El idiota no es de Dostoievski, es de Colombia

El idiota no es de Dostoievski, es de Colombia

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Las masas suelen equivocarse.

El extraño mundo de Subuso no está solamente en las tiras cómicas, sentó sus reales y posaderas en el territorio de Colombia. Nos estábamos desternillando de la risa cuando escuchamos que MinBonos, también conocido como Alberto Carrasquilla, se niega a gravar con IVA las bebidas azucaradas –o engordantes–, que como sabemos son producidas en grandes cantidades por el mismo grupo económico de RCN, medio de comunicación que se ha convertido en defensor de este y otros gobiernos de extrema derecha. Parece que Carrasquilla y Duque tienen instrucciones claras: no pueden tocar un pelo del patrimonio de Ardila Lülle ni de Luis Carlos Sarmiento.

Pero así como se niega a poner impuestos a esas fábricas de diabetes, sí acepta que se grave con IVA del 19% a ese producto que produjo el diluvio, que sirve para llenar ríos, mares, lagunas y ciénagas. Ha sido aceptado globalmente que el agua potable es un derecho humano y que es necesaria para vivir una vida digna, por lo que su acceso en condiciones salubres y asequibles debe ser prioridad de todo Estado; sin embargo, en este régimen alcabalero manejado por antipáticos y presuntuosos economistas será gravada con un impuesto excesivamente alto. No importa que el “mentiritas” Duque haya asegurado en campaña que bajaría los impuestos y no crearía nuevos, lo grave es que más de 10 millones de despistados le creyeron, lo eligieron y, a día de hoy, algunos lo defienden, incluso contra su propia razón.

Así las cosas, cuando se esté bañando solo o acompañado –para ahorrar un poco–, recuerde que en esos minutos le están cobrando un impuesto del 19%. Lo mismo cuando se conecte a Internet, cuando encienda la estufa para prepararse un tinto –que por poco termina con impuesto también–, cuando atienda el teléfono y cuando tenga su computador conectado al enchufe mientras lee esta columna.

Con ocasión de este esperpento llamado Ley de Solidaridad Sostenible, está circulando un video del locutor Duque –ya fungiendo como sub-presidente– en el que afirma que durante su gobierno se bajarían los impuestos. También tuvimos el disgusto de ver un video publicado en su cuenta de Twitter de cuando era senador, en el que critica la reforma tributaria de Santos y la inclusión de algunos productos en los gravados con IVA, algo que pareciera ya no le molesta. Pero la perla es este video de hace tan solo 8 meses, grabado durante el encuentro con la Red Iberoamericana de Prensa Económica, en el que Iván Duque aseguró que hacer una reforma tributaria durante la pandemia sería “suicida” y reconoció que “en medio de una pandemia, ¿a quién se le van a cobrar más impuestos? ¿A la micro, pequeña, mediana y gran empresa para asfixiarla, que se quiebren, empleen menos y detonen un mayor desempleo? Absurdo. Pasarle la cuenta de cobro a la clase media en este momento afecta la demanda agregada y pasársela a las clases más vulnerables profundiza una crisis social”. Después de escucharlo, piensa uno en qué momento estuvo bajo el efecto de la maracachafa, porque tuvo que estarlo en algún instante para referirse al mismo asunto de formas diametralmente opuestas.

No contentos con el IVA a los servicios públicos, estos ‘sintanticas’ –siguiendo las indicaciones del doctor y experto en buses Enrique Peñalosa– impondrán peajes en el interior de las ciudades, así los pobres no podrán sacar su carro, lo cual tendrá muy contento al ex-alcalde que odiaba que los pobres usaran sus vehículos. Suponemos que esta medida también será aplaudida a rabiar por la cuasi-alcaldesa de Bogotá y decimos cuasi porque ella, como lo hemos dicho antes en esta columna, es la albacea testamentaria de los proyectos y deseos de su amigo Enrique.

Y ni se atrevan a protestar, queridos compatriotas o compapelotas, como dice un gran amigo nuestro, porque el ministro de Defensa tendrá lista toda la fuerza del ESMAD y unos cuantos bombarderos de su colección de juguetería bélica para darle plomo a quien se atreva a manifestarse. Nos dicen que el señor Molano es tan ignorante en materia constitucional que considera que la protesta no es un derecho sino un escándalo público. Creemos nosotros que más ruido deben hacer en la conciencia de él las bombas que cayeron sobre esos jóvenes en el Guaviare. ¿Se imaginan qué le estará gritando el Pepe Grillo del MinDefensa? Algo así como: “eran niños, eran niños”.

En el intermedio, MinBombitas está entrenándose para filmar unas películas de vaqueros en la frontera colombo-venezolana y tiene a su caballería blindada jugando a hacer maniobras con otros de los suyos que simulan ser el enemigo y tirándose quién sabe cuánta plata en esos juegos de pistoleros para provocar al vecino país. Llama a risa el patriotismo con el que algunos que se dicen periodistas despotrican contra Venezuela, olvidando que lo único que nos diferencia a unos y a otros es una imaginaria línea de frontera. Pero sabemos, porque no somos bobos, que los conflictos internacionales sirven para solucionar problemas locales y para distraer a un pueblo ignorante que solo conoce de la realidad mundial por lo que le dicen ciertos medios de comunicación.

Los liberales sostienen –y no sin razón– que los que se inventaron la violencia política en Colombia fueron los conservadores y citan todas las guerras que causaron en el siglo XIX. A su vez los godos dicen que no, que la violencia fue causada por los liberales y para probarlo dicen que quienes atacaron a Fernando VII fueron los liberales y no ellos. Por eso tienen un chiste que se adjudica a un liberal de comienzos del siglo XX, a quien le preguntan “¿cuántas clases de bárbaros han entrado a España?”, a lo cual respondió: “los celtas, los íberos, los celtíberos, los godos, los visigodos, los ostrogodos, los otros godos, y los hijueputas godos”. Esta división partidista ya no tiene cabida, pues igual de godos son los conservadores a los liberales, o si no, miren ustedes a los liberales votando las reformas atrabiliarias –o tributarias– que les ha puesto Duque en el sartén no una, ni dos, sino tres veces. Lo más grave del cuento es que quienes votaron por estos congresistas que ahora defienden a Duque son los mismos que votaron por los anteriores, porque cuando se trata de mermelada hay que recordar, como en Fuenteovejuna, “todos a una”.

Para cerrar, nos parece gravísimo el artículo de la reforma tributaria que establece una suspensión en los incrementos salariales de los funcionarios públicos, una propuesta injusta, irrazonable y contraproducente. ¿Así quién va a querer trabajar con el Estado?

Adenda uno: queremos hacer una precisión, nosotros no estamos aburridos de decir cuatro frescas cada ocho días, porque si el presidente fuera bueno sería un pandebono caliente, pero como no lo es y como tampoco lo son quienes lo acompañan, es bueno decir la verdad de frente, para que si tienen Pepe Grillo este les remuerda.

Adenda dos: en un Congreso de conservatrices, por no decir de conservadores, la propuesta de Katherine Miranda (@MirandaBogota) de crear una nueva causal de divorcio por la simple voluntad de una de las partes fue hundida por mayoría conformada por los godos, La U y el Centro Democrático. Era una buena propuesta, lástima que los congresistas no se hayan tomado el tiempo de estudiarla, aunque no sabemos qué tanto habría influido eso en su decisión. Si hubiese un candidato de apellido Núñez en las elecciones de 2022, estamos seguros de que los colombianos lo elegirían con su Soledad y su concordato.

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