Se agudiza la crisis en el fútbol colombiano

Fotografía por AFP

 

Tras la decisión del Presidente Iván Duque de no autorizar partidos de fútbol en medio de la pandemia, varios equipos profesionales han anunciado que suspenderán los contratos laborales a sus jugadores  y técnicos deportivos.

A pesar de que hace unos días el presidente de la Dimayor, Jorge Enrique Vélez, acudió al Gobierno Nacional en busca de ayuda financiera para cubrir salarios y la posibilidad de realizar partidos a puerta cerrada. Finalmente, Vélez recibió rotundas negativas como respuesta debido a la inviabilidad de las propuestas en medio de la emergencia generada por el Covid -19.

En medio de la crisis, varios clubes como el Once Caldas, han decidido suspender los contratos laborales a los futbolistas y técnicos, acudiendo al concepto de fuerza mayor legislada por el Código Sustantivo del Trabajo (CST) en el Art. 51.

Ante la determinación laboral, la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (ACOLFUTPRO), se ha manifestado en dos vertientes: primero señaló que estas suspensiones eran ilegales y, luego indicó desde su cuenta de twitter que: «apoyarán los acuerdos que se logren tras un proceso de concertación entre los clubes y los futbolistas». Además, la asociación dejó en firme su rechazo los mecanismos de presión generados desde los intereses de los clubes en contra de los jugadores.

Por otro lado, Gher sports, a través del diario La República, emitió un concepto jurídico referente a la suspensión de los contratos laborales en el fútbol colombiano. Indicó que: «Es completamente claro que la suspensión de los campeonatos no fueron decisiones tomadas ni por el empleador ni por el trabajador, sino por las directrices del Gobierno Nacional ante el Covid- 19, por lo que, al ser un hecho intempestivo e imprevisto, deberá ser considerado como una fuerza mayor que impide la ejecución correcta de los contratos de trabajo, lo cual generaría la suspensión de los mismos». Sin embargo, aclaró que: “No es permitido obligar a los trabajadores a solicitar y acceder a tomar licencias no remuneradas, so pretexto de mantener el empleo, pues dicha práctica, además de ser ilegal, afecta dolorosamente la vida del trabajador».

La medida de suspensión de contratos tiene en vilo a los jugadores de los clubes pequeños quienes reciben salarios muy bajos impidiéndoles solventar la crisis, marcando una abismal diferencia con jugadores como Miguel Borja, Teófilo Gutiérrez, Wuilker Fariñez y Wilson Morelos que reciben un salario entre los $100.000 y los $125.000 dólares mensuales.

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