Aclaremos el misterio: ¿por qué el bocadillo veleño no se hace en Vélez?

 

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

La ingratitud es palabra femenina pero practicada mayormente por los hombres.

En Colombia hay tres secretos de Estado que requieren de la más estricta guardia: el primero es cómo se preparan los bocadillos veleños de Moniquirá, y los otros dos son quiénes y cómo se trajeron las ‘piedras de Tunja’ para Facatativá. Esos dos misterios parece que estaban a punto de ser resueltos por los servicios de inteligencia cubanos, según hábil investigación que hiciera la revista Week chibcha, semanario especializado en descubrir lo que está oculto a los ojos de todos. Cuando los investigadores se dieron cuenta de que se iba a derrumbar el misterio del bocadillo sentenciaron: “inédito espionaje cubano en Colombia”.

En esto del mundo de la inteligencia nos hemos vuelto tan importantes que no ha mucho tiempo fueron los rusos quienes estuvieron espiando nuestra fuerte economía para descubrir cómo es posible hacer casas sin cuota inicial y sin que estas se vayan al suelo, así como cómo puede elegir un país saturado de terrícolas a un presidente alienígena. Ante el auge del espionaje, los autores de esta columna hemos entrado en negociaciones con James Bond para que nos ayude a descubrir quién está metiendo las manos en nuestros secretos de Estado. Por la licencia para matar del 007 no nos preocupamos, en Colombia con licencia o sin ella las autoridades matan a los ciudadanos, así que eso nos facilita la tarea de destapar este capítulo de espías que hubiese envidiado Mata Hari.

A los Rosemberg los frieron en la silla eléctrica por soplarle a los rusos cómo se fabricaba una bomba atómica, aunque no hubiese pruebas concluyentes de ello. Igual habrá que hacer aquí a quienes les contaron a los cubanos cómo preparar los bocadillos de guayaba en municipio que no corresponde a su gentilicio. Pero seamos serios, ¿no les parece que es mucho escándalo por nada? ¿No creen ustedes que esto es más bien una arrodillada de Duque frente a su gran amigo Trump-oso, quien en uno de sus últimos actos de gobierno revivió el calificativo de “terrorista” para los cubanos? Recordarán ustedes que Colombia celebró la reinserción de Cuba en la lista de países que apoyan el terrorismo –según Estados Unidos– aun cuando esa decisión se debió a un favor que Cuba le hizo a nuestro país, a saber, recibir a las delegaciones del Gobierno y del ELN en La Habana para dialogar. Ingrato es no reconocer que quizá el país que más esfuerzos ha hecho por la paz en Colombia es Cuba, al ofrecer su territorio para las negociaciones en múltiples ocasiones y servir como facilitador en las conversaciones que llevaron al acuerdo de paz con las FARC. Decía el sabio Palitos “hazle un favor a un colombiano para que después te pague con patadas en el trasero”.

Hace unos años se festejaba acá en Colombia la labor educativa hecha por delegaciones cubanas que estuvieron en Boyacá desanalfabetizando –o lo que es lo mismo, alfabetizando– a personas mayores de 40 años. Recordamos que en ese momento el embajador era un hombre muy simpático a quien con cariño llamaban ‘Pepe’. Los cubanos cumplieron, Pepe cumplió y se logró erradicar el analfabetismo y firmar la paz. Sin embargo, es una lástima que a Pepe no se le hubiese ocurrido alfabetizar a algunos periodistas que hoy presumen de investigadores.

Nos gustó el editorial de El Espectador titulado “Con portazos a la paz no se honra a las víctimas” y en el que se afirma “no es arrinconando a Cuba como se honra a las víctimas del ELN. A ellas, y a todas, se las honra de verdad trabajando porque cese la guerra”. Gracias Cuba por los favores hechos a nuestro país.

Adenda: el Trump-oso se fue y el que hace el oso en Colombia todavía tiene año y medio para seguir haciendo el plantígrado. Germán propone que todos los colombianos de buena voluntad iniciemos una vaki o colecta para montar un buen equipo de investigadores que, con espías o sin ellos, logren encontrar lo que todos los colombianos queremos saber: ¿dónde diablos están las 40 millones de vacunas que Duque dijo haber comprado? A quien nos dé la respuesta le daremos una magnífica caja de bocadillos veleños fabricados en Moniquirá.

Adenda dos: sabemos de buena fuente que uno de los logros de los espías cubanos fue poder decir que, de cada 10 taxis amarillos cuántos niegan el servicio, porque “para allá no voy”. Esta información le permite a un poder extranjero dominar una ciudad con facilidad. Asimismo, conocimos que la más exitosa investigación de los cubanos fue descubrir quién le había hecho la cirugía estética a las hormigas santandereanas para que todas terminaran siendo rabonas.

 

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