Cerebros baldíos

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Con motivo de la extensa investigación que realizó el equipo de Vorágine, en donde lograron comprobar que la señora Lina Moreno de Uribe estaba intentando apropiarse de predios baldíos próximos a la finca El Ubérrimo, nos pusimos a pensar en qué consistía un baldío y concluimos que el concepto también aplica al cerebro, en cuyo caso implicaría la ausencia de capacidad para razonar, procesar y almacenar información y por ende, actuar de una forma irresponsable, cruel e incluso inhumana.

El mejor ejemplo de esto es el presidente Iván Duque, quien durante su vida ha consentido la ocupación de su cerebro por parte de hombres más inteligentes, primero Luis Alberto Moreno y ahora Álvaro Uribe Vélez. En esta nueva etapa, el niño guitarrista fue acercándose a su poseedor y reconociéndolo como legítimo propietario de su actuar. Ello le permitió elegirse como senador, donde además dejó al patrón acceder a su producción de alimentos en la forma de platanitos, luego ser ungido como candidato del Centro Democrático y más tarde, ser investido como Presidente de la República. El bebote a su llegada a la Casa de Nariño y luego de horas de besos y abrazos, vio a su Supremo Hacedor y rompió en llanto, éste se acercó a él y le tomó de la cabeza en una demostración de aparente cariño pero que en realidad era un recordatorio de su sumisión, para luego observarlo y hacerle saber que su comportamiento era indeseable y debía detenerse. ¿Qué hizo Duque? pues contener las lágrimas.

Días después, luego de haber probado la silla con rueditas y de pasear con su amiga fiel -la guitarra- por los jardines del palacio, nuestro infante convertido en presidente se creyó capaz de emanciparse -craso error, en opinión de su poseedor- y se estrelló con la oposición de sus antiguos compañeros de salón, también sometidos al Hacedor, quienes le recordaron que, al igual que ellos, él era un predio baldío y ya había sido ocupado. Para ese momento al bebote no le quedó otra alternativa que regresar a su silla y girar y girar. Al hacer esta acotación recordamos una obra de Rafael Callejas, donde contando Las aventuras de Pinocho tenía una titulada “Pinocho en Babia”, allí la marioneta de Collodi vivía en un país lleno de -digamos- idiotas, y qué bien que la pasó esa marioneta en aquel lugar.

De un tiempo para acá el Presidente se ha mostrado más cómodo con la ocupación de Uribe. Quizá creer que cada día está más cerca la prescripción le hace resignarse (y ello sería muestra de su ignorancia, por cuanto los baldíos son imprescriptibles). La prueba de esto la tenemos cuando quien es cabeza del Ejecutivo cree que también lo puede ser de la Rama Judicial y termina inmiscuyéndose en asuntos que cualquier persona entiende que no son de su competencia. El infante-presidente olvidó por completo la división tripartita del poder y los pesos y contrapesos; ante el riesgo de perder su calidad de ocupado y regresar a ser baldío se saltó todos los límites y salió en defensa de su patrono. Parsimonioso, el incapaz se grabó en el mismo espacio de las alocuciones presidenciales y sostuvo que era un firme creyente de la “honorabilidad” del reseñado patrono. Orgullo de ignorante, dirían algunos.

Que Duque como persona sea un inepto no nos interesa en lo más mínimo, pero que una persona así sea el primer mandatario nos está costando mucho, nos está costando el aparato productivo nacional; la conservación de los ecosistemas; la paz; la tranquilidad; el posconflicto luego del acuerdo con las FARC; los liderazgos sociales y comunitarios; los derechos humanos y la democracia participativa. Pero lo más grave es que está costando la vida de cientos de personas indefensas y nos está debilitando emocionalmente a quienes sobrevivimos.

Una persona que no es capaz de actuar basado en los hechos y que depende de otro para tomar decisiones nunca podrá sentir el dolor de un país que está virando de nuevo al conflicto. Solo podrá performar como ha visto en las series de televisión gringas que tanto le gustan, pero jamás comprenderá los reclamos de una sociedad civil que se resiste a ser espectador del desangre y la repetición de las injusticias. Ello debe ser un aliciente para manifestarnos e inquirir a este gobierno mediocre, a ver si así Duque deja la ensoñación y renuncia a la ocupación de su conciencia.

Para nuestros estimados legisladores tenemos un mensaje: si no hacen nada para detener este regreso al conflicto, la historia los tendrá como cómplices y nosotros -los ciudadanos- les plantaremos cara. Por favor, conciudadanos, tengamos un mínimo de dignidad. Por nuestra parte, abuelo y nieto estamos mamados.

Adenda uno: un baldío cerebral también es el discurso de algunos políticos que nos solazan con sus sandeces, compuesto por mucha promesa y cero de cumplimiento. Veamos cuántos de los políticos que dijeron que no aprobarían el fracking ahora se esconden en las esquinas esperando que el MinMinas les diga cómo tienen que votar.

Adenda dos: y para terminar, será tan parecido al de la Babia nuestro país, que ya hay agencias de turismo montando excursiones para que cerebros baldíos vayan a conocer el túnel más demorado del mundo, como si fuese la octava maravilla del mundo moderno.

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1 Comment on "Cerebros baldíos"

  1. Fabio Herrera Gutiérrez | 8 septiembre, 2020 at 7:52 am |

    Excelente columna sobre la cosa que gobierna en Colombia. Que no se sabe si es cosa o es rosa, una delicada rosa que se deja arrancar los pétalos de un monstruo martirizador del campo, pero en este caso el campo es el escaso cerebro del primer mandatario impuesto ese si por la mafia con las borrascas de dinero que llegaban a la desembocadura del centro democrático para nutrir su fraudelenta elección.
    Ahora quien se encuentra en la casa de Nariño, es un muñeco maleable, muy manejable a las manos del mágico del Uberrimo, que simplemente cuando quiere que este arme una pataleta con lloriqueo incluído, tira de una de las cuerdas con las que lo manipula para que aparezca en el escenario de la televisión Colombiana, en muchos casos anunciando, extra, extra, el títere de dirigirá en contados minutos a los colombianos, y así comienza el show.

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