Navidad con sabor amargo para buena parte de la clase media argentina

Por Maria Lorente

Para muchos argentinos de clase media, el inicio de gobierno de Alberto Fernández se convirtió en un mal trago previo a la Navidad. La mayoría no esperaba la serie de impuestos para comprar dólares, la moneda favorita de ahorro en el país.

La ley de emergencia, que ya está en la Cámara de Diputados para ser evaluada, busca «proteger a los sectores de mayor vulnerabilidad» y corregir el «descalabro macroeconómico» que dejó el liberal Mauricio Macri al terminar su mandato. 

Gran parte de la indignación por las medidas «autoritarias» la registran las redes sociales. Medio millar de personas se manifestaron el miércoles frente al Congreso para protestar. Convocados en Twitter, gritaban «sí, se puede», la consigna utilizada por Macri durante su campaña electoral.

Bajo el hashtag #Volvieronpeores @ghmaqueda escribe: «Alberto va por el modelo chavista. Concentración del poder, absolutismo político, impuestazos, asfixia a la clase media y al sector productivo».

– El «turista» -Una de las medidas más polémicas es el retorno de lo que en Argentina llaman «dólar turista»: un impuesto del 30% a los consumos realizados en el extranjero para operaciones como la compra de pasajes con tarjeta de crédito o el retiro de efectivo en el exterior. También incluye los servicios como Netflix o Spotify. 

«Tengo programado con muchos meses de antelación un viaje al exterior (..) Con este 30% se me complica llegar al total previsto, además de no poder usar tarjetas en el viaje», se lamenta Nathalie Goldstein, una maestra de jardinera de 24 años, que ahorró durante un año para ir a Barcelona.

Este impuesto había sido implementado durante el gobierno de Cristina Kirchner (2011-2015), ahora vicepresidenta. Pero Macri (2015-2019) lo anuló.

«Lo llaman Plan Solidario cuando en realidad es un impuestazo. Lo llaman Dólar Turista cuando es una devaluación feroz», escribió en Twitter @buendia59.

Según la cotización actual ($63), el «dólar turista» estaría alrededor de los 80 pesos argentinos.

Aldo Elías, presidente de la Cámara Argentina de Turismo, lamenta esta «muy mala medida».

«La creación de un nuevo impuesto es absolutamente perjudicial para la actividad (…) pone en riesgo las fuentes de trabajo de las casi 5.000 empresas de turismo emisivo y la conectividad», opinó al explicar que muchas compañías aéreas se retirarán si no llevan pasajeros desde Argentina.

Sin embargo, para Ernesto Oldenburg, dueño del restaurante 12 servilletas en Lobos, a 115 km de la ciudad de Buenos Aires, la medida es un «incentivo» para él y para el turismo local: «Más porteños vendrán aquí», se regocijó.

– Ahorrar en dólares -La sorpresa la dio el gobierno esta semana al anunciar que el impuesto del 30% también se aplicará para la compra de dólares por atesoramiento, con el fin de evitar la imparable fuga de esa divisa. 

Una gran mayoría de argentinos tiene sus ahorros en dólares pero gran parte de ellos se encuentra en el exterior o ‘bajo el colchón’, es decir en cajas de seguridad o fuera del circuito bancario. 

Según el Banco Central, las reservas internacionales son actualmente de 43.700 millones de dólares, unos 19.000 millones menos que el año pasado.

«Nadie confía en el peso», contó una argentina, ama de casa de 51 años. En el último año, la moneda argentina se devaluó en casi un 40%, en un país golpeado por crisis recurrentes desde su fundación, que generaron una relación de dependencia con el dólar hoy integrada a la idiosincrasia nacional y su psicología colectiva.

Con una caída estimada en 3,1%, inflación en torno a 55%, pobreza cerca de 40% y desempleo de 9,7% en el tercer trimestre, la economía argentina termina este año con números en rojo.

«Si supiéramos que estas medidas son para salir del pozo, bienvenidas, pero tampoco sabemos dónde va lo que se recauda», agregó esta mujer.

La medida tuvo un impacto inmediato en el dolar blue (ilegal) que este miércoles se posicionó en 76 pesos, 13 pesos más que el oficial.

El gobierno de Fernández indicó además que se mantendrá el cepo cambiario impuesto por Macri con un límite autorizado de compra de 200 dólares mensuales por persona.

La primera medida se publicó en forma de decreto: el aumento de los impuestos a las exportaciones agropecuarias, sobre todo a la soja, el cultivo estrella del gran granero de América Latina.

Pero fue un balde de agua fría para el sector. Entre ellos, las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) ya se declararon en «alerta y movilización».

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