“Este proyecto de ley es tan importante, porque prohíbe que la diversidad sexual sea considerada como una enfermedad” Mauricio Toro 

El representante a la Cámara, Mauricio Toro, presentó un proyecto de ley que tiene como fin erradicar las mal llamadas “Terapias de Conversión”, según el representante, esto es una forma de atentar contra la diversidad. 

Las Terapias de Conversión, tienen como objetivo cambiar una orientación sexual, a la heterosexual, según el representante, estas terapias hacen ver a la diversidad sexual como una enfermedad mental y por otro lado vulneran varios derechos de la comunidad, que hoy se encuentran protegidos por la Constitución Política. 

Según el documento entregado por Toro, las cifras son escalofriantes y datan de que una de cada cinco personas LGTBIQ+  y una de cada tres personas trans, pueden llegar a ser sometidas a tratos inhumanos, con la excusa de poder “curarlas” o “convertirlas” en heterosexuales, cifras desgarradoras, al parecer los familiares serían los impulsores de que tomen estas “terapias”. 

 “Por eso este proyecto de ley es tan importante, porque prohíbe que la diversidad sexual sea considerada como una enfermedad mental, y en consecuencia, sancionar estas prácticas tan violentas que de manera disfrazada, pretenden lo imposible: Corregir, cambiar e invisibilizar las orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas(…) Porque los ECOSIEG no son terapias, son prácticas violentas que intentan lo imposible”, así fue manifestado por Mauricio Toro. 

Ya han sido varios los sectores que han apoyado la radicación de este proyecto de ley, uno de ellos fue el concejal de Bogotá, Martín Rivera Álzate, quien se sumó a este proyecto, con la primicia de que toda Colombia pueda amar libremente. 

La reconocida periodista Matilde Milagros, comunicó que este proyecto la llena de mucha esperanza y que la iniciativa surgió de una investigación realizada por Volcánicas, en la que se retrata el drama de personas pertenecientes a la comunidad LGTBIQ+  que tenían que callar su orientación, por temor a que fueran increpados por ello, añadió que no hay nada que curar.