De vacunas, bovinos y ‘bobinos’

 

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

No hay nada más peligroso que un inútil que se cree necesario.

La palabra de moda en toda discusión de sabios y estúpidos es vacuna. Hasta donde sabemos, vacuna viene de vaca, también de bovina. Si le cambiáramos la v tendríamos que los colombianos serían unos ‘bobinos’, que en nuestra jerga vendrían a ser algo como idiotas e incluso retrasados. Lo del retraso nos cae al pelo porque somos el país más retrasado en las vacunas, mas no en las bovinas. El último país de Sudamérica en recibir la vacuna seguramente será Colombia, debido a nuestro presidente ‘bobino’, quien le teme a la vacuna rusa porque cree que a través de ella inocularán el “virus comunista”.

En su programa Prevención y Acción, el presidente presentador anunció que Colombia había alcanzado un acuerdo con Johnson y Johnson para la compra de nueve millones de dosis de su vacuna contra el coronavirus. Este Johnson nos recuerda los polvitos para el culito de los niños por embarrarla de más en el pañal. Con estas, el país alcanzaría 49 millones de dosis aseguradas, distribuidas así: 10 millones de Pfizer, 10 millones de AstraZeneca y mediante el programa Covax de la OMS recibiríamos 20 millones de vacunas. En apariencia todo iría bien, no obstante, de las cuatro opciones que ha adquirido nuestro país, solo dos han superado los controles de las agencias reguladoras extranjeras, y en Colombia hace tres días el Invima inició los procedimientos de aprobación de emergencia para el uso de la vacuna producida por Pfizer. En el caso de AstraZeneca, su vacuna ha recibido autorización en Reino Unido, Argentina e India, mientras que la de Pfizer ha sido autorizada para su aplicación de emergencia en Estados Unidos, Chile, Costa Rica, Ecuador, Kuwait, México, Panamá, Singapur, Argentina y Reino Unido, y recibió aprobación completa en Baréin, Canadá, Arabia Saudita y Suiza.

Por su parte la iniciativa Covax, en la cual el gobierno ha puesto sus esperanzas para recibir 20 millones de dosis, va marchando lenta y accidentada. Reportes internos obtenidos por Reuters demuestran que la adquisición de vacunas a través de este esquema se encuentra en un “riesgo muy alto de fracasar, lo que podría dejar a miles de millones de personas sin acceso a las vacunas hasta 2024”.

Nada nos gustaría más que en nuestro país la inmunización fuese rápida y masiva, sin embargo observamos con pesar que el gobierno nacional ha rechazado siquiera la posibilidad de estudiar la vacuna elaborada por el Instituto de Investigaciones Gamaleya, conocida como Sputnik V, que está siendo aplicada en este instante en Argentina y Rusia.

Sin importar cuál sea la vacuna que nos pongan, esta no nos inmunizará contra los pelmazos como el futuro ex-ministro de defensa Carlos Holmes Trujillo, quien aspira a que en una crisis de neuronas colombianas –para la cual no hay vacuna conocida– le elijan como reemplazo del peor presidente en la historia (PPH). Junto con él saldrá también como bodoque la enchufada diplomática Claudia Blum, quien improvisó embajadores, cónsules, primeros secretarios, agregados y todo cuanto esperpento se encontró en el camino, prefiriendo -claro está- a financiadores de la campaña presidencial y quemados candidatos uribistas. Reiteramos: bienvenido el 2021 con tal de que se vayan Holmes, Blum y que algún día llegue la vacuna contra el coronavirus y contra la idiotez de algunos connacionales. Prepárense, eso sí, para todas las alzas en impuestos que nos tienen reservadas el gran Dux y su Minbonos Carrasquilla. Pero no se quejen, que quienes lo eligieron sabían a qué le estaban votando, como dicen los futbolistas: tomen pa’que lleven.

Podemos apostar que en Colombia habrá voladores, entrevistas de televisión, fotografía del avión y todo el ridículo que acostumbramos a hacer en cuanto aterricen los frasquitos con la pócima que nos hará superar la pandemia. Lástima que esa vacuna no nos quite lo idiotas y crédulos que somos.

Ñapa: el gran triunfo de la alcaldesa fue poderse ir de vacaciones a pasarla bien mientras que los bogotanos soportamos sus improvisadas ciclovías de pintura azul y el desastre de TransMilenio, que en su criterio son la mejor alternativa para el transporte. El problema no es que tome las vacaciones, que le corresponden por derecho, sino que lo haga desoyendo las recomendaciones emitidas por los gobiernos nacional y local y sus mismas declaraciones públicas.

Otra ñapa: un misterio para que nuestro amigo Sherlock Holmes nos lo dilucide: ¿dónde están las UCI que decían estaban disponibles? (y no es sólo pregunta nuestra; para la muestra un botón -o, un enlace- https://twitter.com/carlosjagudelo/status/1345750538030350338?s=19) pues según informaciones periodísticas, hay saturación. Según la Secretaría de Salud estamos divinamente y según los enfermos están esperando a ver dónde ir cuando empiezan a toser. Un poco de claridad y honradez en este nuevo año les pedimos.

Amables lectores, bienvenidos al 2021.

 

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