¡Cali resiste!

¡Cali resiste!

Por: Las Mujeres de la Colombia Humana

Esta vez no fuimos a pasear ni disfrutar de su afamada feria o saborear las delicias gastronómicas del Pacifico, no, esta vez fuimos a tomarle el pulso al ejercicio mas fuerte y contundente de resistencia ciudadana que se hace en el país desde hace no menos de 20 días, el cual habla de la entereza que más de un centenar de jóvenes mantienen ante el embate de la fuerza y violencia policial sobre ellos.

Como diría alguien en la calle, en Cali se juntaron el hambre con las ganas, porque tanta indignación acumulada por toda una historia cargada de racismo, exclusión social, marginalidad, arribismo , estigma narco paramilitar; encontraron en una administración local desprestigiada y un gobierno nacional desconectado del impacto socioeconómico que deja la pandemia; la mejor válvula para un estallido social que no tiene ribetes político partidistas, pero si mucha convicción de no dar un paso atrás.

Lo que está pasando en todo Colombia y en Cali particularmente, es supremamente importante y nos dice desde la perspectiva social: El que la gente salga a protestar y permanecer en el proceso por tantos días sin tregua alguna , es la acumulación de muchas frustraciones y violencias recibidas por parte de todos los gobiernos anteriores sin excepción porque que se pusieron de espaldas al pueblo y priorizaron sus acciones en favor del gran capital, la banca multilateral, las mafias políticas,todo en detrimento de la construcción y fortalecimiento del Estado Social de Derecho. No fue algo de un momento, es un proceso acumulativo de múltiples fallas ubicadas desde donde y para quien se gobierna en este país.

Quienes están marchando y resistiendo, en su mayoría no creen en los partidos políticos ni les interesan las elecciones, ellos y ellas le endilgan al sistema político la más alta responsabilidad ante la degradación social por la cual están sufriendo la ausencia de un buen vivir para [email protected] por igual.

Para esas ciudadanías libres que están en las calles de varias ciudades y en las barricadas de Cali, vivir en un país donde el 65% se sustenta de la economía informal o una independencia que asfixia, no es nada esperanzador. La indignación crece y explota cuando en medio de esta pandemia les dejaron sin una renta básica para sobrellevar esta crisis económica sin precedentes.

Nuestro primer encuentro en Cali fue con mujeres jóvenes, trans, mayoras afrocolombianas, indígenas, que reunidas en la Loma de la Dignidad, otrora Loma de la Cruz contaron sin la voz prestada sus historias de múltiples violencias por parte de Estado, su fuerza policial y la sociedad que no asume la diversidad étnica, cultural y sexual como la expresión de otras formas de identidad posibles con igualdad de derechos y oportunidades. En la voz propia de Libertad y Renata, por ejemplo, escuchamos hasta las lágrimas todo lo indecible que le puede pasar a una mujer por ser ella y defender sus derechos. Junto con eso las mayoras que comadrean en la zona oriental de Cali nos dieron lección sobre la sororidad y solidaridad que siempre va de ellas hacia los jóvenes en los puntos de resistencia. Supimos del subregistro estadístico de las jóvenes violentadas sexualmente en todas esas comunidades racializadas y porque muchas prefieren tramitar su dolor con su cadena de afectos antes que exponerse a la revictimización de las entidades estatales. Eso no habla bien de este país y sociedad.

Carolina, Lidy y yo en Cali, buscamos hablar con las personas que están al frente de las movilizaciones, las barricadas, con las cuales no teníamos ningún contacto previo. Era importante conocer realmente la situación de riesgo que ellos están corriendo allí y mirar si existe alguna forma de ayudar humanitariamente y todo eso gracias a la gestión de lideresas en el territorio. Acompañamos esa tarea. El tiempo y compromisos previos no nos permitió estar más como hubiésemos querido, lo que si fue posible ver es la capacidad organizativa aunque no se conozcan porque la causa es una sola y permite la solidaridad de otras personas que como uno de los taxistas, que nos transporto, siendo un adulto mayor expreso admirar y respetar a esos jóvenes por tener las agallas para resistir con dignidad toda suerte de agresiones y sinsabores. Fue muy significativo el que hiciera un acto de contrición por lo que su generación no pudo o supo hacer en su momento. Ojalá todos tuviésemos esa capacidad de ser autocríticos de nuestra propia historia.

Después de nuestro periplo regresamos a nuestra tierra con el corazón en pedacitos al escuchar los relatos de las primeras líneas en los puntos de resistencia como Puerto Resistencia, Siloé, Paso del Aguante, Puente de las mil Luchas, La Loma de la Dignidad, que son solo algunos de los más de 20 donde se hace resistencia día y noche. Esos Jóvenes, hombres y mujeres han sostenido bloqueos pacíficos en toda la Ciudad de Cali a pesar de la acción criminal del ejército, policía, esmad, y «gente de Bien» que ha arremetido contra ellos no solo con gases, sino con tanquetas y armas.

Nos regresamos con esa certeza dolorosa y de temor por las acciones de un gobierno y su fuerza policiva que en lugar de protegernos, nos asesina. Solo en el Valle del Cauca durante los casi 20 días de Paro van más de 20 muertos, cientos de desaparecidos, incontables heridos, y varias jóvenes abusadas sexualmente. Sin embargo, el miedo lejos de paralizar a toda esta ciudadanía libre, las obliga a avanzar para poder derrotarlo.

Regresamos llenas de fuerza y la dignidad fortalecida, contagiadas de resistencia, porque es imposible no contagiarse de Lucha, ¡Imposible ser Indiferente! La lucha continua.

 

Regresamos llenas de aprendizajes, lecciones de Vida, amor y más amor por Colombia; porque solo por amor se expone la vida y se sueña con volver realidad un cambio sustancial en este País.

Creemos que es mucho lo que toca hacer si en verdad queremos otro país posible y quizás la primera tarea sea convocarse a hacer resistencia pacifica y actuar en consecuencia contra el estado de cosas que no permite vivir plenamente todos los derechos con garantías amplias y suficientes.

¡Gracias Cali y su gente por tanto! Por su Fuerza y Resistencia, por darnos una lección de Dignidad.

¿Y por último como es con tu ciudad y sus ciudadanías libres? ¿Todo bien?

Carolina Madrid T. Lidy Ramírez P. Carmen Anachury D.

 

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