jueves, julio 18

Al presidente Petro lo admiramos y respetamos, pero jamás debemos idolatrarlo

Por: Rigail Romero Martinez

En un país embelesado por los vientos de cambio que soplan luego del muy significativo triunfo del líder del Pacto Histórico y donde parece haber desaparecido la oposición, nos encontramos con una situación que se torna peligrosa. Parece que todos los congresistas quisieran entrar a la coalición de gobierno y nadie quiere quedarse por fuera de la fiesta. Los partidos políticos se han ido sumando, algunos, como los liberales, tomaron la decisión de adherirse a la coalición de gobierno   y ya el partido Conservador asoma la cabeza pidiendo pista para lo mismo. Los más esquivos prefieren mantenerse en independencia, todo con tal de no contrariar al presidente electo.

El lado positivo de todo esto es que el llamado a la unidad de la nación parece tener muy buen ambiente en los diferentes sectores políticos que,seguramente, irá contagiando al resto de la sociedad. El hecho que el expresidente Álvaro Uribe Vélez haya aceptado la muy cordial invitación deGustavo Petro, envía un mensaje de reconciliación y de paso reactiva mediáticamente a Uribe, quien venía llevando de manera estratégica un bajo perfil.

Por otro lado, el peligro que advierto es que se presente una epidemia de comités de aplausos al rededor del entrante jefe de Estado, que se pierdan las voces críticas o más grave aún, que desaparezca la autocrítica, un ejercicio importante justo en estos momentos donde nos enfrentamos a enormes desafíos, cambios estructurales y reformas que nos permitan atender las grandes necesidades de una sociedad altamente desigual. Mientras el país político se reorganiza y se acomodan sus fuerzas, la sociedad se repone de una campaña altamente desgastante cuyo único y más importante hecho decisivo fue que millones de colombianos estábamos de acuerdo con él anhelo de cambio en las costumbres políticas.

Ese transitar entre lo políticamente correcto y un cambio de paradigma político, es realmente el legado más relevante que nos puede dejar estos 4 años del presidente Petro. Inspirarnos a realizar lo inimaginable debe estar acompañado de acciones simbólicas y eso lo encontramos en la conformación del nuevo gobierno, los que integren las carteras ministeriales no solo deben ser de altísima calidad, sino que representen esos símbolos que se necesitan para que envíen el mensaje correcto a un país que de hecho y, no nos digamos mentiras, esta dividido en casi la mitad. Y si se hace un buen equipo podemos superar las enormes dudas de la otra mitad del país.

La Rama Legislativa no puede ser inferior a los enormes desafíos de cambios que soplan desde el ejecutivo, en mis opiniones no pretendo de ninguna manera volverme el faro moral de la nación ni mucho menos volverme un inquisidor mediático, pero los hechos hablan por si solos, el país común no entiende como desde el gobierno postulan a Roy Barreras a la presidencia del Senado por encima de otras figuras que lucharon toda su vida por los cambiosde formas. Muchos se ganaron ese honor y podrían liderar un congreso que cada vez más se vuelca al alineamiento político marcado con el nuevo gobierno. Esta legislatura debió ser liderada por alguien que generara menos resistencia porque como he venido diciendo los símbolos son importantes y más en este momento histórico.

Roy Barreras es un senador importante, su lucha y aportes por la paz son indiscutibles, también en la campaña del Pacto Histórico fue protagonistaaunque en el remate de esta le tocó marginarse estratégicamente del debate electoral por verse envuelto en escándalos mediáticos que lo dejaron en una posición incómoda. Tal situación recordó porque la sociedad en general lo estigmatiza, su pasado para bien o para mal lo señalan, pero al parecer el senador Barreras ha sabido adaptarte a lo que de él se dice. Lo cierto es que no creo que a nivel de apoyo popular sea tan bien recibida la idea de que sea él el próximo presidente del Senado.

Dicho lo anterior, quiero hacer un llamado a los líderes del Pacto Histórico a que mantengan firmes sus criterios, cuando se tenga que decir algo que crean que no está bien, lo hagan saber. El miedo al jefe no puede estar por encima de las convicciones. Este país lo construimos desde el debate de ideas y no desde la sumisión. Mis respetos siempre lo tendrán aquellos con una voz crítica y que tengan el miedo guardado en un cajón lejano y con la llave extraviada. Al Presidente Petro lo admiramos y respetamos pero jamás debemos idolatrarlo.

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