La oscura verdad de la intervención en el Magdalena

Este artículo es una nota ciudadana, y como tal es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cuarto de Hora.

Por: Ariel Alberto Quiroga Vides /arielquirogavides@gmail.com

Soy un votante enojado, hago parte de más de 300 mil magdalenenses que decidimos por el cambio en el departamento, e hicimos un esfuerzo para que los Cotes y otras progenies de rapiña no vuelvan a feriarse la cosa pública.

El 27 de octubre del año 2019 celebré con sinceridad el triunfo de Carlos Caicedo sobre el Mello Cotes, ese acceso carnal violento que le propinó en las urnas fue histórico, las casas de la politiquería del Magdalena no estaban acostumbradas a ese tipo de luchas, cuyo ring era la democracia y no el clientelismo.

Se sabía que el nuevo gobernador no la iba a tener fácil, pero sinceramente, esperaba que los poderes del atraso, no tuviesen mucho musculo para truncar el desarrollo de este departamento, no obstante, el gallo entre más muerto se encuentra, más fuerte pega el espuelazo.

En su discurso de posesión, Carlos Caicedo manifestó que haría lo posible por recuperar la salud del departamento, pero todos sabíamos que esa pelea tendría varios rounds, y que aunque el nuevo gobernador pegara el primer golpe, estábamos seguro que de vuelta vendría la respuesta.

El Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche (HUJMB) como todos los hospitales de la zona Caribe, representa un fortín de burocracia con un presupuesto fácil de disipar, eso sí lo miras con los ojos del pasado gerente Tomás Diazgranados, o la punta de un sistema de salud departamental sostenible y eficiente, eso, si lo miras desde la perspectiva de la moral pública.

En varias ocasiones, el gobernador del Magdalena solicitó a la Superintendencia de Salud que interviniera el hospital, porque francamente era una entidad de salud que no se sanaba ni a sí misma, pero la Superintendencia no acudió a ese requerimiento.

Extrañamente, fueron dos las visitas cruciales al HUJMB las que arrojaron el informe final que fundamentó la decisión de intervención forzosa de la Súper Salud, estas visitas ocurrieron del 05 al 08 de noviembre y del 17 al 21 de diciembre del año 2019, la primera de ellas, se realizó apenas nueve días después, que, no me canso de decirlo, Carlos Caicedo le enseñó al Mello Cotes, como es que se hace una campaña sin comprar votos.

¡Qué casualidad! O como dicen en mi tierra ¡que leche!, esperaron que Caicedo ganara las elecciones para empezar las auditorias. El 12 de febrero del año 2020, se emitió el informe de hallazgos de irregularidades, enumerándose 51 de ellas, en las que se encuentran perlas, tales como que de 21 mil servicios prestados, no se facturó uno solo de ellos, es decir, no se cobraba a las EPS, que la planta administrativa superaba el 40% de la nómina, y que apenas con 164 procesos judiciales, este hospital contaba con nada menos que 14 abogados, pero eso sí, con pretensiones en su contra que ascendían a 60 mil millones de pesos, de lo cual no existía un análisis técnico de la probabilidad de ganar o perder esos litigios.

Son 51 hallazgos que parecen sacados de un hospital que se manejaba como las lanchas de la fuerza armada colombiana, a la deriva, ahí como sin timonel, sin gerente; o peor, con Tomás Diazgranados a la cabeza, que al parecer nunca entendió que gerenciaba una entidad icónica en el manejo de la vida y salud de millones de personas. Me imagino que este señor administraba al HUJMB, como un tendero que anota las cuentas en el cartón de marlboro, y es de anotar, que los tenderos si son efectivos a la hora de cuidar el billete.

Carlos Caicedo solicitó que la posible intervención se hiciera mientras estaba el señor gerente Tomás Diazgranados, pero la Superintendencia nunca tuvo dientes para ello, a pesar, de que según palabras del ex administrador al periódico El Informador, durante su gestión recibió siete visitas del ente de control.

Independientemente de que el HUJMB estaba en la ruina y de que el señor Carlos Caicedo tenía que lidiar con un gerente que estaba sin estarlo, el gobernador se puso manos a la obra, y expidió el Decreto 0025 del 13 de enero del año 2020, que palabras más palabras menos, ordenaba un uso racional del presupuesto de la red hospitalaria departamental y especialmente del hospital en cuestión, creaba una comisión asesora para el fortalecimiento de la sostenibilidad financiera y solicitaba al gobierno nacional, el acompañamiento en esta labor de recuperación. Recuérdese que la Súper Salud hace parte del gobierno.

