Sin desobediencia, Colombia deja de respirar

Por: Gustavo Petro

Llamado a la desobediencia Civil

Se ha producido un terremoto en redes sociales y medios de comunicación, por la propuesta que hice de acudir a la desobediencia civil como método pacífico y responsable en medio de una pandemia, para reaccionar ante un gobierno ilegitimo que está condenando a la sociedad colombiana al genocidio.

Razones para la desobediencia sobran: la relación probada del presidente y la vicepresidenta con el narcotráfico, el fraude electoral, el desastre económico maximizado por la debacle de la salud, la concentración de la riqueza en manos de los banqueros, la destrucción mayúscula del empleo, un sistema pensional que no pensiona, la corrupción que carcome todas las instancias del Estado, el fracking que amenaza el agua, la muerte sistemática de líderes sociales, etc.

Colombia es hoy uno de los países más contagiados del mundo, y este es un asunto político. Es el sistema de salud y el raquitismo de la política social lo que nos hunde en el abismo de la enfermedad, más que a la mayoría de los países del orbe.

Pero el problema, en realidad, no consiste en discutir con quienes por ignorancia o por mala intención hacen ver la desobediencia civil como un delito, una herejía digna de la santa inquisición, cuando en realidad es esta, la forma de más alta conciencia ciudadana pacifista, como alguna vez lo dijera y lo practicara Gandhi.

El problema central está en llevarla a la práctica.

La desobediencia civil no se medirá por el valor teórico de la propuesta, sino por la capacidad que tengamos de convertirla en una necesidad para las masas.

Si no hay reacción social en estos tiempos de pandemia caminaremos, con certeza, a las tierras de la dictadura.

El “uribato” que es la dirigencia económica y política del uribismo, sabe con certeza que se ha debilitado y que no cuenta con el apoyo ciudadano que antes tenía. Esa debilidad en un proyecto político que necesita de la violencia para perpetuarse en el poder y que no puede estar sin poder porque termina en la cárcel por su alto nivel delictivo, los empuja con desespero a la opción tiránica, los lleva a tratar de extinguir la democracia.

El uribato ante su pérdida de ciudadanía, escoge el camino de la dictadura y la simple tiranía.

Por tanto, si de verdad queremos un proyecto democrático para Colombia, se hace necesario una respuesta ciudadana contundente e inmediata.

El primer gran problema de esa reacción social es la imposibilidad, por ahora, de autoconvocarnos en grandes manifestaciones, pero podemos desplegar una capacidad de reacción desde y dentro de  la pandemia misma. Una capacidad de acción coherente con preservar la vida en medio de la pandemia, que debe ser desatada por instancias de convocatoria sociales.

Luego de las multitudinarias movilizaciones del 21 de noviembre y del 4 de diciembre, el paro empezó a marchitarse. Para el mes de enero y febrero ya se notaba un debilitamiento de la movilización popular muy determinada por un liderazgo social que se fracturaba ante el triunfo electoral de Claudia y su poder sobre el partido verde. Las cúpulas de las centrales obreras, en una buena proporción, respondieron a la atmósfera de apoyo a la nueva alcaldesa y eso les implicaba una contradicción aguda con la movilización popular, sobre todo, en Bogotá.

Liderazgos estudiantiles construidos desde la prensa tradicional, líderes sindicales tradicionales, el liderazgo de algunas ONG y de algunos movimientos sociales, estaban gravitando más en lo que sería la composición del nuevo gobierno distrital y su apoyo, que en la necesidad de ampliar la movilización social.

Hoy las instancias de paro, no se hacen presentes en las nuevas condiciones y ni siquiera se han expresado sobre la necesidad imperiosa de una nueva movilización popular adaptada a las necesidades que demanda la existencia real y creciente de la pandemia.

Por eso, una de las tareas más importantes de la gente que se considera de la Colombia Humana en el país, es construir las instancias sociales desde las que se puedan convocar las jornadas de desobediencia civil. La sociedad colombiana necesita de un referente social en medio de la confusión que genera la misma enfermedad, las ansias de sobrevivir, el riesgo cotidiano a la existencia y unas políticas del gobierno contrarias al existir. Ese referente social no puede demorar en aparecer.

La desobediencia civil es un método no violento de alta conciencia ciudadana colectiva e individual, se puede expresar de diversas maneras a nivel local o nacional. Por eso hay que construir ya esas instancias sociales locales y nacionales para echarla a andar.

