EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO QUE HARÍAMOS

Por: David Racero –Representante a la Cámara, Decentes; Camilo Rodríguez- Economista; Estefanía Montoya- Socióloga con Maestría en Medio Ambiente

En artículos anteriores, hemos evidenciado cómo la política económica del gobierno Duque representa el continuismo de las últimas tres décadas. Su motor principal ha sido la explotación de petróleo y de carbón, mientras ha fortalecido el sector financiero privado siendo el más beneficiado del crecimiento económico desigual del país (su s utilidades desde el año 2000 han sido de %1.900). Tal política económica profundizó la desigualdad social (dejándonos en el lamentable puesto de ubicarnos dentro de los 5 países más desiguales del mundo) al tiempo de destruir nuestro aparato productivo real (no solo tenemos acrecentado déficit en cuenta corriente –importamos más de lo que exportamos- sino que nos especializamos en importar máquinas y bienes de capital por no producirlo dentro del país). Por eso, como bancada alternativa nos negamos a aprobar el Plan de Desarrollo del presidente Duque que a último momento fue votado por los partidos de gobierno.

Por el contrario, creemos que es posible una agenda de desarrollo completamente diferente que combine justica social con justicia ambiental, al tiempo de empoderar a la ciudadanía para que sea ella misma la tejedora de su destino. Al respecto, daremos unas ideas. Al iniciar la década de los noventa, los países de América Latina se suscribieron con relativa facilidad a lo que se ha denominado el consenso de los commodities, orientación ideológica que ha marchado paralela al denominado consenso de Washington (Svampa, s.f.). Fue así como varias de estas naciones le dieron un giro a sus economías, desincentivando el sector industrial y agrícola y robusteciendo las condiciones para la extracción de bienes minero energéticos por parte de empresas privadas.

Por supuesto Colombia se inscribió en esta tendencia, por lo que la participación del sector de minas e hidrocarburos en el Producto Interno Bruto fue tomando relevancia, como pueden corroborarse:

El PIB de los sectores hidrocarburos y minero creció durante el primer quinquenio de los años 90 a una tasa anual promedio del 2,6% anual, mientras que en los últimos cuatro años lo hizo al 10,8%. (…)

Desde el comienzo de la década de los noventa, el petróleo desplazó el café como principal producto de exportación, mientras que el carbón mineral se convirtió en el tercer producto de exportación. A pesar del aumento de las exportaciones de los llamados bienes no tradicionales y articulados manufacturados, fue marcada la dependencia en las exportaciones de las materias primas y en especial de los recursos naturales no renovables. El sector energético y minero también desempeñó un papel activo en el desarrollo regional, no solo como fuente de ingresos para las entidades territoriales productoras y no productoras, sino como proveedor de tecnologías, conocimientos y sistemas de gestión (Ministerio de Minas y Energía, s.f.).

En el país, la inclinación a una mayor percepción de riqueza derivada de los hidrocarburos se profundizó, por más de una década, pese a las caídas del precio internacional del crudo, iniciando en 2003 y cerrando el ciclo en 2014. En este lapso se recibió una bonanza que tuvo poco éxito en ser capitalizada, pues no solo se ahondó en su dependencia del crudo, sino que no se hicieron inversiones en diversificar las exportaciones, fortalecer la calidad de la educación, la ciencia y la innovación y la capacidad institucional del Gobierno.
Por el contrario, al culminarse este período de prosperidad se profundizaron déficits comerciales y fiscales, una mayor importación de alimentos y manufacturas, poca generación de empleo y conflictos ecológicos y sociales que agudizan las crisis en los territorios (Portafolio, 2017).
El ejemplo de Colombia contrasta con el de otros países que fueron catalogados como más exitosos en el aprovechamiento de la bonanza por el Instituto Peterson para la Economía Internacional. Experiencias que habían compartido Uzbekistán, Nigeria y Rusia – calificadas como las naciones que aprovecharon con mayor eficacia el boom petrolero – revelaron una reducción de la participación de la renta petrolera en el PIB, pasó de un 67% a un 12%, en el caso de Uzbekistan; del 32% al 14% para Nigeria, y del 28% al 15% para Rusia (Portafolio, 2017).
Otros estudios evidenciaban cómo países vecinos, como Ecuador, en el marco de la bonanza a la que se aludió con anterioridad hicieron una mejor inversión de la renta que percibieron por la exportación de hidrocarburos. Esto se ilustra en la siguiente gráfica:

