Sin concertación no hay POT

Sin concertación no hay POT

Por: Heidy Sánchez Barreto

Hemos venido señalando cómo el carácter consultivo de la participación ciudadana y de la construcción democrática de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) ha hecho que este ejercicio se quede en un requisito formal de cumplimiento de la norma. Así, los procesos de participación no trascienden de ejercicios de socialización de los documentos construidos por las administraciones y su iniciativa unidireccional. Esto, de tal forma que la incidencia real de las propuestas y opiniones de la ciudadanía en la formulación, aprobación y ejecución de documentos como el Documento Técnico de Soporte y el mismo plan, no se pueden evaluar de manera objetiva, quedando a voluntad y metodología del gobierno de turno.

Desde una interpretación amañada, podría responder la administración que la norma no le demanda semejante despliegue democrático, pero lo que es cierto es que esta Alcaldía se ha vendido como una adalid de la democracia participativa, lo cual se queda en palabras vacías si no se va más allá de del requisito formal y se garantizan procesos de concertación con la ciudadanía que superen la simple socialización.

Precisamente, el limitado ejercicio de participación ciudadana incidente y construcción democrática de la revisión del POT de Bogotá, fue uno de los factores por los que la propuesta del exalcalde Enrique Peñalosa recibió concepto negativo por parte del Consejo Territorial de Planeación Distrital (CTPD).

Para superar estas limitaciones, es necesario lograr un verdadero proceso democrático de participación, que más allá de una estadística de reuniones, participantes y aportes, identifique una a una cuáles son las propuestas derivadas de la ciudadanía, cuál es su factibilidad y cómo se incorporan a la redacción final del POT (articulado, cartografía, documentos de soporte, corrección de los diagnósticos, etc.). Sin embargo, lo que se evidencia es que la administración Claudia López está cometiendo el mismo error de su antecesor.

Según el portal de participación en línea de la Secretaría Distrital de Planeación, con corte al 14 de agosto de 2021, se recibieron 25.379 “ideas” ciudadanas, de las cuales, 13.296 (aproximadamente el 52%) fueron recibidas por canales virtuales, lo que de entrada es una limitación, pues una buena parte de la población bogotana no tiene acceso a conectividad. Más aún, revisando el calendario de eventos publicado por la Secretaría de Planeación en su portal web, que registra las reuniones celebradas entre el 2 de marzo de 2021 y el 30 de agosto, se encuentra que la abrumadora mayoría de estos fueron virtuales, también en consonancia con el contexto de pandemia. Ahora, si alguien deseaba usar los canales que esta misma página dispone para hacer aportes al POT, al igual que ocurrió en las reuniones con comunidad que realizó la Secretaría de Planeación, se encontraba con que su “idea” debía estar enmarcada dentro de los ejes temáticos propuestos por el Distrito, cercenando la imaginación y la posibilidad de co-crear con la ciudadanía.

¿Qué pasa si el aporte de un ciudadano no se encuentra dentro de estos ejes? La posibilidad de concertación y de participación incidente, se encuentra en la capacidad de disentir, y de plantear propuestas que, en muchas ocasiones, son disímiles e incluso opuestas a los planteamientos del Distrito. La administración debe estar en disposición de ceder y de cambiar su propuesta original. Sin embargo, cómodamente y sin rastros metodológicos y empíricos consultables, la administración encasilló todos los aportes que afirma haber recibido, en los ejes temáticos que impuso, repartiendo numéricamente los aportes en los ejes y afirmando que los aportes se recogen en los correspondientes apartes de los documentos que desarrollan dichas temáticas.

Por lo mismo, no existe evidencia alguna y consultable de cómo se incorporan los aportes al documento final que se radicó al Concejo de Bogotá el pasado 10 de septiembre. No se demuestra una metodología coherente y permanente, ni hay un documento mediante el cual se pueda verificar, aporte por aporte, qué fue incluido y qué no de esas 25.379 “ideas” ciudadanas, trazabilidad que haría posible comprobar la intención de la administración de garantizar una participación incidente a través de una metodología correspondiente planteada incluso desde antes que iniciara todo el ejercicio de “diálogo” con la comunidad.

