El pseudo-centro

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Este artículo es una nota ciudadana, y como tal es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cuarto de Hora.

La idea de un centro en la política es «disruptiva», pues intenta superar el dualismo izquierda-derecha de la cosa política. Ese dualismo, según los historiadores, tiene su origen en el desarrollo de la Revolución francesa de 1789. Quienes estaban de acuerdo con que el Rey pudiese vetar las decisiones de la Asamblea se sentaron a la derecha; los que propugnaban por un veto más ‘suave’ o inexistente, se hicieron a la izquierda; y por último, en el centro se ubicaron los indecisos.

En Colombia, durante los últimos años, se ha venido posicionando una o varias corrientes que se autodenominan de centro. El discurso predominante entre estas corrientes, es fundamentalmente, el de la anti-polarización. O sea, el mismo de aquellos indecisos franceses que por no ‘polarizar’ se hicieron en el centro, en el desarrollo de una discusión importante de la época. ¿No aporta acaso esa indecisión a quienes ostentan el poder, en este caso, al Rey?

El centro, y la no polarización, son abstracciones. Es una ética abstracta. No puede desarrollarse tal cosa en situaciones concretas determinadas. Pero es favorable, en la situación colombiana, mantener esa abstracción como el ‘corpus teórico’ de la acción política de los grupos del pseudo-centro, aunque en la realidad deban tomar partido, así sea no haciéndolo. No tomar partido es una forma no directa de tomar partido: el de los indiferentes. Que con su indiferencia terminan apostándole a lo establecido, fortaleciendo su existencia. Los indiferentes son al tiempo conservadores pasivos.

Donde no hay ninguna forma de polarización lo más seguro es que haya un consenso totalitario y no existan condiciones para oponerse. Por tal razón es ingenuo (y hasta peligroso) pretender la ausencia de polarización entre las facciones políticas que actúan en democracia. Porque cada facción política es representante de distintas fuerzas sociales, de grupos y clases enteras. Es apenas lógico que tales fuerzas participen de la discusión, porque son ellas precisamente – a partir de sus necesidades – las que han problematizado la realidad.

Incluso el discurso anti-polarizante, bastión del pseudo-centro, es enormemente polarizante. Si un sector del ‘centro’ se posiciona en el escenario político con altas (o al menos) posibilidades, lo hace en el contexto de una polarización pre-existente que deshace para crear una nueva, propia de un original momento (por lo general cohonestando explícita o implícitamente con parte de los graves defectos de los sectores en pugna). Por eso reafirmo que el centro es una abstracción, pues, cuando se vuelve real, ya no es centro, sino oposición. La oposición que nace de una polarización o disputa entre distintos sectores.

La clave para entender este discurso está en los beneficios que genera. La mayoría de dirigentes de ‘centro’ han tenido algún antecedente en los sectores en pugna, algunos con importancia y otros no tanto. En tales sectores no podían obtener el protagonismo pretendido. Por ejemplo:

¿Podría Fajardo ser protagonista en el Uribismo, y aún más, convencería al núcleo de ese partido con su discurso titubeante? Aún teniendo puntos en común con el uribismo, que le permitieron gobernar en Antioquia, y que él mismo ha explicitado, no encaja su personalidad en el discurso de la Mano Firme. Otro:

¿Podría Claudia López ser protagonista en la Colombia Humana, y aún más, convencería a los distintos sectores que conforman ese movimiento, con su discurso anticorrupción y su práctica neoliberal? Jamás. No es cuestión de capricho que este tipo de personajes digan ser de centro, debido a su incompatibilidad con los movimientos en pugna, terminan recogiéndose en ese espectro llamado centro. Incluso hay partidos y movimientos políticos con personería jurídica que no tienen unidad orgánica, más bien son órganos que avalan candidatos que provienen de otros escenarios políticos.

Una situación concreta y reciente es la presentada a partir de un trino del senador Gustavo Petro, en el que llama a los médicos y pacientes a defender el acto médico autónomo que la ley 100 redujo. El tuit de Petro es una gran crítica de la mercantilización de la salud en Colombia, a partir de un síntoma concreto, en el marco de la pandemia del Covid-19. Sin embargo, muchos autodenominados de centro, se hicieron notar de inmediato lanzando críticas en contra del planteamiento, incluso haciendo tergiversaciones de forma malintencionada. Jorge Robledo, senador histórico y líder del MOIR, quien en el último tiempo coquetea con el mencionado centro, tildó de irresponsable a Petro, haciendo creer que éste está otorgando un trato inmerecido a los médicos y trabajadores de la Salud, cuando en términos reales, el planteamiento es una crítica a la ley 100 en su componente mercantilizador. ¿De dónde está más cerca Robledo con esas posiciones deliberadas? Es evidente que está más cerca de los creadores de la ley 100 y del negocio que tienen con la salud, entre otros, el grupo empresarial antioqueño que apoya a Sergio Fajardo, su anterior candidato presidencial.

Por último. Quienes aseguran no estar de acuerdo ni con Petro ni Uribe (haciendo ver que son la misma cosa) por polarizantes o pecan de ingenuos u obran con perverso cálculo político para pescar a los primeros. Optar por algo distinto a lo que encarna la Colombia Humana-UP-MAIS es quedarse instalado en otra forma de polarización que incluye lo más descompuesto del uribismo y el santismo (y sus similares del pseudo-centro), por la sencilla razón de que esta idea-movimiento es la única alternativa política dentro de las tres facciones actuantes y con posibilidades, en una confrontación directa contra el neoliberalismo.

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1 Comment on "El pseudo-centro"

  1. EXCELENTE, PRECISA, CONTUNDENTE Y MUY CLARA COLUMNA..,No. obstante Cocientes de que estamos en tiempos de: La KGB,La Gestapo, El III Reich, Tercer Raicé y, o sea en,!LaCosaNostraColombiana!, del bien denominado, “MATARIFE, genocida el Innombrable», nos resta.., TAN SOLO ESPERAR…, que esta vez no salgan como casi siempre lo hacen esos: Mequetrefes, Mercachifles, Chismoltrufías, Tontos de Capirote, Malpagos, Muertos de Hambre y Regalados, meros Operarios de la ya bien Identificada,»BODEGUITAFURIBESTIA», a Insultar, cambiar EL TEMA, y tergiversar la OPINIÓN y, los COMENTARIOS!!!, cierto que tan solo eso esperamos mis amigues y compañeros de este DEMOCRÁTICO FORO ?

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