Pese a que no sería deseable la extracción de los bienes naturales para generar los ingresos con los que una sociedad pueda sobrevivir, un avance para transitar hacia una matriz productiva diversificada sí consiste en impulsar (con la renta minero – energética) otros sectores que pueden generar ganancias, empleos y aumentar paulatinamente su participación en el Producto Interno Bruto, bien sea supliendo productos que se importan o dando lugar a nuevas exportaciones.

En lo anterior coinciden los países que han sido destacados como los que marchan con relativo éxito hacia la superación de la dependencia de las economías fósiles. La mayoría de estos han desarrollado la industria petroquímica, como un intento para agregar valor a los hidrocarburos, han avanzado en el desarrollo de tecnologías para la provisión de energías que no dependan de fuentes convencionales. Han invertido en educación superior y en ciencia y tecnología. Otro hecho llamativo es que estas naciones han empezado a buscar inversión extranjera directa en sectores adicionales al minero – energético. Por ejemplo, para la industria, la infraestructura, los servicios y la logística (BBC News Mundo, 2018).


Las bases para construir nuestro modelo de país

Es evidente que la superación del modelo extractivista pasará por la dinamización de otras actividades económicas del país que paulatinamente podrán desplazar la subordinación de la economía de la renta petrolera. De la misma forma, implicará la democratización de los saberes, de los factores de producción, como la tierra, la tecnología y el capital y de los escenarios de toma de decisiones. Con esto se permitirá que sectores sociales que tradicionalmente han estado excluidos de la generación de riqueza, se conviertan en empresarios y aporten en robustecer la economía nacional.

La productividad es valor creado por insumo productivo o por tiempo trabajado. Para mejorar en esta materia, se necesitan fortalecer actividades industriales en el país, con lo que se garantiza desarrollo de las fuerzas productivas y fortalecimiento en materia de empleabilidad. La política fiscal puede subsidiar estas actividades, siempre y cuando se condicionen a mejoras en productividad y generación de empleos formales.

A su vez, es fundamental fortalecer la inversión pública en educación ciencia y tecnología garantizando políticas que permitan la creación y apropiación de conocimiento en sectores estratégicos para la sociedad (y no solo para el mercado).

Para la mejora de la competitividad, es preciso fortalecer la inversión pública en infraestructura estratégica, hay que crear un modelo intermodal de transporte basado en trenes de alta velocidad, además de garantizar la racionalización de costos administrativos para eliminar los que sean innecesarios. Un elemento fundamental para desarrollar la estructura productiva es la localización y creación de industrias de alto valor agregado en zonas fronterizas y/o en lugares susceptibles a exportación con lo que se genera desarrollo regional, se fortalece la productividad, la competitividad y se estimulan exportaciones no tradicionales con alto nivel de complejidad.

En materia monetaria y cambiaria, los bonos del tesoro pueden fortalecer inversiones en sectores productivos, además se pueden financiar con tasa de cambio subsidiada los sectores estratégicos que diversifiquen la canasta exportadora y tengan altos niveles de encadenamientos productivos. Es fundamental que todos los subsidios productivos sean condicionados para garantizar que el esfuerzo fiscal y monetario tenga una retribución económica futura.

En materia minera el Estado debería utilizar estos ingresos para fortalecer la economía productiva, compensar pasivos ambientales, redistribuir el ingreso en las regiones a través de política social y avanzar en investigaciones e inversiones que fortalezcan la transición de la matriz energética y productiva del país. Un elemento transversal para el fortalecimiento económico, ambiental y social del país es la renegociación de contratos leoninos, esto, en busca de que la renta minera genere dividendos justos tanto para el país como para las empresas que desarrollen estas actividades.