El citado Decreto, se expidió fundamentado en acercamientos que existían con anterioridad entre la pasada gobernación y el Ministerio de Salud, pues eso se evidencia al corroborar, que el Ministerio de salud el 19 de mayo de 2019, emitió un concepto técnico de viabilidad al programa territorial de reorganización, rediseño, y modernización de la red ESE del departamento del Magdalena, en el que quedó expuesto, que el cumplimiento de todos los aspectos de mejoras, quedaba en facultad del departamento. Esto indica que el plan de intervención del HUJMB no estaba en la agenda de la Superintendencia, pero esa intensión cobró vida, una vez Carlos Caicedo ganó las elecciones.

A pesar de que se había creado el Decreto de racionalización del presupuesto, el señor Tomás Diazgranados comprometió, de los 38 mil millones destinados para todo el año 2020, la suma de 21 mil millones en los primeros cuatro meses del año, una jugada maliciosa al mejor estilo de los politiqueros, teniendo en cuenta que la legalización de la contratación del personal, se hizo a hurtadillas entre la noche del 17 de enero y la madrugada del 18 de enero de 2020, como lo documentó el medio digital Eventossantamarta.com.

El decreto de racionalización, se asemeja a un plan marco de salvamento del hospital Julio Méndez Barreneche, y recuérdese que dicha norma, se expidió con posterioridad a las repentinas auditorias de la Superintendencia de salud (noviembre y diciembre de 2019) y con posterioridad al informe de los 51 hallazgos.

En la misma línea de restauración del HUJMB, el gobernador del Magdalena en junta directiva del 24 de marzo del año 2020, había anunciado la inversión de más de ocho mil millones de pesos para pagar obligaciones laborales, y de veinte mil millones para compra de insumos médicos que sirvieran en la contención de la pandemia del COVID-19.

El 31 de marzo el señor Tomás Diazgranados por fin abandonó al paciente que peor había tratado en su vida, al HUJMB, y al parecer esa era la señal esperada por la Superintendencia de salud, pues cuando apenas el gerente nombrado por el gobernador, el señor Jairo Romo, tenía 40 días ejerciendo, la Superintendencia aparece con la Resolución No. 002304 del 11 de mayo de 2020, y ordena la intervención forzosa del hospital, despojando del cargo al médico Romo y posesionando a un agente interventor.

No es el momento para dramatizar ingenuidad y pendejismo, cinco años de crisis y la Súper salud no apareció, siete visitas hechas al señor Tomás Diazgranados y la Súper Salud no apareció para intervenir, un compromiso incumplido por parte de la ex gobernadora Rosa Cotes de empezar un plan de mejoramiento del hospital JMB en mayo del 2019 y la Súper Salud no apareció. Pero paradójicamente recobró un ánimo de defensa de la salud del departamento cuando Carlos Caicedo le dio una paliza al mello Cotes.

¿Ahora bien, si el señor gobernador ya estaba ejecutando un plan de restauración del HUJMB bajo la egida del Decreto 0025 del 13 de enero de 2020 y se habían destinado recursos para fortalecer a la E.S.E, para que intervenirla? La respuesta es política, o mejor politiquera.

En la comisión séptima del senado, que entre otros temas aborda discusiones atinentes a la salud, tiene asiento el superintendente de salud, el señor Cristóbal Aristizábal, ex candidato a la cámara y senado en dos oportunidades por el Centro Democrático (se quemó en ambas ocasiones), personaje muy cercano al senador Álvaro Uribe Vélez, quien también hace parte de esa comisión y que en semanas pasadas tuvo unos encontrones con Carlos Caicedo, se suma ese probo grupo, el senador Honorio Enríquez que es aliado de la casa Cotes y Fabián Castillo quien ya tiene señalamientos en la Fiscalía general por corrupto, es decir, por compra de votos. Fueron estos personajes que poco o nada han aportado por el desarrollo del departamento, quienes impulsaron la decisión de la Superintendencia de Salud de intervenir al HUJMB.

Temen perder las cuotas burocráticas, temen perder el manejo de un presupuesto de casi 40 mil millones de pesos, recursos que la actual gobernación buscaba que se usaran de manera racional y eficiente. ¿Ahora si entienden por qué Carlos Caicedo estaba tan enojado?

¿Ahora entienden porque somos más de 300 mil que estamos emputados? Como dijo Gilberto Tobón Sanín en un reciente tuit “en Colombia se interviene no al que lo necesita, sino al contradictor político”

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