Corrupción, Acueducto y los Nule

En el 2006 el gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila, adjudicó la construcción del acueducto La Mesa–Anapoima, que acabaría con el problema de abastecimiento de agua en los dos municipios. Los contratistas que se ganaron la licitación de la obra fueron Miguel, Manuel y Guido Nule.

Les fueron entregados $33.000 millones para la construcción de la fase I y II del acueducto que llevaría el líquido desde Bogotá. Irregularmente se les adjudicó la interventoría de las mismas obras por más de 8.000 millones de pesos. Todo esto a través de múltiples empresas como MNV Construcciones, Gaskpita, Consorcio Anapoima, Interventoría Redes de Cundinamarca, Acueducto Regional, Intersubachoque, Reingeniería de Proyectos Ltda y Aguas del Alto Magdalena.

Los Nule pusieron pocos trabajadores a los que les ordenaban instalar algunos tubos que no conducían a nada. Así disimulaban mientras mantenían un conglomerado de corrupción. Con el tiempo los Nule incumplieron los contratos, la obra no se realizó y el dinero se perdió.

En uno de los documentos que obtuvo la Fiscalía por las investigaciones del ‘carrusel de la contratación’ apareció uno en el que se específica pagos de coimas a funcionarios de la gobernación. Las transacciones las realizaba supuestamente la abogada Liliana Hernández, quien aceptó haber recibido el pago de los Nule por una ‘prima de éxito’.

De las cuatro fases que componían la obra solo se concretó la construcción que va desde La Mesa al municipio de Anapoima. Esta cuarta fase ha mitigado el desabastecimiento de agua en ese municipio. Sin embargo, el flujo no es completo. En la mesa el líquido sigue llegando dos veces a la semana desde el año 2010. En las temporadas del fenómeno del Niño el abastecimiento es cada 15 días. Los pobladores y los negocios se perjudican constantemente. Los turistas también se afectan por la escasez de agua.

Por este detrimento patrimonial nadie está pagando condena. Ni los Nule ni funcionarios de la gobernación u otras entidades han sido declarados responsables por este robo. El exgobernador Pablo Ardila resultó condenado por enriquecimiento ilícito pero no concretamente por este caso. Manuel Nule está en la cárcel, Miguel Nule tiene casa por cárcel y Guido Nule tiene libertad condicional. Todos ellos con condenas pero no por este detrimento de $39.000 millones.

De acuerdo con el ex auditor general de la Nación, Jaime Ardila Barrera, y con el ex contralor de Cundinamarca, Néstor Leonardo Rico, estos hechos podrían configurar celebración indebida de contrato. La obra se inició sin permisos ni estudios, sin un convenio con Bogotá que suministraría el agua. Además según ellos hubo gestión ineficiente, ineficaz y contra la economía.

Todos los políticos han aprovechado la obra. El exgobernador Álvaro Cruz anunció la entrega total del acueducto el día que entregó la fase IV. Una improvisación tras otra. Los exgobernadores Cruz y el designado Guillermo Rivera propusieron traer el agua desde Bojacá.

La idea que costaba más de $20.000 millones nunca prosperó. Incluso el entonces presidente Juan Manuel Santos dijo que para esta época ya estaría funcionando el acueducto. Lo último fue la firma del acta  de inicio de la construcción de la fase V. El 19  de noviembre de 2018 el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, anunció la destinación de $29.000 millones para terminar la obra y entregarla a finales de 2019. Después de 13 años y más de $70.000 millones el agua llegará desde Bogotá. Los habitantes de La Mesa esperan que sea verdad.

Por Juan Andrés Prieto
@juanpdista
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