“Mi coronel, ya lo mate”: coronel habría dado la orden por WhatsApp de asesinar a exguerrillero Dimar Torres

imagen Semana

Por Mayra López Duarte

Otra conversación de WhatsApp, que ya se encuentra en manos de la justicia y es objeto de investigación, demostraría cómo un coronel habría dado la orden de asesinar al exguerrillero Dimar Torres.

Revista Semana reveló este fin de semana que ejecución extrajudicial del desmovilizado de las FARC no fue un hecho accidental, sino que obedeció a un plan de un coronel que hoy en día goza de libertad, los militares habrían creado un grupo en WhatsApp llamado “Dimar Torres” y allí narran cómo un coronel asesinó al excombatiente.

El 22 de abril, el cabo del Ejército Daniel Eduardo Gómez Robledo se presentó rápidamente ante el subteniente John Javier Blanco en la base Sinai, en Norte de Santander, allá en lo más profundo de las montañas del Catatumbo. El suboficial dijo:

“Voy a matar a Dimar”

Los testigos de la Fiscalía, entre ellos algunos soldados que presenciaron el momento, afirman que Blanco habría dado la orden de cometer tal crimen, quien pediría que se convirtiera en un plan, que sin duda ya no tenía marcha atrás.

El deseo de matar a ese desmovilizado del grupo insurgentes del FARC que se había retirado de las armas tras la firma del Acuerdo de Paz, obedecía a un plan que tenía como cabeza el teniente coronel Jorge Armando Pérez Amézquita quien era era comándate del batallón de Operaciones Terrestres No. 11 adscrito de la Fuerza de Tarea Vulcano, según la Fiscalía se encontraron pruebas suficientes.

“A ese man no hay que capturarlo, hay es que matarlo porque no aguanta que se vaya de engorde a la cárcel”, así lo dice el Coronel en un chat, cuya copia tiene la Fiscalía

El grupo de Whastapp se llama “Dimar Torres” allí Gómez Robledo fue dejando la rutina de la víctima; donde vivía, a qué horas salía, en qué momento almorzaba, se dormía, hasta la marca de su moto Suzuli negra modelo 201. Absolutamente todo sabían de Dimar.

“Mi coronel, ya lo maté”, se lee en uno de los chats de WhatsApp.

Dimar nunca supo que unos enormes binoculares militares lo vigilaban en cada paso que él daba. Tras su asesinato, la Fiscalía reunió pruebas, testigos y documentos donde prueban que la víctima tras el proceso de paz con el Gobierno, se dedicaba a la agricultura y nada tenía que ver con el conflicto, ¿por qué ordenar un seguimiento?

Dimar vivía en el campo en un caserío donde habitaban casi 200 familias, donde se escuchaba claramente el cantar de los pájaros, y se sentía el olor a tierra fresca; este era su hogar, donde convivía con sus padres y su esposa Alexandra Rodríguez.

El caserío de difícil acceso y con un riesgo latente de minas antipersonal. Por estos campos anduvieron la FARC durante 40 años, una vereda alegre muy parecida a un pesebre al borde del cañón.

“La base Sinaí del Ejército está a diez minutos de allí subiendo la montaña, esto quiere decir que los militares podían vigilar desde arriba cualquier movimiento de los labriegos. A mitad de camino hay un muro de cemento que dice”: “ELN, presente”. Desde que asesinaron a Dimar, los campesinos exigen el retiro de la zona de los militares y ellos se fueron, asimismo ya no se sabe quién controla el territorio.

En donde se encontraban los soldados, hoy en día solo quedan rastros de basura, unos veinte pasos abajo se encontraban a fosa donde sepultaron a Dimar con moto y todo, aunque el clima a arrastra tierra y ramas, pero el hueco sigue ahí y el sosiego de la guerra colombiana, en tanto en la zona aún se visualiza los letreros que avisa donde se encuentra el ELN Y LA FARC.

“Don Jorge Manuel Torres, el padre de Dimar, lleva casi seis meses sumido en la depresión. A sus 74 años se le notan ciertos bríos de campesino.Sin embargo, sus fuerzas ya no le dan para levantarse a trabajar y echar azadón. Y aun así le toca. Dimar era el sustento de la casa, el que estaba pendiente de los cultivos, el que empujaba a la familia”.

