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Bogotá · Colombia

Cuarto de Hora

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Los Gustavos

Por la mujer y la familia

Columna del 11 de abril de 2021 sobre un terreno que la izquierda colombiana había cedido casi sin discusión: el de la familia.

El planteamiento

El texto empieza señalando una operación de apropiación. Del mismo modo que las palabras «militar» y «policía» quedaron asociadas a una única posición política, sostiene, ocurrió con la palabra «familia»: defenderla pasó a leerse como una posición conservadora, y quien no comulgaba con esa posición dejó de usar el término.

La columna rechaza esa cesión. Argumenta que la familia colombiana real —mayoritariamente encabezada por mujeres, con múltiples formas de convivencia y con el cuidado sostenido por trabajo no remunerado— es precisamente aquello que las políticas que dicen defenderla no protegen.

La economía del cuidado

La parte propositiva es la más desarrollada. Parte de la constatación estadística de que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, realizado en su mayoría por mujeres, equivale a una porción del producto interno bruto comparable a la de sectores enteros de la economía formal, y sin embargo no aparece en ninguna cuenta.

De ahí se derivan las propuestas: un sistema nacional de cuidado con infraestructura pública —jardines, centros de día para personas mayores, comedores comunitarios—, reconocimiento pensional del trabajo de cuidado, y programas de ingreso dirigidos a hogares con jefatura femenina.

El precedente que invoca es la experiencia de las manzanas del cuidado y los comedores comunitarios de la Bogotá Humana.

El argumento político

La conclusión es de estrategia electoral además de programática: sostiene que la coalición en formación no puede ganar sin las mujeres de los sectores populares, y que ese apoyo no se obtiene con enunciados generales sino con políticas que reduzcan de forma medible la carga de trabajo no pagado que sostiene los hogares.

El precedente que invoca

La experiencia a la que remite es la de las manzanas del cuidado y los comedores comunitarios de la Bogotá Humana: infraestructura física, en barrios concretos, que asume tareas que de otro modo recaen sobre una mujer sin remuneración ni horario.

Ese es el punto que el texto quiere fijar. Una política de cuidado no es un programa de transferencias ni una campaña de sensibilización; es obra pública, con presupuesto de obra pública, y se mide en horas devueltas a quienes hoy las entregan gratis.