Ahora, en cuanto a la conclusión del CTPD frente a este proyecto de POT, hay que señalar que únicamente dejó un documento con observaciones y recomendaciones, lo cual es bastante extraño, pues tanto para el POT de Enrique Peñalosa como para el presentado por Gustavo Petro, se emitió un concepto además de las recomendaciones (en ambos casos fue negativo).

Tal definición fue avalada luego de una extensa discusión que duró toda la noche del pasado 24 de agosto y la madrugada del siguiente día, en la que en vez de votar si el CTPD daba concepto positivo o negativo al proyecto de POT de Claudia López, se votó la siguiente pregunta: “¿Aprueba la plenaria del CTPD el concepto construido a partir de la metodología con aportes de comisiones, consejeros/as, ciudadanía y la síntesis de la comisión redactora, las conclusiones y las recomendaciones?”. Asimismo, vale señalar que además del carácter confuso de la pregunta, solo fue votada por el 35% de los 83 consejeros, muchos de los cuales además se vincularon sobre el último mes al CTPD sin conocer a profundidad la discusión que se venía desarrollando. ¿Por qué no se votó el sentido positivo o negativo del concepto, a pesar de que varios consejeros lo pidieron? Tal vez, pese a las maniobras de la administración, no se lograron las mayorías necesarias para el anhelado concepto positivo y decidieron saltarse la norma, llevando a un desenlace ambiguo.

Ahora bien, revisando algunos aspectos señalados en el documento de observaciones y recomendaciones del CTPD, se destaca lo que hemos venido denunciando sobre la necesidad de ampliar la discusión del POT al conjunto de la ciudadanía, lo cual implica necesariamente crear herramientas, metodologías, mecanismos de comunicación y múltiples estrategias que permitan acercar estas reflexiones de manera sencilla y con mayor sentido al conjunto de la ciudadanía. Asimismo, el Consejo al referirse al Sistema Distrital del Cuidado en la Estructura Funcional y del Cuidado, señala que es fundamental involucrar claramente los enfoques de género, derechos, diferencial, poblacional y de participación en la localización de soportes y servicios sociales, como también el hecho de que no se trate de infraestructura multifuncional y que trascienda la predominancia de la infraestructura vial.

Otros cuestionamientos señalados por el CTPD fueron la ausencia de participación de esta instancia en la elaboración del diagnóstico de la ciudad y en la formulación de POT, al igual que el desconocimiento de la síntesis o sistematización de los aportes ciudadanos entregados para ambos elementos. Del mismo modo, se destaca que durante el mes de agosto (tiempo de elaboración del concepto), la Secretaría de Planeación realizó en paralelo encuentros para informar sobre las nuevas Unidades de Planeamiento Local (UPL) y sobre el POT, recogiendo propuestas que tampoco llegaron a las respectivas comisiones del CTPD.

A propósito de las UPL, este es uno de los temas que mayor debate ha generado en diversos sectores de la ciudadanía, sin embargo, no implicó que la administración desarrollara mecanismos amplios de participación ciudadana. En ese sentido, el CTPD señaló que la creación de las 32 UPL (en primera instancia, ahora son 33) desconoce la trayectoria de la planeación zonal y las unidades territoriales barriales, que además no tuvo ninguna participación ciudadana incidente y que en el proyecto POT no se justifica la necesidad de cambiar el método de conformación de las zonas de planeación.

En conclusión, hay un pobre desarrollo metodológico que no permite hacer un rastreo de cuáles “ideas” ciudadanas se incorporaron y cuáles no y, además, hay un documento del CTPD con recomendaciones que mayoritariamente apuntan al fortalecimiento de la participación incidente, pero que, extrañamente, no se produjo concepto alguno sobre el documento del POT. Siendo este el panorama, es claro que tenemos un POT sin la participación de un importante porcentaje de los habitantes de la capital, lo cual deja un interrogante, pues si no fue con la población bogotana en sus territorios y sectores sociales, ¿Con quién se concertó este POT?

 

 

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