Las instancias sociales pueden fallar en la convocatoria a la desobediencia porque la confusión actual de la ciudadanía puede desvalorizar los objetivos colectivos. La consigna del sálvese el que pueda económica y físicamente, nos puede conducir a una anomia social y a la barbarie. Por ese camino lo único que empezará a coger forma será la dictadura y la muerte de la democracia.

Pero si las instancias sociales tienen éxito, y demostramos ser capaces de desobedecer colectivamemente, pondremos al gobierno de Duque a negociar un cambio sustancial de políticas y podremos conducir la sociedad hacia la vida y la superación de los problemas.

Podemos establecer unos objetivos concretos a lograr, necesarios para estas semanas de agudización de la pandemia.

En salud, el derecho a la vida enfrenta una fuerte omisión por parte del Estado. Ya sabemos que no se compraron respiradores a tiempo. Ya sabemos que el sistema de salud mercantilizado está colapsado. Ya sabemos que aunque empiezan a llegar las UCI, no hay personal capacitado y suficiente para manejarlas. Eso se llama improvisación. Improvisación que costará vidas.

Hoy la mayor parte de las más de 5.000 personas que han muerto, han fallecido sin siquiera alcanzar un respirador. El 81.8% de ellos murieron en sus viviendas sin pasar por una UCI y la mayoría de ellos no tuvieron tratamientos para mitigar los efectos del covid. Tratamientos que pudieron salvar miles de vidas.

El protocolo de atención se centró en la observación de los enfermos hasta que estuvieran en fase crítica y ya estando allí, su hospitalización en condiciones ya muy precarias para su sobrevivencia. Los países exitosos frente al covid han reemplazado la observación por la intervención activa con tratamientos, y han logrado niveles muy bajos de número de muertes y de contagiados. Podríamos poner de ejemplo a Costa Rica, Uruguay, Cuba, o Finlandia, Dinamarca, o el extremo oriente. La ley 100 no permite estos altos niveles de prevención en el territorio mismo y los tratamientos a personas con inicio de los síntomas.

La crítica del doctor Raúl Salazar, médico del Valle del Cauca, es pertinente, así él mismo no descubra que la fuente de la enorme omisión del Estado en salvar vidas humanas es la misma ley 100.

Pues bien, aquí hay un campo de desobediencia civil. Los médicos deben formular tratamientos más allá del acetaminofén que solo sirve para enfermos con síntomas leves, como bien lo denuncia el doctor Raúl Salazar, y el paciente debe acudir a las tutelas para logralo y exigirlo. Las redes sociales deben ponerse al servicio del enfermo no atendido.

Los tratamientos que mitigan algunos riesgos mortales que se generan por el virus están en muchos de los países exitosos, sin que representen curas milagrosas ni vacunas. No garantizan “per se” la vida del paciente, pero han salvado la vida en miles de casos. No hacerlo es una verdadera omisión que conculca el derecho fundamental a la vida.

Claro que los mecanismos burocráticos y las rutinas de minimización de costos de las EPS han impedido que se tengan el número de pruebas suficientes para dimensionar con objetividad la magnitud y la geografía de la pandemia. Para más preocupación, somos de los países con menos pruebas hechas en el mundo.

Pedí información a la secretaria de salud de Bogotá sobre el origen social, por estratos, de los fallecidos por el covid en la ciudad. Aunque no tengo los datos oficialmente, los que me han suministrado algunos funcionarios, son espeluznantes. Se salvan los que pueden pagar tratamientos. Los demás enfermos graves que no tienen esa capacidad de pago y no reciben tratamientos, mueren. Estamos ante un aporicidio: la muerte de los pobres.

En política social también sabemos que el gobierno, bajo una idea de reactivación económica, que vende como inteligente, en realidad, y contra las instrucciones de la Organización Mundial de la Salud, decidió seguir los desastrosos pasos de Trump y Bolsonaro.

No se puede abrir la economía, cuando la pandemia avanza y cuando la reactivación se construye sobre la base del empobrecimiento, sin subsidiar la demanda a través del pago de las nóminas para no dejar caer el empleo, y sin entregar una renta mínima básica de verdad, a los confinados. Financiar la demanda de las necesidades básicas de la gente es el verdadero reactivador económico en tiempo de post pandemia, pero en tiempos de coronavirus, sin aún llegar al pico de la pandemia, el objetivo prioritario es salvar vidas humanas.

