campaña: Hernández era la carta tapada de este gobierno nefasto; el neumático de repuesto de la fracasada campaña de ‘Fico’.

El precipitado apoyo de figuras como Paloma Valencia, María Fernanda Cabal o José Obdulio Gaviria a la candidatura del autodenominado adalid contra la corrupción disiparon toda duda. Por lo que en la segunda vuelta, Petro y Francia se enfrentan a una fórmula política del continuismo.

En los albores de la breve campaña de segunda vuelta en la carrera por la Casa de Nariño que enfrentará a Gustavo Petro y Rodolfo Hernández el próximo 19 de junio, el ex alcalde de Bucaramanga llega con buena parte del botín electoral uribista en búsqueda de la presidencia de la República. 

La idea que el establecimiento pretende instalar en la opinión pública y los votantes indecisos de que Rodolfo Hernández es un candidato independiente, un outsider que pasó del mundo empresarial a la política por principios de ética política es totalmente falso. Asomarse a su recorrido como burgomaestre de Bucaramanga da muchas señas de a quién nos enfrentamos.

Aclarado este aspecto central para la segunda vuelta, paso a poner la lupa sobre algunos de los hechos clave para entender lo que sucedió el domingo y lo que le espera a un gobierno de verdadero cambio y transformación política en Colombia. 

Palabras más, palabras menos, este fue el panorama electoral de este domingo. Un escenario muy cercano al tradicional en estas ocasiones en cuanto al volumen y calidad de participación de los votantes. Con evidentes logros para el polo progresista, sin duda, que en la primera vuelta dobló los apoyos que registró en la misma vuelta de 2018, cuando no pasó de los cuatro millones y medio de votos. 

Que Gustavo Petro y Francia Márquez hayan sacado cerca de 8 millones y medio de votos en primera vuelta es bastante significativo para la izquierda, las fuerzas progresistas y el campo popular. Por ello me da mucha ilusión ver el mapa electoral del país, la gente de las regiones, las personas de la frontera, las y los marginados y olvidados por el Estado, han tomado en sus manos la decisión firme de cambiar el rumbo del país. 

Regiones como mi amada Costa Caribe, la negra y resistente Costa Pacífica, tan dignas y valientes dieron un ejemplo de sabiduría, de decisión de cambio; a esas regiones empobrecidas de los llanos orientales, de los Santanderes, del Huila, Tolima, a quienes les debo tanto, a toda esa Antioquia cansada del estigma del uribismo y de la matriz de derecha a la que la han sometido, la invitación es a que no se rindan, a que apostemos por la vida, no por la muerte, ni por la pobreza. 

¡No nos dejemos engañar! cual colegiales con espejismos de visitas al mar y a piscinas (claro que muchos y muchas les encantaría conocer y estar), ello no puede ser una promesa de campaña ni de chantaje para ganar el voto, debe ser un derecho a la recreación y esparcimiento de todas y todos los colombianos. No es serio presentar como programa el cierre de embajadas para pagar el ICETEX, a costa de abandonar a los colombianos en el exterior y las relaciones políticas y comerciales del país, es machista y misógino considerar que las mujeres no deben estar en la política, alguien así no puede ser el hombre que conduzca los destinos del país. 

Así que no es cierto que el candidato de Santander que pasa a la segunda vuelta, que insulta y y golpea a sus opositores, sea parte del fin de la política tradicional, menos que represente un cambio, y tampoco es independiente. Se identifica con los defensores de la seguridad democrática que lo apoyan, y no es de extrañar que se identifiquen en la misoginia, el machismo, la homofobia, el odio a los estudiantes críticos, la represión y la naturalización de la pobreza. 

Lo que vemos hoy es histórico, estamos ad portas del fin de la política tradicional después de años de lucha y resistencia de nuestros pueblos. Este 19 de junio, dividamos la historia en dos, salgamos a las urnas a votar por el cambio en segunda, permanezcamos en las calles para defender el triunfo y para acompañar las transformaciones sociales, porque ¡la vida de los negros/as, de los jóvenes, de las mujeres, de las pobrerías importa!