Los impopulares e ineficientes

Por: Celso Tete Crespo

Seguramente ustedes ya leyeron o escucharon el slogan del gobierno Peñalosa: “Impopulares, pero eficientes”. Les voy a demostrar en 5 puntos por qué no sólo fueron impopulares sino también ineficientes. Vayan por el tinto y sigamos…

1. Metro

Peñalosa recibió el más significativo avance del metro subterráneo en la historia de Bogotá: fase III, con estudios y ad portas de licitación.

¿Pero qué hizo? Los echó a la basura porque para su concepción de modelo de transporte masivo funciona mejor un alimentador de Transmilenio, al que él y otros le llaman: “metro elevado”. Sí, ese mismo que es más costoso, más corto, más distante entre sus estaciones, más contaminante y que tiene indicios de corrupción.
Sí, señores: ¡Indicio de corrupción!

Un estudio contratado por el Distrito en 2017, hecho por la firma Deloitte, arrojó el siguiente dato: 1km del elevado cuesta $524 mil 718 millones y 1km del subterráneo cuesta $489 mil 834 millones, lo que significa que el kilómetro de metro elevado es ¡$36 MIL MILLONES MÁS COSTOSO que el subterráneo! Y si a eso le sumamos que el consorcio China Harbour EngineeringCompany Limited (Chec) que llevará a cabo la mega obra, tiene antecedentes de corrupción, ¡Nos llevó el que nos trajo!

2. POT y el tema ambiental

El POT: Plan de Ordenamiento Territorial era un artilugio hecho a la medida de las grandes constructoras, urbanizadoras, y en detrimento de la estructura social y ecológica de la ciudad. Entre otras cosas, porque incluía la expropiación por vía administrativa de predios principalmente de uso familiar para que los grandes conglomerados pudieran hacer sus micro–ciudades de cemento, estructuras para las cuales la capital en su conjunto no está preparada y que crean problemas de abastecimiento en servicios públicos, aglomeración de personas e inconvenientes de tráfico vehicular insostenibles.

También, Bogotá se salvó de aguantarse la expansión del obsoleto sistema masivo de transporte con buses de Transmilenio en 20 nuevas troncales.

En cuanto al tema ecológico: ¡mucha tela para cortar! Pero uno de los asuntos que concentró la discusión política, ciudadana y mediática fue La Reserva Forestal Thomas Van Der Hammen (TVDH), que se salvó de ser urbanizada, poblada y que sobre ella se haya construido el “sendero ambiental” Las Mariposas, que uniría a Chía con Usme por medio de una red de caminos distribuidos a lo largo de los cerros orientales de la ciudad, equivalentes a una extensión de 102 kilómetros. El daño que se le hubiese ocasionado a la flora y fauna de los cerros y a la reserva forestal TVDH, que es considerada un pulmón ambiental de la capital colombiana, habría sido irreversible –de acuerdo con expertos en la materia-.

Relleno sanitario de Doña Juana
El otro tema de carácter ambiental que fue epicentro de polémica en el POT de Peñalosa fue la ampliación del colapsado relleno sanitario de Doña Juana, el cual se quería convertir en un lugar de disposición de residuos sólidos de la ciudad, ¡sin fecha de clausura! haciendo caso omiso a los llamados de alerta e informes que evidenciaban el cese de su vida útil y ni hablar de las graves afectaciones sanitarias que recaerían sobre las poblaciones aledañas.

3. Derroche en publicidad

Una investigación de Pauta Visible, una de las investigadoras de la FLIP (Fundación para la Libertad de Prensa), concluyó que la Alcaldía Peñalosa, a través de todas sus dependencias, gastó más de ¡91 mil millones de pesos! EL TIEMPO, EL ESPECTADOR, CARACOL RADIO, RCN RADIO, CARACOL TV, fueron los medios que más recibieron plata por concepto de publicidad de la Alcaldía Distrital. Otros estudios, incluso, hablan de que la cantidad puede ser mucho mayor.

Más allá de cualquier duda razonable, las cifras muestran que el gobierno de los “impopulares e ineficientes” es uno de los gobiernos distritales que más presupuesto gastó en publicidad para mejorar su deteriorada imagen.

4. Corrupción

A muchos de ustedes les hicieron creer que Peñalosa es un “gerente de avanzada, un gestor inigualable, un visionario del primer mundo, “el adalid de la honestidad”, pero que tiene un pequeñísimo problema: que es un “mal comunicador”. Bien, pues la cosa no es tan cierta y para probarlo citaré algunos hechos puntuales.

Primero: hubo denuncias de tráfico de influencias en su alcaldía. Peñalosa habría utilizado su posición de alcalde ante la CAR (Corporación Autónoma Regional) para favorecer a sus amigos de la ladrillera Santa Fe, ante el posible cerramiento de una de sus minas. Video de la denuncia: https://bit.ly/2MEYOBs.

Segundo: por irregularidades en el contrato de semaforización, la Procuraduría General de la Nación sancionó e inhabilitó por 10 años al secretario de Movilidad de Peñalosa: Juan Pablo Bocarejo.

Según el ministerio público “Bocarejo no ejecutó las acciones que estaban dentro de la órbita de sus competencias para asegurar el cumplimiento de los principios que regulan la contratación estatal, con lo que incumplió su obligación de dirigir y liderar ese proceso de licitación”: https://bit.ly/2F2u3SD.

Tercero: en el IDU, durante la alcaldía de Peñalosa, también se registraron hechos irregulares, recordemos que en el 2016 la Fiscalía capturó a 5 funcionarios por hechos de corrupción en el contrato público de la malla vial y de espacio público: https://bit.ly/2sjP2xK

5. Crisis de las basuras

Durante la última Alcaldía de Peñalosa se presentó la crisis de basuras más grande y duradera de la ciudad, ocurrida a principios de febrero de 2018 y hoy vigente en menor medida.

La crisis tuvo su génesis en el despido masivo de 3.200 trabajadores, luego de que Aguas Bogotá se quedara por fuera de la licitación del aseo.

El evidente deseo de Peñalosa por favorecer a los consorcios privados en el negocio de la recolección de basuras de la ciudad originó, no sólo la mencionada “masacre laboral”, sino que, además, ocasionó la declaratoria de emergencia ambiental en 12 localidades de la capital.

Es bastante llamativo que, cuando la Alcaldía de Petro presentó unos días de crisis en la recolección de basuras al intentar cambiar el esquema de aseo hacia lo público y quitarles el negocio a los clanes privados, la gran prensa hizo eco durante semanas de esta problemática. Es decir, fue más contundente el control mediático por 7 días de crisis de basura en el Gobierno Petro que por casi 2 años de crisis con Peñalosa. ¡Inaudito!

Sin duda, adicional a los hechos citados en esta columna, hay otros motivos documentados para calificar de “impopular pero también ineficiente” la última gestión de Peñalosa en el Palacio de Liévano, esto y a pesar de que el mandatario tuvo casi todo a su favor: la gran prensa privada, parte mayoritaria en el Concejo, la presidencia de la República y los financiadores políticos encriptados en el sector privado.

En todo caso, y para la inmensa mayoría de la ciudadanía, 71% (https://bit.ly/2sxrxB5), esta alcaldía ha sido para guardar en el cajón del olvido. Esperemos –eso sí- que por el bien de la capital colombiana Peñalosa y su manera de gobernar no se reencarnen en Claudia López.

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