Lo que en realidad hizo Duque fue desatar un pavoroso mecanismo de concentración de la riqueza en manos de los banqueros en medio del empobrecimiento generalizado de la población y de los micro, pequeños y medianos empresarios.

La cuarentena estricta y preventiva implicaba una redistribución de la riqueza de arriba hacia abajo, de los dueños de los bancos y del patrimonio hacia los trabajadores y la gente en la pobreza, a través del subsidio de nóminas y la renta básica. La casta política en el poder jamás ha sido capaz de imaginar siquiera la posibilidad de una redistribución de la riqueza, así sea en términos transitorios, como lo demandaba la pandemia.

Enfrentar este mecanismo perverso de la política de Duque implica desobediencia civil también. La desobediencia civil en pos de la renta básica y el subsidio de las nóminas con enganche inmediato de los trabajadores despedidos, implica dejar de pagar las deudas bancarias y presionar los bancos a un cambio sustancial de su política agiotista y ventajosa.

Implica dejar de pagar arriendos empresariales y familiares para detener los desalojos.

Implica dejar de pagar servicios públicos en jornadas locales de desobediencia civil.

El cese de pagos, para proteger el ingreso, permite presionar un gobierno ilegitimo y débil para cambiar la política, de cara a restablecer la prioridad de la vida en el país y el ordenamiento democrático de la reactivación del trabajo.

Llevar al gobierno a cambios sustanciales o a su propia renuncia si no es capaz, no es un objetivo alejado de la realidad colombiana. Al contrario, no hacerlo, puede implicar una destrucción mayúscula de la cohesión social, la institucionalidad malherida, y de la Nación misma.

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15 Comments on "Sin desobediencia, Colombia deja de respirar"

  1. Jairo Alberto Roa | 12 julio, 2020 at 6:40 am | Responder

    Excelente columna Senador Gustavo Petro. Entendiendo que las razones de fondo del ilegítimo Duque no es la reactivación de la economía en pro del ciudadano, sino de beneficiar los grandes grupos empresariales, otra forma pacífica de desobediencia civil puede ser el cese de actividades laborales y que el ciudadano aún por su misma protección y prevención ante la desaforada propagación de la pandemia se quede en su casa. Para quienes entendemos lo que significa Desobediencia Civil, sabemos que es un llamado totalmente alejado de las manifestaciones violentas, y por el contrario es el despertar del ciudadano para que reclame lo que por orden constitucional es un deber del Estado y un derecho de cada habitante colombiano. Senador Petro siga en su defensa de los derechos que la Constitución Política nos da que soy un convencido que usted está haciendo bien su trabajo, y ése sentir es ahora más generalizado que antes, y la evidente malintención de algunos medios y opiniones que tergiversan sus comunicados, no va a lograr ponernos de nuevo la venda en los ojos a quienes desde hace tiempo nos la quitamos y vemos la realidad que vive nuestro país, y la llamamos por el nombre que se le debe dar y el nombre de esa realidad es: Colombia está en las manos equivocadas.

