El Fondo Monetario Internacional alertó sobre la inflación en Colombia

El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó que la inflación en Colombia persistirá y que al finalizar el 2022 estaría en 6,75%. Además, realizó su pronóstico de crecimiento para la economía colombiana este año y enfatizó que: “se espera que el crecimiento sea superior al potencial y se sitúe alrededor de 5,75%, impulsado por un firme consumo de los hogares y la continua recuperación de la inversión y las exportaciones”.

Según Portafolio, esto se publicó en un comentario emitido por el organismo internacional, después de que el directorio ejecutivo del FMI concluyera este 25 de marzo la consulta del Artículo IV con Colombia, nombre con el que se conoce a la revisión anual que hace este organismo a las economías de los países.

Según el FMI, se prevé que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a mediano plazo, sea hacia su nivel potencial de aproximadamente 3,5%. También destacó que el alza proyectada de los precios de las principales exportaciones de materias primas permitiría una importante reducción del déficit en cuenta corriente de -5,7% del PIB en 2021 a -3,3% y -3,4% del PIB en 2022 y 2023, respectivamente.

“La inflación continúa aumentando, empujada por shocks del lado de la oferta en un contexto de sólida demanda. Se prevé que la mayor inflación persista, y que probablemente permanecerá por encima del límite superior de la banda de tolerancia del banco central (4%) durante 2022, con riesgos al alza. Se proyecta que para finales de 2022 la inflación ronde 6,75%”. Así el FMI alertó sobre las presiones inflacionarias que enfrenta la economía actual.

Además, aseguró que los riesgos para el crecimiento siguen inclinándose a la baja, pero también reconoció que los riesgos externos permanecen elevados debido a la guerra en Ucrania.
El FMI destacó que, pese a que los precios más altos de los hidrocarburos pueden beneficiar a Colombia, los trastornos más persistentes en las cadenas mundiales de abastecimiento, así como el aumento y la volatilidad de los precios internacionales de los alimentos y la energía, exacerbarían las presiones inflacionarias internas.