Garantía de trabajo. Una propuesta audaz

Por: Daniel Rojas Medellín

El candidato presidencial de la Colombia Humana, Gustavo Petro en su más reciente columna publicada en este portal, De la barricada a la multitud como de costumbre, plantea propuestas. Esta ocasión en clave de garantía de trabajo como medida para resolver en el corto plazo este problema que aqueja a la ciudadanía y con mayor rudeza a las juventudes.

En palabras de Petro existen tres maneras para lograrlo. La primera, el estado como empleador de aquella fuerza laboral que el mercado excluye; la segunda que vincula al Estado, al Banco de la República y a la banca pública de primer piso en la financiación de emprendimientos juveniles y la tercera que sitúa a la empresa privada como empleador de jóvenes.

La propuesta de Petro guarda cierta relación con el empleador de última instancia conocido en la literatura como ELR por sus siglas en inglés (Employer of Last Resort.) presentado en los trabajos de varios académicos como Mitchell, Mosler o Wray y que fue recientemente incluido en la propuesta del Green New Deal del candidato presidencial Bernie Sanders.

Una propuesta de política diseñada en contraposición alternativa al uso del desempleo como principal instrumento para estabilizar el valor de la moneda y que por ser contraria a la ortodoxia económica, presenta algunos aspectos novedosos que vale la pena mencionar.

El propósito de una propuesta ELR es que el gobierno ofrezca un trabajo a cualquier persona que desee y pueda trabajar con el salario del programa. La financiación del programa la puede llevar a cabo todo gobierno soberano que gasta en su propia moneda bajo tipos de cambio flexibles o flotantes, ya que dicho gobierno siempre puede pagar la provisión de una demanda de trabajo elástica respecto al nivel de salarios.

En consonancia con las finanzas funcionales de Abba Lerner, para un gobierno con una moneda soberana son los efectos económicos del programa público de empleo los que deberían servir como criterio para juzgar la política y no los déficits fiscales que pueden resultar.

Que el estado funja como empleador de última instancia no significa que el programa deba ser ejecutado exclusivamente por los organismos del Estado. Así lo ha propuesto el Senador Wilson Arias en un proyecto de ley que explicó en una columna publicada en este medio. Arias propone un ELR donde los puestos de trabajo puedan ser otorgados por organizaciones comunales que generalmente conocen las necesidades locales mejor que el gobierno tal como se llevó a cabo en Argentina el programa Jefas y Jefes de hogar.

Algo interesante y disruptivo en una propuesta ELR es que esta clase de programas se conciben como un mecanismo estabilizador de precios y permite un accionar de política contracíclica resolviendo en gran medida la crítica que se hace desde las barras de la ortodoxia y su acostumbrado monstruo de la hiperinflación.

El mecanismo se conoce como NAIBER por sus siglas en inglés (Non-Accelerating Inflation Buffer Employment Ratio) que se diferencia de la tasa de desempleo natural tan aceptada y defendida por la corriente dominante, en la manera en que se alcanza la estabilidad de precios, pues la primera lo logra manteniendo un nivel de empleo, mientras que la segunda busca la estabilidad de precios a través de un nivel “natural” de desempleo.

El funcionamiento de la NAIBER lo explican de manera muy pedagógica Moreno, A. M., Mora, A. F., y Velásquez, I. D. (2011)[1], asumiendo dos sectores de empleo. Por un lado, el sector privado (A) donde el salario se establece por negociación entre los trabajadores y los empresarios, y por otro lado el buffer de empleo (B), en el cual el gobierno fija un salario, que sirve de ancla de precios a la estructura productiva del país, y define de la misma manera la estructura salarial del sector privado.

Cuando el sector A por un aumento en la demanda de su producción tiene espacio para emplear fuerza de trabajo tendrá incentivos para aumentar el salario relativo respecto al salario del sector B. Debido a que el sector A necesita más trabajadores, estos se desplazarán del sector B, o en otras palabras, salen del ELR público hacia el sector privado.

Para que el programa sea un mecanismo efectivo para el control de la inflación se tiene la tasa buffer de empleo BER (por sus siglas en inglés). El BER se define como la relación entre las personas empleadas por el programa de empleo sobre el empleo total en la economía y su papel es similar a la tasa de desempleo óptimo para la NAIRU.

El BER se usa así para manejar las presiones inflacionarias, si la economía se acerca a la plena utilización de la capacidad, el gobierno podría aumentar los impuestos (o recortar el gasto) para disminuir la demanda agregada, aumentar la BER y enfriar la inflación.

La financiación de un programa público de empleo vincula a la banca central, pues se parte de la idea proveniente del marco de los balances sectoriales que implica que todo gasto deficitario significa cierto nivel de emisión de moneda. En ese caso, el Tesoro cambia bonos por liquidez y canaliza la misma a través de la banca (pública en la propuesta de Petro) hacia la economía real. Esto sigue sonando a herejía hiperinflacionaria en muchos espacios, el debate ya llegó a los spaces de twitter.

 

  1. Moreno, A. M., Mora, A. F., y Velásquez, I. D. (2011). Una propuesta de bufer de empleo para reducir la tasa de desempleo en Colombia. En Garay, L. J., Moreno, A. M., Mora, A. F., y Velásquez, I. D. Colombia: Diálogo pendiente vol. III. El derecho al trabajo y la política de bufer de empleo. Bogotá: Planeta Paz.

If you found an error, highlight it and press Shift + Enter or click here to inform us.

2 Comments on "Garantía de trabajo. Una propuesta audaz"

  1. Ruben Caballero Rojas | 18 mayo, 2021 at 11:12 am |

    Excelente articulo !!!

Comments are closed.