  2. Jonathan yustres | 12 julio, 2020 at 6:55 am | Responder

    Petro es verdad usted tiene razón ,pero si quiere ser presidente y lo queremos una buena parte de colombia ,la desobediencia civil serviría ,cuando sea una necesidad y en estos momentos ,todavía hay mucha gente que lo lo ve así,ese plan de desobediencia estaría bien cuando sea la mayoría la que se viera perjudicada pero aún no es así, es por eso que no es hora de hacer este tipo de llamados ,por qué estaría siendo foco de la inconformidad ,lo más inteligente sería esperar a que se agrave la situación ,la ciudadanía vea el problema en grandes proporciones y aprovechar ese momento,si sigue en ese tema ahora que apenas está emp dando lo peor ,la gente lo va aver mal y cuando se agrave la situación ,ya la población va a estar cansada y agotada del tema,entonces hay que dejar el extremismo y el afán ,hay que actuar con cautela y con prudencia ,esperar a que esas mismas consecuencias de la precariedad de la salud empeoren e indignen a la sociedad ,esperar a que se haga más visible estos problemas y sigo insistiendo actuar con prudencia,para que? Para que la prensa tradicional que es la que de verdad es visible a todos los estratos y a la mayoría de colombianos empiece a hablar sobre estos problemas ,sin tener el prejuicio que está hablando a su nombre ,quiero decir como la prensa esta tan politizada si hablan del precario sistema de salud por la ley 100 y usted lo tiene el tema retrillado ,pues simplemente por eso va a tratar de ocultarlo lo más posible y va a querer poner cortinas de humo y a la final haci ndole el trabajo más fácil a este narcogobierno ilegítimo,entonces que creo que hay que hacer ,primero tratar en lo más posible en ser prudentes y esperar a que la ciudadanía vea el problema ,tratar de ser una voz de esperanza , Alós colombianos no nos gusta la confrontación entonces hay que alejarse de esa práctica y lo mejor es tener una voz que acompañe y no que confronte,por qué la confrontación hace tomar partidos y nos divide y hay que tomar partido para unir esa debería de ser la clave,las cosas van a empeorar claro que sí ,pero la colombia humana debe de ser un bálsamo en está crisis ,así nos uniremos más ,ahora son solo peleas hasta con los tibios ,que es la que deberíamos de recibir correctamente no agrado en este momentos de crisis ,deberíamos de atraer a esos tibios y no es por medios de desobediencia civil,si todavía no entienden la magnitud del problema es hay donde se está apresurado y es lo que está haciendo que sea el foco del problema y de la división ,hay que ser prudentes y tener paciencia y a medida de que la crisis aumente va a haber más ciudadanos inconformes y es perfecto para que se integren a la colombia humana ,pero se vana integrar siempre y cuando sea una solución buena pacífica ,lógica que sea buena y es hay donde la colombia humana haga la diferencia en esta pandemia, ese es el objetivo que tiene que tener la colombia humana ,hacer la diferencia desde el amor ,la justicia,la rectitud,la equidad ,la unión ,ese es el cambio para colombia ,unir a todos y dejar desnudo el gobierno sin tener que atacarlo constantemente si no simplemente actuar de una forma integral y de unión y dejar que su corrupción misma lo opaque ,un saludo y estas palabras quiero que sea para mejorar la colombia humana que esparmos lidere con amor y paz como Jesús de nazaret

  3. El artículo deja una sensación de vacío en la articulación entre instancias sociales (difusas) y justificaciones (personales) de la desobediencia…sin ahondar en como desatar la unidad nacional …deja percepción contradictorias.

  4. Ray david acosta | 12 julio, 2020 at 8:16 am | Responder

    Senador, lo felicito por esta columna bastante explicita, siga escribiendo para entender mejor ese programa de gobierno, pero hay algo muy claro, y es que los colombianos necesitamos nas conciencia y lectura para poder entender sus propuestas, en eso radica el problema de la sociedad, al no leer y estudiar, no hay analisis critico, y es donde los medios de comunicacion se roban y tergiversan la propuesta y los ideales sociales.

  5. Excelente articulo. Suficiente en palabras, coherente, humor «Uribato» sagaz.
    Personalmente después de 15 días de haber decretado Confinamiento obligatorio (23 marzo 2020), entendí lo inconstitucional de la medida. Desde entonces no estoy confinado a costo y/o riesgo de mi vida.
    Veo todos los días, compatriotas que salen conseguir en medio de pandemia sustento para si y sus familias, Estado los abandonó, ahora enfermos y pocos alimentos, que les espera a muchos????? la Muerte.

  6. Tulio Castro Rodríguez | 12 julio, 2020 at 8:29 am | Responder

    Estoy totalmente de acuerdo con sus reflexiones en este artículo mi estimado Gustavo . No podemos cruzarnos de brazos o mirar los toros desde la barrera mientras cientos de conciudadanos mueren por desatención de las Eps’s al mantenerlos en observación en sus casas devueltos de las clínicas , hospitales o consultorios con acetaminofén , sin ningún tratamiento a esperar la prueba cuando esté grave y cuando lleguen los resultados es demasiado tarde . Igualmente , el hambre que azota a los hogares pobres es insostenible porque las ayudas , si es que las hay , no llegan , son insuficientes o se las roban mandatarios o funcionarios del orden nacional , territorial o local , ésto empuja al ciudadano a la calle a rebuscarse con lo que sea para no dejar morir de hambre a su familia . Aunado a ello , la falta de la renta básica y el subsidio de nómina para las familias y para los trabajadores contribuyen a la desesperanza que sólo podrá vencerse con la DESOBEDIENCIA CIVIL en los términos que plantea Petro . Estamos viviendo una Dictadura de un gobierno ilegal , elegido con dineros del narcotráfico y el fraude de la REGISTRADURÍA … Entonces ? Desobedecemos o morimos por la indiferencia de lo que estamos viviendo . DESOBEDIENCIA CIVIL YA !