 “Dimar se fue a descansar, pero el que se quedó sufriendo aquí fui yo. Qué daño el que hizo esa gente—se lamenta”.

Don Torres hoy en día se encarga de lo básico en su hogar, el sustento diario, donde ya ni los brazos ni sus ojos ayudan, así es su día a día con su esposa, su preocupación se le nota en el semblante y por la ausencia de su hija la vida es más triste.

La guerrilla tiene custodiada la zona y con miedo a los habitantes de la vereda, es una dura situación para los campesinos, ahí era donde se encontraba la unidad del Coronel Pérez, comandante que según la Fiscalía mandó matar a Dimar.

El destacamento de la Fuerza de Tarea Vulcano, que es muy parecido a un batallón y brigada que tiene a cargo la seguridad Diego Luis Villegas. Quien dos días después del asesinato de Dimar pidió perdón a la población.

“No es suficiente, pero sí estoy aquí. Yo no vine gratuito, yo me regalé para estar acá. No es que porque mataron un civil viene el general. No mataron a cualquier civil, mataron a un miembro de la comunidad, lo mataron miembros de las fuerzas armadas. Por lo tanto, el comandante debería poner la cara. Lo lamento en el alma. En nombre de los 4.000 hombres que tengo el honor de comandar, les pido perdón”.

Quien despertó fuertes críticas por haber pedido perdón, un medio de comunicación dio a la luz pública un comentario de un alto mando del Ejército, “si le dolió mucho, retírese y váyase para la guerrilla, para que las Fuerzas Militares tengan el honor de perseguirlo y sacarlo de allá”, esta fue la respuesta de los Militares.

Asimismo, no solo recibiría critica, si no también felicitaciones de otros sectores públicos, lo cierto es que el general activo tiene algunos pendientes en el tema de los falos positivos, como se señaló en el Gobierno del Expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez.

Se conoció el acta de sometimiento de Villegas a la Jurisprudencia Especial para la Paz (JEP) justamente por ahí se encuentran las denuncias por responsabilidad en estos crímenes, el Coronel es investigado en la Fiscalía 57 especializada en Derechos Humanos, por los delitos de homicidio en persona protegida, y peculado por apropiación, tráfico y fabricación y porte de armas de fuego.

“Yo, Diego Luis Villegas Muñoz, con orden de captura No. 061 del 5 de diciembre de 2016 (…) acudo a su despacho para oficializar mi sometimiento”, esto quiere decir que el Coronel está dispuesto a comparecer ante la Justicia. Este caso abre las heridas de Catatumbo.

Una vez el Cabo Gómez cometió el crimen, el militar negó todo, primero aseguró que Dimar había sido asesinado por el suboficial después de una refriega. También dijo el cabo había disparado luego de una conversación tensa con Dimar a orillas de una cañada. Incluso ocho días después del asesinato aseguró a Caracol Radio: “si hubo un homicidio ha tenido que haber alguna motivación”. Seis meses después la Fiscalía sigue en investigaciones, fue un crimen a sangre fría.

El comandante del Ejército, el General Nicasio Martínez, que también es investigado por falsos positivos, niega el crimen de Dimar, nunca fue un plan. Los altos mandos del Ejército dicen que Dimar fue uno de los culpables de la muerte de un Soldado Borja, aquí fue cuando el cabo empezó con un seguimiento previo a Dimar.

Aquí es donde aparecen los soldados William Andrés Alarcón Castrillón, conocido como ‘Bam Bam’, Jorman Alexander Buriticá Duarte y Cristian David Casilimas Pulido, quienes habrían sido los que cavaron la fosa de Dimar con el objetivo de desaparecer el cuerpo, pero gracias a la comunidad los soldados no lograron su objetivo.

A Dimar lo asesinaron el pasado 22 de abril en la vereda Campo Alegre, en el Catatumbo.

Desde que las FARC firmaron el proceso de Paz con el Gobierno de Santos, han sido asesinados 167 excombatientes de la guerrilla. La conversación de WhatsApp se encuentra en manos de la justicia

 

 

 

 

 

 

 

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