#AnticoncepcionSinBarreras: derecho y revolución de las mujeres

Por: Victoria Sandino, senadora de la República  y firmante del Acuerdo de Paz

Al contrario de lo que muchas personas creen, la historia de la anticoncepción es más antigua de lo que pensamos. En la China antigua, en la Edad Media, en Egipto y en muchas otras culturas, ya se usaban métodos para evitar la concepción. Sin embargo, una reflexión más consciente y atada a un proceso emancipatorio puede registrarse a inicios del siglo XX con lo que se considera, fue la primera liberación femenina de ese siglo. En los años 20, Margaret Sanger, enfermera estadounidense y fundadora de la revista Mujer Rebelde fue una de las primeras en iniciar una campaña sobre la necesidad de crear y ampliar el uso de métodos anticonceptivos. Fue arrestada por promover el acceso a la anticoncepción.

Margaret quizás no pudo dimensionar que su lucha terminaría convirtiéndose en una política de Estado para muchos países. Es al inicio de la Revolución Sexual a finales de los años 50, cuando se distribuyen las primeras pruebas de píldoras anticonceptivas en Estados Unidos, al tiempo que el mundo vivía varias de las más profundas revoluciones de la historia, entre ellas, una gran explosión de la lucha feminista.

Las visiones patriarcales sobre el cuerpo de las mujeres que, además, han sido transculturales y transhistóricas, han encasillado bajo métodos muy represivos como simples objetos, sin voluntad propia, de reproducción humana. Esta visión se generalizó y se impuso como un sistema dominante con la expansión del cristianismo, donde claramente se predica que el deseo de la mujer está bajo la soberanía del hombre.

Colombia no fue ajena a esta realidad. Hacia mediados de los años 60 solo el 20% de las mujeres usaba algún método anticonceptivo. La promoción del uso de dichos métodos se ha ampliado a un 80% según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del 2015, pero muchos de los problemas en el acceso persisten, especialmente en los territorios más dispersos.

Pese a que el país se acoge a varios acuerdos y pactos internacionales en la materia de la garantía de los Derechos Sexuales y Reproductivos, y la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la mujer, entre otros; al día de hoy, todavía existen importantes barreras de acceso para que las mujeres puedan tener el goce efectivo de su derecho a elegir cuándo y si realmente desean el proceso de la maternidad.

Entre aquellas barreras se destaca una poca variedad en los métodos; barreras económicas por el costo especialmente para las y los jóvenes; servicios de mala calidad y falta de capacitación de funcionarios y personal de salud a cargo; oportunidad de cita en las EPS muchas veces mayor a un mes; concentración de las estrategias de promoción, prevención y distribución de métodos en las zonas urbanas; barreras culturales y religiosas, tanto en las mujeres, sus familias, sus parejas como en quienes están a cargo de la atención.

Es por eso que he vuelto a radicar una iniciativa legislativa que busca superar estas barreras de acceso a métodos anticonceptivos para todas las mujeres. En la primera radicación tuvo una amplia acogida por parte de la Comisión Séptima del Senado y estoy segura que cursará con igual éxito durante la presente legislatura. Se trata del Proyecto de Ley 070 del 2021.

En esta iniciativa ordena al Estado dentro del Sistema de Salud a dar cita prioritaria para que las mujeres puedan recibir información oportuna, acceso al diagnóstico y detección de enfermedades de transmisión sexual, y por supuesto a los métodos que se ajusten mejor a sus cuerpos y a sus formas de vida.

Por otro lado, insta al Ministerio de Salud y Protección Social a establecer un programa de capacitación y actualización para quienes llevan las labores de atención y asistencia, con el fin de humanizar y de conocer los derechos y legislación al respecto.

La iniciativa tiene también como objeto ampliar la cobertura territorial a través de promotores y promotoras juveniles, el fortalecimiento de la participación, y el acceso en aquellas zonas más alejadas del país.

Finalmente, establece acceso prioritario a aquellas personas de especial protección, es decir, personas en condición de vulnerabilidad, personas en proceso de reincorporación, así como los adolescentes, personas afrocolombianas, indígenas, personas con discapacidad, víctimas del conflicto armado, víctimas de violencia sexual, población LGTBI y migrantes.

Quiero invitar a todas las mujeres, las y los jóvenes, en el campo y la ciudad a conocer, aportar y apoyar esta iniciativa #AnticoncepciónSinBarreras. Es tiempo de que en Colombia los derechos de las mujeres se hagan una realidad material y no solo una declaración enunciativa.

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1 Comment on "#AnticoncepcionSinBarreras: derecho y revolución de las mujeres"

  1. En Colombia se debe hacer mucha más campaña para la anticipación tanto para hombres como para mujeres, teniendo programas de sensibilización obsequiando estos métodos a la población rural y de bajos recursos así desistimamos el aborto ya que es causa de infertilidad y muerte en muchas mujeres.

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