  7. ‘La consigna del sálvese el que pueda económica y físicamente, nos puede conducir a una anomia social y a la barbarie. Por ese camino lo único que empezará a coger forma será la dictadura y la muerte de la democraciaLa consigna del sálvese el que pueda económica y físicamente, nos puede conducir a una anomia social y a la barbarie. Por ese camino lo único que empezará a coger forma será la dictadura y la muerte de la democracia».
    Petrp, equivoca los tiempos, no son en futuro,debió escribirlo en pasado perfecto y presente continuo.
    Además la anomia social se presenta desde que la ciudad se masifica, es decir en ella estamos hace ya 70 años.
    Y recuerde a Rosa Luxemburgo, ‘Socialismo o Barbarie’ o el Ángelus Novus de W. Benjamin.

  8. ‘La consigna del sálvese el que pueda económica y físicamente, nos puede conducir a una anomia social y a la barbarie. Por ese camino lo único que empezará a coger forma será la dictadura y la muerte de la democracia. »

    Petro, equivoca los tiempos, no son en futuro,debió escribirlo en pasado perfecto y presente continuo.
    Además la anomia social se presenta desde que la ciudad se masifica, es decir en ella estamos hace ya 70 años.
    Y recuerde a Rosa Luxemburgo, ‘Socialismo o Barbarie’ o el Ángelus Novus de W. Benjamin.

  9. Una excelente explicación que adhiere más argumentos de los conocidos, para poder lograr una desobediencia civil.

  10. es urgente la union la accion colectiva de las personas que queremos trabajar por sacar adelante este pasis, busquemos esta union para empezar a hacer cosas. Necesitamos del liderazgo de Gustavo Petro, pra empezar a trabajar en muchas cosas, lo primero que nos unamos que nos identifiquemos, que hagamos frentes de accion comun.

  11. Anibal Acosta Muñoz | 12 julio, 2020 at 10:09 am | Responder

    La desobediencia civil debe ser liderada por usted senador pero debe tener una estructura y organización no en el sentidos de poder sino de agrupar las personas por departamentos municipios y corregimientos, sino hay un orden organizacional de las bases para llevar a cabo esta idea colectiva, solo será una idea acatado por algunos y que se perderá con el pasar del tiempo y por las extrategiias del gobierno para destruir el acatamiento colectivo de la desobediencia civi.

  12. Cuándo será que el pueblo toma en serio la importancia de elegir los mandatarios.

  13. Es utópico pensar que las personas nos pongamos de acuerdo en no pagar. Somos una nación amedrentada desde hace décadas. Y si lo hiciéramos, ¿ quién le impediría a las empresas de servicios que nos suspendan el servicio ?
    Agradecemos que nos haga ver muchas cosas que no vemos y que sea la voz de muchos invisibilizados.

  14. Eduardo Posada Peñate | 12 julio, 2020 at 8:46 pm | Responder

    Al fin Dr Gustavo se dio cuenta que en los hospitales no estan curando , los que se curan se curan en su casa con medicamentos caseros ( aspirinas ,hipoclorito de socio , invermetina para prevenir et) recomendados por medicos desobedientes . los medicos obedientes a los protocolos OMS y a las clinicas son culpables de esta mortandad . Si esto se corrige se salvan muchas vidas

  15. «Entre todos salimos de esto» (duque en su seriado diario), pero:
    Se requiere que de cada 3 personas 1 se contagie.
    Y si te enfermas, requiero que te mueras porque no tendremos UCI para todos.
    Requerimos también que nos ayudes a cuidar a los enfermos pero tienes que hacerlo sin elementos de protección, porque no te los vamos a dar.
    Requerimos que te quedes en casa, pero es necesario, que aún sin poder trabajar, le sigas pagando a los bancos, los impuestos y todo lo demás.
    Y finalmente, requerimos que pongas TODO de tu parte, no preguntes, no cuestiones y por supuesto no protestas, porque nos preocupamos por ti y no puedes criticarnos

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