El dolor de ser colombiano

Por Fabián Carpio /twiitter: @FisicoImpuro

¿Nacer en cierto país es una cuestión de azar o un “castigo” del destino o del universo? Quizás nunca sabremos la respuesta a esa pregunta, pero lo que sí sabemos es que no es una elección que podemos tomar libremente. La cuestión es de ser posible: ¿escogeríamos ser colombianos?

En algunas religiones orientales como el hinduismo se cree en la reencarnación y el Karma. Según el Karma, cada una de las reencarnaciones que hemos vivido está condicionada por los actos que realizamos en vidas pasadas. Si lo pensamos de esa manera, podría ser que nacer en un determinado país o en cierto contexto vendría siendo un acto de justicia divina o de “retribución cósmica” por el daño (o bien) que hicimos en una vida anterior.

Esto me lleva al siguiente par de preguntas: ¿qué tanto mal hicimos en una vida pasada como para merecer haber nacido en Colombia y vivir con este dolor que no es físico, pero sí es permanente y generado por lo que sucede día a día en nuestro país? ¿Será que en una vida anterior fuimos de extrema derecha? o lo que es peor ¿uribistas?

Pero antes de seguir con este escrito también he de decir que no todos los colombianos llevamos este mismo dolor sobre nuestros hombros. Lastimosamente vivimos en un país donde reina y gobierna dos de los males que tanto daño le ha hecho a esta nación: la indiferencia y la indolencia.

Dos malditas enfermedades que están bien representadas en carne viva por personas y políticos al estilo de Sergio Fajardo que, así como él, hay millones de colombianos que viven sus vidas inmersos en una burbuja de comodidad sin siquiera saber (o importarle) los horribles acontecimientos de corrupción y de sangre que bañan a todo el territorio nacional.

Estoy casi seguro que usted que está leyendo esta columna, conoce a alguien que nunca ha votado y que, además, ha recitado esa famosa frase que nos condena cada cuatro años al momento de elegir presidente y congreso: “yo no necesito votar porque gracias a Dios tengo mi trabajo, vivo bien y no necesito nada de los políticos”. ¡Indolentes!

Este dolor que estoy seguro que comparto con todos ustedes es propio de personas que, así como yo, no podemos dejar de estar pendientes de los hechos que acontecen en nuestro territorio. Somos tan masoquistas que todos los días nos levantamos a leer nuestros medios de comunicación alternativos y redes sociales con la esperanza de encontrar noticias que nos haga recobrar la fe en nuestra sociedad, pero en cambio lo que vemos es un baño constante de sangre, violaciones, narcotráfico, guerras y la más putrefacta corrupción enquistada en los más altos niveles del Estado Colombiano en cabeza de un inepto e inservible ser humano como lo es el “viejo ese” de Iván Duque Márquez.

Aunque no lo crean, a veces envidio a los uribistas y a la derecha en general. Envidio esa capacidad que tienen esos indolentes sin escrúpulos y faltos de valores para hacerse los de la vista gorda ante escándalos como la ‘Ñenepolitica’,  el bombardeo de niños ejecutado por el presidente de la nación, la violación de niñas y niños por parte del ejército, el asesinato sistemático de cientos de líderes sociales y excombatientes que firmaron la paz, los miles de falsos positivos, los perfilamientos e interceptaciones ilegales del ejercito a pedido del ‘Presidente Eterno’, y lo más reciente: la elección como presidente del senado de un tipo que no debate, no presenta proyectos de ley y que ni siquiera asiste a las sesiones del congreso porque se la pasa ocupado componiendo canciones y pidiendo incapacidades médicas.

Es ese nivel de indolencia e indiferencia lo que me hace tenerle envidia a la Derecha de este país; ahí es cuando uno entiende por qué son capaces de seguir adelante con sus vidas sin importar que el país se esté cayendo a pedazos, siempre y cuando sigan viviendo del Estado y de los contratos que se ganan por ser los ‘lavaperros’ del político de turno. Mientras tanto, el resto de nosotros tenemos que vivir con ese dolor de querer y luchar por un país decente a sabiendas de que un verdadero cambio para esta sociedad no va a llegar hasta que dejen de gobernar los mismos, es decir, hasta que este pueblo deje de ser una masa indolente e indiferente y aprenda a votar. Ese es el dolor que siento al ser colombiano.

 

“¡Pueblo indolente! ¡Cuán diversa sería hoy vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad!”.

– Policarpa Salavarrieta

 

Este artículo es de opinión, y como tal es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cuarto de Hora.

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14 Comments on "El dolor de ser colombiano"

  1. Enrique Hernández | 22 julio, 2020 at 7:01 am | Responder

    Roa Sierra, asesino material de Gaitán, murió el 9 de abril de 1948. Álvaro Uribe Vélez nació en julio de 1952,es la reencarnación de Roa Sierra

  2. José Ernesto Valdès Gonzàlez | 22 julio, 2020 at 9:43 am | Responder

    No necesita uno sembrar odio para sentir dolor. Esta es una radiografìa de nuestro paìs sin ànimo de polarizar, tan solo muestra el sufrimiento de millones de colombianos que tenemos que despertar. buen articulo y continuemos contagiando a todos los que màs podamos de esta angustia y de la soluciòn que tenemos como ciudadanos: EL VOTO.

