La anestesia verde o la trampa del neofascismo en Colombia

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Por Juan Mario Sánchez Cuervo

Bien lo dijo un sabio: “Señor, líbrame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo”. En otras palabras, un enemigo visible no es tan peligroso como un falso “amigo”. Máxime si se disfraza de hada protectora y bondadosa, en tanto planea conducir al desprevenido a una trampa mortal. Tal cual esos políticos que se autodenominan progresistas, alternativos, independientes.

Menos mal ya pelaron los colmillos y mostraron las garras, pues en tiempo récord decepcionaron a quienes los subimos a las alcaldías cerrando filas contra esa peste llamada uribismo. Pero, qué va, el innombrable es astuto como el mismo diablo. Por eso, quiere perpetuarse en el poder, e incluso seguir atormentado al pueblo colombiano cuando ya haya pasado a mejor vida, si es que se puede llamar mejor vida a una eternidad de deshonor e infamia.

Y tan supremamente difícil que es en el país del Sagrado Corazón de Jesús comprar conciencias, almas. Con lo complicado que les resulta comprar y vender votos y maquinar fraudes electorales.

Para la muestra recientemente se encendió el ventilador del robo en las elecciones presidenciales del 2018. Es vox populi lo que siempre se supo. La derecha, la ultraderecha y los tibios llevan años muertos del miedo. Ellos saben que con Petro Presidente se les acabará la corruptela y de paso la antiquísima sinvergüencería de los depravados del poder. Sí, muertos del susto están y vienen en gavilla contra el líder de la Colombia Humana. Se van aliar hasta con el mismo diablo. Y, quizás, estén tramando celadas siniestras para intentar detener la voluntad del pueblo colombiano.

Por ejemplo, ya los del partido verde en cabeza de Claudia López no quieren saber de marchas. Más bien le hacen mimos y coqueteos a los criminales del Esmad. Y quien lo creyera, Danielito Quintero nos resultó más travieso que el personaje de la tira cómica: por Dios, a quién se le ocurre militarizar las universidades públicas. Él, un joven surgido de la entraña de la Universidad de Antioquia. Ah, ya, verdad que tenemos un absurdo antecedente: el dictadorzuelo Uribe es también egresado del alma mater. Qué deshonor para los que tuvimos el privilegio de estudiar en esa amada institución.

Jorge Robleditos, Clauditas, Ficos, Quinteritos, tibiecitos tiernos, Fajarditos contempladores de ballenas? Caballos de Troya? Comodines, pañitos tibios, consoladores para idiotas? Inyecciones de anestesia verde? A otros perros con esos huesos. Y claro, como todo lo malo se copia de una, la ingeniosa barrabasada de su ilustrísima don Daniel Quintero ya quieren hacerla ley: gorilas, brutos y criminales entrando como Pedro por su casa a perseguir, a torturar, y por supuesto a maquinar falsos positivos judiciales contra nuestros estudiantes. Porque para la maldad y la sevicia se les ilumina a raticos la maligna inteligencia propia de los fachos.

Alerta, y ojo, cuidado, peligro… porque lo que se viene, es la forma endulzada y magnánima de esta dictadura narcoparamilitar. Un neofascismo disfrazado gracias a los nuevos títeres de Uribe. Una trampa salvajemente hipócrita para castigar al pueblo colombiano.

Ante estas andanadas y desafueros: resistencia civil, marchas y protestas pacíficas, unidad, solidaridad y denuncia ante organismos internacionales. Ante la arremetida violenta de un gobierno ilegítimo y narcoparamilitar: avanzar unidos para derrotar la mentira, la farsa, las monstruosas injusticias y la represión. La inteligencia, la razón, la verdad, las vías legales y una voluntad inquebrantable para luchar por un país mejor, desde la paz y por la paz.

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