De igual forma, Colombia debería aprovechar su biodiversidad para la explotación de recursos que permitan el encadenamiento de industrias. Pero esta explotación se deberá hacer de manera responsable con el medio ambiente, consensuada con la población, en la que además las ganancias se distribuyan para la ciudadanía.

Por otra parte, los mercados financieros deberán servir como mecanismo para impulsar las actividades productivas. A través del capital público se fomentará la desconcentración del mercado financiero, buscando además crear tasas de interés diferenciadas que permitan fortalecer la productividad de la economía y el acceso de bienes básicos a la ciudadanía.

En lo que respecta al sector agropecuario su objetivo fundamental será el aprovechamiento de las ventajas absolutas para garantizar la soberanía alimentaria. Para lograr tal cometido, se fortalecerá la investigación agropecuaria, la redistribución de la tierra, la construcción de infraestructura y los subsidios para pequeños y medianos campesinos, entre otras medidas.

En lo que respecta a la política social, el gasto público debe hacer una transición gradual que permita garantizar los derechos de la ciudadanía, buscando además subsidios, vía oferta, que permitan la redistribución del ingreso y el goce efectivo de los derechos de la ciudadanía.

La educación debería tener un rol fundamental, desde una perspectiva interdisciplinaria se debe crear el conocimiento necesario para la solución de los problemas que nos aquejan como sociedad. Además, la educación será un elemento crucial para disminuir las brechas de desigualdad permitiendo ascenso social para el conjunto de la población.

En lo que respecta a la salud, la vida será un derecho fundamental, razón por la cual la salud deberá ser de acceso universal. En el nuevo sistema de salud, los intermediarios y actores privados del sector contarán con una ganancia que no podrá estar por encima, bajo ninguna circunstancia, sobre el derecho a la vida.

Por último, en materia pensional primará el ahorro público sobre el privado, garantizando, con estas inversiones, que permitan el desarrollo productivo y generen ganancias financieras para cubrir las mesadas pensionales de todos los colombianos.


BIBLIOGRAFÍA
Anzola, Libardo (2018). Colombia 2017/2018: Balance y perspectivas. Disponible en https://justiciatributaria.co/colombia-20172018-balance-perspectivas/ BBC News Mundo (2018). Los tres países de América Latina en los que más ha aumentado la inversión extranjera (y por qué sigue bajando en la región). Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-44942762
El Espectador (2019). Petróleo débil y dólar caro marcarán el 2019. Disponible en https://www.elespectador.com/economia/petroleo-debil-y-dolar-caro-marcaran-el-2019-articulo-832499 La República (2018). 100 años del petróleo en Colombia. Disponible en https://www.larepublica.co/opinion/editorial/los-100-anos-del-petroleo-en-colombia-2718349 Ministerio de Minas y Energía (s.f.). El sector de minas y energía en los 90. Disponible en http://servicios.minminas.gov.co/minminas/downloads/UserFiles/File/Sector_Minas_y_Energia_en_los_90.pdf

Portafolio (2017). Colombia, entre los países que menos aprovecharon ‘boom’ petrolero. Disponible en: https://www.portafolio.co/negocios/colombia-no-aprovecho-auge-petrolero-503429

Ministerio de Minas y Energía (2018). Ministerio de Minas y Energía (2018) Memorias al Congreso de la República

Presidencia de la República (2019). Ecopetrol y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) suscriben contrato de exploración y producción costa afuera con inversiones por más de 250 millones de dólares. Disponible en https://id.presidencia.gov.co/Paginas/prensa/2019/190304-Ecopetrol-y-Agencia-Nacional-Hidrocarburos-ANH-suscriben-contrato-exploracion-produccion-costa-afuera-con-inversione.aspx

Revista Dinero (2019). ¿Qué tan buena noticia es el hallazgo petrolero en Meta? Disponible en https://www.dinero.com/pais/articulo/nuevo-hallazgo-petrolero-en-el-meta-2019/265873
Svampa, Maristella. Consenso de los commodities, giro ecoterritorial y pensamiento crítico en América Latina. Disponible en http://maristellasvampa.net/archivos/ensayo59.pdf

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