La reforma jurídica de Palacio –improvisada en la apertura– permite dar facultades para escuchar por otro

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Para reclamar por la vida y la libertad no se requiere ser oriundo del lugar donde se vulneran.

De plácemes hubiese estado la Fábrica Nacional de Discursos con el actual presidente. Recordemos que a Ci-Mifú, cuyo nombre de pila era Enrique Aguirre López, le fueron comisionados cientos de discursos para empresarios, funcionarios y políticos, llegando –según decían– a escribirle los discursos al presidente de la República. Apostamos a que Ci-mifú habría hecho un trabajo mucho mejor que el que hizo Duque para su intervención en el Congreso el pasado 20 de julio. Tras escuchar la perorata del presidente, creemos que el gobierno nacional debería invertir y respaldar esta industria, así les evitaría a los colombianos la inevitable desilusión que produce escuchar al primer mandatario.

El mejor apunte de lo ocurrido en la instalación del Congreso estuvo a cargo de nuestra gran amiga María José Pizarro (@PizarroMariaJo), cuando afirmó que el presidente Duque había “delegado sus orejas” en el ministro Palacios para que atendiera la intervención de la oposición. Y es que eso fue, mediante una resolución el presidente le pasó el deber de escuchar la réplica a uno de sus subalternos. Un reemplazo de orejas. Esperamos que en la próxima sesión de apertura el Congreso le dé amplias facultades al presidente de la República para que este a su vez delegue a sus ministros la capacidad de pensar por él.

Al tiempo que inicia el cuarto año de la legislatura, el Congreso renueva sus mesas directivas. Con ocasión de este cambio se publicó un artículo, en un periódico de amplia circulación, elogiando a la gestión de Arturo Char en la presidencia del Senado, opinión contraria a la que tienen la oposición y algunos analistas políticos sobre el olímpico presidente. En esta pieza “periodística” nada se dijo sobre la condecoración que por méritos que desconocemos le otorgó Char al señor Alfred Santamaría, amigo del presidente Duque y quien fuera uno de los intermediarios en la operación de sicarios que dio muerte al presidente de Haití. ¿O es que conseguir matarifes para que actúen en suelo extranjero clasifica como mérito para una orden de aplausos?

Olvidan quienes escriben alabando a Char que quien destrabó el funcionamiento del Congreso durante la pandemia fue el representante liberal Juan Carlos Losada (@JuanKarlosLos) desde la Comisión Primera de Cámara, pues fue el primero que decidió sesionar en la forma que se hizo, modelo que replicó después el Senado. Las primeras semanas de confinamiento dejaron a Char en una confusión grave y daba la apariencia de que esta corporación no podría ajustarse al momento que atravesaba el país. Juan Carlos allanó el camino para que el Congreso no cerrara por completo en los primeros meses de la pandemia, motivo por el cual merece nuestro reconocimiento. Así pues, que el trabajo lo hizo Losada y el aplauso se lo dan a Char Olímpica. Es preciso señalar que durante ese tiempo de dubitación a inicios del año pasado vimos al entonces presidente de la Cámara, Germán Blanco, elegantemente vestido y liderando las sesiones desde el Elíptico, mientras que otros se daban vitrina sesionando desde un carro oficial. Quizá por esa razón es que les gustan tanto las sesiones en remoto y no las presenciales, porque pueden ir de amiga en amiga, de directorio en directorio y de cantina en cantina, pareciendo que están trabajando.

Supimos que la semana pasada la Casa de Nariño se vio en grave problema de protocolo con ocasión de las exequias del presidente de Haití, pues no había consenso sobre quién debía ir en representación de Colombia. La lista de aspirantes era gruesa, pero pudimos conocer los nombres de tres de los interesados. A nombre del presidente Duque –quien también quería ir pero le recomendaron que no lo hiciera– se rumoraba que la llamada a asistir sería la vice/ministra martuchis, pero al conocerse su aspiración recibió codazos del ministro Diego Molano, quien se consideraba el más apto para tan alta gestión. Este a su vez recibió una fuerte oposición de sus amigos de ACORE, quienes se consideraban con mayor derecho por haber estado en el lugar del hecho. No sabemos aún quién o quiénes fueron en calidad de representantes del gobierno colombiano al sepelio, pero de lo que sí estamos seguros es que los colombianos que participaron en el homicidio del presidente Moïse no estaban allí recogiendo café o buscando bananos; ellos estaban realizando un falso positivo para cumplir con una orden de captura inexistente, como sostuvieron algunos periodistas cercanos a los encartados.

Es curioso que la prensa cercana al gobierno no haya pedido severas investigaciones para aclarar si es cierto o no que el segundo renglón de las exportaciones colombianas son los mercenarios. Se dice que los hay en Yemen, Emiratos Árabes, Siria, Azerbaiyán y otras naciones. Muchos están recién salidos del horno (o de la baja). Observando la dimensión del asunto nos preguntamos: ¿Acaso desde el ministerio los conectan con estas posiciones? ¿Hay colaboración entre las fuerzas militares de Colombia y empresas de mercenarios? El señor MinBolillo o se hace el pendejo para no dar explicaciones o cree que los colombianos somos pendejos.

–Cambiando de tema– vergonzosa nos pareció la actitud de un señor de apellido Vélez, que se dice periodista, quien se refirió de modo ofensivo y terminó por echarle los sicarios encima a una ciudadana alemana que ha intervenido en favor de los manifestantes en Cali durante el paro nacional. Este ‘periodista’ de rodillas cuestiona que por qué esta extranjera se atreve a opinar sobre lo que pasa en Colombia en vez de hablar de lo que pasa en Alemania. No sorprende que para Vélez la humanidad tenga fronteras. Los demócratas del mundo tenemos derecho a protestar contra cualquier régimen que coarte las libertades o atente contra la integridad de sus ciudadanos. ¿Por qué ese ‘periodista’ no ha hecho comentario alguno sobre las intervenciones de Salud Hernández-Mora? Parece que los extranjeros sí pueden opinar sobre Colombia siempre que lo hagan en favor del gobierno. Bueno es recordarle que Bolívar era extranjero, así como Soublette, O’Leary, Francisco de Miranda y Ferguson, y que fueron ellos quienes con el beneplácito de los criollos y el apoyo de la Legión Británica lucharon para acabar el poder imperial y alcanzar la independencia.

La señora Sprößer no está actuando a nombre de su país, está actuando en su condición de ser humano y demócrata, apartándose de los medios y las posiciones de los fascistas que abundan en nuestro país. Tener una cámara de televisión o un micrófono en un estudio de grabación no es una licencia para bestializar, de hecho, es todo lo contrario, implica un deber de ofrecer información veraz, ponderada y presentada con respeto a la audiencia.

Para cerrar esta columna queremos plantear un interrogante sobre este episodio: ¿qué investigaciones estará haciendo el desocupado fiscal que no le han permitido esclarecer quiénes fueron los agresores de esta ciudadana extranjera y de su acompañante? La Policía ya hizo el oso desde Cali. Un oficial dijo como gran cosa y en lo que parecía ser una justificación para el ataque que el herido había tenido algunos problemas con la justicia. Cualquier sindicación a un ciudadano no implica un antecedente, porque si a una persona sindicada se le endilga haber tenido “problemas con la justicia”, ¿cómo llamaría este oficial a un ex-presidente de la República que tiene un jurgo de investigaciones encima y hasta una medida de aseguramiento?

Premio olímpico de Twitter: Copiamos textualmente: “La delegación de tiro de Colombia no participará en Tokio. El equipo completo se quedó en Haití.”

 

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