  3. Excelente, te felicito por ese análisis de nuestra sociedad.

  4. Super pueblo esclavo lameculos arrodillados

  5. Yo he escuchado a cercanos diciendo que Uribe es el mejor, porque los paramilitares han sido una medicina que ha ayudado a asesinar a guerrilleros y viciosos y han limpiado los pueblos de esas lacras. Que tristeza escucharlos y verlos felices con ese tipo de parlamentos y hacerse los ciegos y sordos ante todo lo que pasa en el país.

  6. Algunas veces he comentado en twitter las opiniones de fìsico impuro, porque nos une un pensamiento en la misma direcciòn, y quizàs èl sea docente como yo. Ese dolor que èl siente, no es ajeno a muchos de los que estamos cansados de que el paìs en lugar de avanzar en lo positivo, se arraiga màs en las actuaciones y hechos por los que nos identifican en el exterior, y añàdele ahora la corrupciòn que ha permeado todo, desde el llamado proceso 8000, no paramos de ver como las mafias, se han consolidado en el deporte, en la financiaciòn de campañas, en los contratos…Y LO PEOR, SÌ, CON MAYÙSCULAS, EN LAS FAMOSAS «AYUDAS» DE ESTA PANDEMIA. SIENTO ASCO DE QUIENES, NO TIENEN EL MÌNIMO DE VERGÜENZA, Y DEJEMOS OTROS TEMAS, PORQUE HOY NO ACABARÌAMOS. SIENTO ESPERANZA, con las personas que aùn no desisten en los propòsitos de ver una Colombia distinta.

  7. augusto velasquez elejalde | 22 julio, 2020 at 10:53 am | Responder

    Claro que si se puede saber si se reencarna o no, historias hay las suficientes, ah, si, también mentirosos los hay, como los que dicen que se reencarna en animales. Pues aunque suena extraño, la frase de «Pueblo que no conoce su historia, se condena a repetirla» eso le pasa a los colombianos y a la humanidad en general. El engaño viene desde los invasores de este planeta cuando llegaron huyendo de la justicia universal. Se encargaron de ocultar la verdad y enseñar su mentira com la «verdad» a creer.

  8. Tal cual eso somo, una gran mayoría apáticos a todo lo que tenga que ver con política sin saber que por esa apatía e insolencia vamos directo a la miseria económica y peor intelectual. Felicitaciones me gustó muchísimo su columna. Un saludo desde Canadá.

  9. Tal vez si es un propósito del universo haber nacido aquí, pero ese propósito no tiene nada que ver con lo que pasa a manera externa como en este caso centrar la mente en ‘la política’, el propósito va mucho más allá de eso, va hacia nuestro interior. Ahora tal vez nacistes y tengas la satisfacción de ver a esta patria libre, algo que cada vez se va acercando más. No olvidar que el tiempo es ese maestro sabio que se encarga de poner todo y a cada uno en su lugar.

  10. Sebastian Beltrán | 22 julio, 2020 at 1:59 pm | Responder

    Lastimosamente en este país, nos acostumbramos a ser conformista con «lo que nos tocó», sabiendo que nosotros tenemos el poder de cambiar eso, y que solo hace falta un poco de cultura y educación para que en algún momento de nuestra historia podamos estar realmente orgullosos de ser colombianos

  11. Yo también me pregunto por el karma. Definitivamente el pecado que hicimos en nuestras vidas pasadas es descomunal para merecernos semejante gobierno. Un país que tendría la posibilidad de ser próspero, lo han convertido en un cementerio.

  12. Mientras no haya fusión entre los sectores de oposición, se polariza la visión de los acontecimientos negativos que a diario minan al ciudadano promedio. Ante un pais inviable por la casta politica dominante, es menester la cohesión de los partidos con un sólo objetivo de obtener la aquiescencia de los electores.

  13. En esto nos tiene metido, gracias a la presion ejercida por el sistema de todos los gobiernos que hemos tenido a traves de la historia, «el mantenimiento»en la mas completa ignorancia politica que nos hace una sociedad fragil y facil de manejar. estamos llenos de idiotas que producen miedo por la capacidad que tienen de elegir un presidente, la amnesia Colombiana es inigualable en el mundo, la justicia de la mano de la indolencia no hace nada para tratar de ayudar al pueblo Colombiano a salir de la explotacion de la cual somos victimas pagando impuestos para sufragar lo que despilfarran los gobernantes, este articulo es muy profundo y bien traido para tratar de despertar al pueblo del insomio en que se encuentra sumergido.

  14. ¿ Char compone canciones ?

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